30 de octubre 2006
El segundo trabajo de Amy se publicaba un 30 de octubre de 2006 en Reino Unido aunque en otros países como Estados Unidos o España llegaría casi seis meses después. Unos días antes de esta fecha lanzó como single “Rehab”, canción de sobra conocida por todos que presentaba sin pudor sus problemas de adicción.
Aunque a la gran mayoría no resultara tan familiar, Amy Winehouse había tenido cierto éxito en Reino Unido con Frank, su disco de debut publicado en 2003. Un disco con toques más jazz que su sucesor, que sorprendió mayoritariamente a la crítica y por el que estuvo nominado al Mercury Prize. Tras este disco, aunque profesionalmente estuviera triunfando, sentimentalmente no estaba pasando por su mejor momento, ya que sus constantes crisis de depresión la llevaban a refugiarse en el alcohol. El drama que conllevó la ruptura con su pareja Blake Fielder-Civil, le hizo escribir sobre la soledad y la tristeza en canciones como “Wake Up Alone”, “Love Is A Losing Game” o la homónima “Back To Black”. Incluso “Tears Dry On Their Own”, el tema más optimista del disco, hablaba sobre él. “Trata de mi ruptura con Blake, mi ex. La mayoría de las canciones hablan sobre él”, declaró Amy en 2006.
En su grabación se rodeó de Salaam Rami (quien había producido su debut) y Mark Ronson (el primer gran éxito del productor que después se convertiría en uno de los imprescindibles gracias a sus colaboraciones con artistas tan diversos como Lady Gaga, Bruno Mars o Adele). Juntos grabaron temas como el que da nombre al álbum o “Rehab”, el cual según cuenta el padre de la cantante en sus memorias, surgió de una conversación que tuvieron Amy y Ronson mientras caminaban por las calles de Nueva York. El diálogo fue tal que así:
Winehouse: [Mi padre] intentó hacerme ir a rehabilitación y dije ‘No, no, no’.
Ronson: Eso es bastante ingenioso. Deberías volver al estudio y convertirlo en una canción.
Según se cuenta, tardó menos de 30 minutos en escribir el tema al completo.
Amy aparcó el jazz de su debut y se acercó más al soul y al R&B, géneros más populares. Si a esto le sumamos los temas tan comunes sobre los que cantaba y su increíble calidad musical, obtenemos un clásico instantáneo que tuvo éxito de manera casi inmediata. Varios números 1 y más de 12 millones de discos vendidos en todo el mundo certifican a “Back To Black” como el segundo álbum más vendido en el siglo XXI.
Tras su publicación, era cuestión de tiempo que Amy empezara a acaparar tanto la primera línea de los festivales de música del momento como las portadas de las revistas. El nuevo y frágil icono de la música estaba a punto de ser explotado. Todo el mundo quería un pedazo de Amy Winehouse. Una persona ya de por sí insegura tal y como retrató Asif Kapadia en el oscarizado documental sobre su vida. Fue tal la presión mediática y la de su entorno a la que se vio sometida que volvió a caer en las drogas y el alcohol.
En apenas año y medio desde el lanzamiento del álbum, Amy pasó a ser la estrella del momento, objetivo de paparazzis e incluso recibió un Grammy de la mano de Tony Bennett, inspiración de la cantante con el que colaboraría más adelante.
Por suerte y por desgracia, la música sobrevivió a su injusta muerte en el verano de 2011. El icono se convirtió en leyenda. Su voz y su talento a la hora de escribir abrieron el paso a muchas artistas de las que podemos disfrutar hoy en día. Adele admitió que seguramente, de no ser por Amy Winehouse, jamás habría tomado una guitarra y empezado a componer; pero no es la única, cantantes como Florence Welch de Florence + The Machine han coincidido en que sin Amy, les habría costado mucho más llegar a donde están ahora. “Verla sobre el escenario del Festival de Glastonbury me hizo pensar: ‘hay espacio para las cantautoras en este mundo’”, afirmó Welch tras la muerte de Amy.







