10 de septiembre se caracteriza por 2 grandes eventos musicales para recordar con dos géneros musicales que son historia.
La primera se debe a “Sweet Child o´ Mine”, el tercer single de Guns N´Roses, que comenzó como una broma del primer guitarrista Slash al calentar con el baterista Steven Adler. El hipnótico y repetitivo estribillo impresionó al guitarrista Izzy Stradlin, al bajista Duff McKagan y al cantante Axl Rose, quien dio el toque final con un poema a su futura esposa.
Axel pone en esta canción dosis de sinceridad cuando declara que odiaría mirar a su amada a los ojos “y ver una onza de dolor”. El público escuchó muy poco del solo de Slash, que realiza el largo final de la versión extendida de la canción en el exitoso álbum Appetite For Destruction. En un movimiento que enfureció a la banda, Geffen Records recortó a 90 segundos la canción.
Reducida o no, no se trataba únicamente de una power ballad, sino algo con un sentido más elegante, su pathos remachado por el suspiro en “Where do we from here?”
Llegó al número uno de las listas en Estados Unidos el 10 de septiembre de 1988, hecho que animó a Rose a componer “November Rain”, el épico tema central de 9 minutos de su doble álbum lanzado simultáneamente en 1991: Use Your Illusion I y Use Your Illusion II, que por sí mismos ya daban fe de su estilo único y no del habitual hard rock.
El segundo punto se da cuando “Smells like teen Spirit” de Nirvana se lanzó el 10 de septiembre de 1991; la banda era desconocida, excepto para los fans de Sub Pop. A dos meses de su lanzamiento, el single había llegado al top 40, abriendo una puerta para el rock alternativo.
Kurt Cobain, vocal, guitarrista y principal letrista de Nirvana, había escrito la canción a comienzos del año, pero la letra cambió repetidas veces hasta que lograron grabarla. Aunque Cobain a menudo minimizaba la idea de un “significado” más profundo en sus canciones, reconoció que “Smells Like Teen Spirit”, una canción con ideas contradictorias, también reflejaba su opinión sobre la apatía general de su generación, algo que finalmente descartaba con un resignado encogimiento de hombros en la última frase de la canción: “oh well, whatever, never mind”.
Musicalmente, la canción estaba arreglada de tal manera que llamaba la atención, con el principal riff tocado dos veces por Kurt a la guitarra, a lo que seguía toda la banda con gran estruendo.
Aunque el Grunge, género que Nirvana personificó, se describió como una mezcla de punk y heavy metal, la música de este grupo tenía una cierta sensibilidad pop innegable, que permitió a “Smells Like Teen Spirit” convertirse en un éxito inesperado de fusión.







