31 de octubre 1975
En 1975, los videoclips de rock no eran ninguna novedad. A mediados de la década de 1960, The Beatles y The Rolling Stones ya habían grabado en video las interpretaciones de sus singles para emitirlos en programas de televisión y, cada vez más, estas grabaciones se enfocaban como obras de arte y no simplemente como “videos promocionales”.
Así pues, cuando Queen y el director Bruce Gowers decidieron realizar un videoclip para el single “Bohemian Rhapsody”, el 31 de octubre de 1975, no lo concibieron como un proyecto innovador. De hecho, ni siquiera se hubieran molestado en hacerlo si la canción no hubiera sido tan compleja, puesto que no había forma de poder reproducirla fielmente en un estudio de televisión, al menos, no con todos los overdubs y voces, ni haciendo playback .
Por otro lado, un video les permitía presentar la canción en todo su esplendor operístico y, además, les evitaría tener que pegarse la caminata semanal hasta el programa musical de televisión Top Of The Pops. Por supuesto, una canción ambiciosa requería un video ambicioso y fue esto –junto con el enorme éxito del propio single que le dio una difusión sin precedentes-, lo que hizo destacar a “Bohemian Rhapsody” por encima del resto de humildes videos promocionales.
Se emplearon efectos de fantasía como sombras, rostros apilados, acercamientos repentinos y resplandores. El videoclip se convirtió en una buena herramienta que utilizaron todas las bandas, y “Bohemian Rhapsody” sirvió culturalmente para impulsar este medio audiovisual.
¿Por qué para algunos “Bohemian Rhapsody” es considerado como el primer vídeo de la historia?
Recordemos que anteriormente, la promoción de la música se hacía en la televisión, pero este single lanzado en 1975, era tan innovador que resultaba imposible presentarla en vivo con la calidad original. La sola grabación del tema duró dos semanas.
La canción es tan compleja que la opción más obvia era hacer un doblaje, pero los miembros de la banda se negaron, alegando que resultaría muy falso. Fue entonces que surgió la idea de hacer un videoclip y enviarlo a las televisoras.
El resultado fue inesperado. La filmación tuvo un sentido más claro y conceptual que todo lo visto anteriormente, las técnicas empleadas fueron revolucionarias y lograron los ecos y efectos que disfrutamos en el resultado final; fue el trabajo de cuatro horas de edición. Tras la presentación, la canción estuvo durante nueve semanas como número 1 en los conteos.
Se determinó que era una forma ideal de marketing y Bruce Gowers, el director del vídeo, se volvió pionero en la industria. Años después filmó videoclips para Bee Gees, Michael Jackson y Rod Stewart







