1 de diciembre 1982
Michael Jackson ya había disfrutado de una carrera de éxito, tanto como miembro de los Jackson 5 como en solitario. Pero el lanzamiento de su sexto álbum en solitario Thriller, el 1° de diciembre de 1982, dejó todos sus restantes logros en un nivel inferior.
El disco fue número uno en las listas de Estados Unidos durante 37 semanas, dio lugar a siete singles de éxito, rompió la barrera de color en MTV y vendió más de 104 millones de copias en todo el mundo.
Jackson coprodujo el álbum con Quincy Jones, quien había trabajado en su álbum previo “Off The Wall” de 1979. Su introducción no fue precisamente favorable: el primer single era “The Girl Is Mine”, un dúo poco interesante con Paul McCartney. Pero cuando apareció la tensa “Billy Jean” y alcanzó el número uno en Estados Unidos (inspirada en una carta de una aficionada que afirmaba que Jackson era el padre de su hijo), las cosas comenzaron a cambiar. El álbum resultó tener fuerza, ritmo y emoción.
Con “Beat It” alcanzó el número uno con la participación estelar de un solo de guitarra de Eddie Van Halen, y cuatro temas más del álbum llegaron a los Top 10 de Estados Unidos, creando una irresistible marea de popularidad que obligó a MTV a abandonar su programación orientada hacia el rock blanco.
El propietario de Sun Records, Sam Phillips, afirmó en una ocasión que si pudiera encontrar a un chico blanco que pudiera cantar como un afroamericano, haría una fortuna. Dejaba entrever cómo había evolucionado la sociedad en las tres décadas precedentes para que un hombre de “color”, con este álbum consiguiera las mejores ventas de un LP no recopilatorio en la historia de la música.
Pero la importancia del álbum en la historia de la música no sólo debe medirse por sus increíbles cifras de ventas y sus numerosísimos premios. Todo en torno a Thriller fue excepcional. Así, el famosísimo videoclip de Thriller se realizó en 1983 con un entonces astronómico presupuesto de cerca de un millón de dólares. Fue además el primer vídeo realizado por un director de cine, John Landis, y su duración (14 minutos) lo convertía casi en un cortometraje. La MTV, que había financiado el proyecto, se hizo con los derechos para exhibirlo junto con su “making of” logrando un éxito sin precedentes.







