Noviembre 1984:
Luego del primer disco de Madonna, titulado homónimamente y puesto a la venta en julio de 1983, se lanzó el segundo trabajo discográfico de la artista casi un año y medio después. Si bien el disco estaba finalizado para julio de 1984, su salida tuvo que esperar hasta que pasara el éxito que aún tenían los sencillos del primer disco. Fue así que “Like a Virgin” recién vio la luz en noviembre de 1984.
El álbum fue producido por Nile Rodgers, de Chic, quien dio al disco un sonido más pulido que el de su predecesor sincopado.
El estilo imperante era un dance rock que rompía esquemas, aunque todas las canciones (cinco de las cuales estaban escritas o coescritas por Madonna) tenían un fuerte gancho pop.
Aunque el primer álbum no tenía una temática abiertamente sexual –incluía canciones y baladas de amor sencillas-, abrió la puerta a Madonna a la explotación de la relación entre el sexo y el poder. Ésta resultó especialmente notoria en sus dos primeros singles: el coqueto tema que da título al álbum y “Material Girl”, que no sólo se convirtieron en exitazos transatlánticos (el primero fue número uno en Estados Unidos, sino que también definieron la imagen de Madonna como la de una mujer determinada y sin temor a emplear su sexualidad si le suponía una ventaja.
Esta declaración de intenciones no gustó demasiado a las feministas en aquella época, en parte debido a la accidentada presentación de la canción titular del álbum en los MTV Video Music Awards, en la cual la cantante aparecía con un cinturón que decía “Boy Toy” (juguete para chico) y bailando sobre un pastel de boda. Y por otra parte porque el mensaje de “Material Girl” y su evidente cinismo podían interpretarse como la personificación no de la actitud sensata de una liberadora de la mujer, sino más bien de la desalmada postura de alguien totalmente sintonizado con la década de “la codicia como virtud”.
Madonna eligió a Nile Rodgers como productor de su álbum, con la aprobación de los ejecutivos de Warner Brothers, debido a los trabajos realizados por Nile como miembro de la banda de música disco de los años 1970 Chic, y por su más reciente trabajo de producción en Let’s Dance de David Bowie. Posteriormente, Madonna comentó: “Cuando estaba grabando el disco, estaba tan emocionada y contenta por trabajar con Nile Rodgers. Idolatraba a Nile por todo lo que había hecho en Chic. No podía creer que la compañía discográfica me había dado el dinero para poder trabajar con él”. Por su parte, Rodgers recordó que había visto por primera vez a Madonna actuando en un pequeño club nocturno en Nueva York en 1983. En una entrevista con la revista Time, explicó: “Fui al club para ver a otra mujer cantar, pero cuando llegué Madonna estaba en el escenario. Me gustó su presencia escénica y después nos conocimos. Me mantuve pensando ¡Rayos!, es una estrella, pero no lo era en esa época. Siempre quise trabajar con ella y ‘Like a Virgin’ parecía la oportunidad perfecta”.
El álbum se grabó en el Power Station Studio en Nueva York, en tan solo un par de semanas. Rodgers solicitó ayuda a sus antiguos compañeros de Chic: Bernard Edwards, bajista, y Tony Thompson, batería, quienes colaboraron en varias pistas. Además, Rodgers aceptó ser el guitarrista luego de que Edwards lo solicitara como condición para colaborar en el proyecto. Las sesiones de grabación comenzaban por la tarde, pues Rodgers, quien asistía a fiestas que duraban hasta altas horas de la madrugada, no estaba acostumbrado a trabajar por las mañanas. El horario fue difícil para Madonna, quien recuerda que solía “ir al club de natación en el Upper West Side para nadar y caminar desde ahí hacia el estudio. Era imposible para mí llegar por la mañana”. Rodgers afirmó que la cantante era una gran trabajadora e increíblemente tenaz: “Siempre estuve maravillado por el increíble juicio de Madonna en lo que se refiere a canciones pop. Nunca vi a nadie hacerlo mejor, y es la verdad. Cuando hicimos ese álbum era la unión perfecta, y lo supe desde el primer día que estuvimos en el estudio. Hombre, lo que había entre nosotros, era sexual, era apasionado, era creativo… era pop”.
Jason Corsaro, el ingeniero de sonido, persuadió a Rodgers de utilizar la grabación digital, una técnica nueva para la época y que Corsaro pensaba que sería el futuro de las grabaciones musicales. Para asegurarse, Corsaro utilizó una cinta digital Sony 3324 de 24 pistas y un adaptador Sony F1 de dos pistas durante la mezcla. Madonna grabó la voz principal de sus canciones detrás del estudio C, en un pequeño cuarto para piano hecho de madera, también conocido como el salón R&B de Power Station. Posteriormente, Corsaro puso un panel para aislar el sonido a su alrededor, mientras utilizó la parte superior de un micrófono estéreo AKG C24, con un previo de micrófono Schoeps y un ecualizador Pultec. Una vez que los temas contaban con la aprobación de todo el personal, Robert Sabino añadía los teclados, en su mayor parte con un sintetizador Prophet-5, así como un piano Rhodes y un piano acústico, mientras que Rodgers utilizó un synclavier. Madonna, aunque no se la necesitaba, estuvo presente en cada minuto de las sesiones de grabación y el proceso de mezclado; Corsaro mencionó: “Nile estuvo ahí la mayor parte del tiempo, pero ella estuvo ahí todo el tiempo. Nunca se fue”.







