Nadia Boulanger y Astor Piazzolla
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Nadia Boulanger fue la más distinguida profesora de música del siglo XIX. Nació en París Francia en 1887 en el seno de una familia con bases musicales que influyeron en su educación desde muy pequeña: su abuela, Julliette Boulanger, cantante, su padre Ernest, compositor de óperas cómicas y profesor de canto en el Conservatorio Nacional de París y su madre Raïssa Mychetski, cantante de origen ruso.
Además, la casa de los Boulangers era frecuentada por músicos de la talla de Charles Gounod, Jules Massenet, Camille Saint-Saens o William Bouwens, celebridades de la época que marcarían para siempre la formación de Nadia y su hermana Lilli Boulanger. Más tarde, Nadia obtuvo un excelente expediente como alumna del Conservatorio siendo pupila de Gabriel Fauré, compañera de estudios de Ravel, amiga de Paul Valéry, Manuel de Falla y Stravinski, estas influencias se evidenciaron en el transcurso de la excelente vida profesional de Nadia.
Nadia Boulanger compuso importantes obras marcadas por el sufrimiento de la muerte de su hermana Lili, pero también en memoria a ella; se alejó de la creación para dedicarse totalmente a la enseñanza y a la dirección de orquesta. “Jamás llegaría a ser genial compositora”, se juzgó así misma. Así que Nadia volcó toda su sabiduría para ser la pedagoga musical más importante del mundo, encontrando en cada uno de los cientos de estudiantes que tuvo a su cargo, una manera singular de alentarlos y guiarlos para encontrar su propio estilo, aún si ellos no eran conscientes de su gran potencial musical.
Así sucedió con el bandoneonista y compositor argentino Astor Piazzolla, quien se inició en la música conociendo la obra de Bach y Gershwin en Nueva York, donde vivió prácticamente toda su adolescencia.
En la década los 40s, Astor y su familia regresan a Mar del plata, Argentina, su ciudad natal. Ya ahí decide explorar el tango mudándose a Buenos Aires para tocar el bandoneón y ocasionalmente el piano en la mejor orquesta de tango del momento: la orquesta Típica de Aníbal Troilo. A la par de tocar con esta orquesta, Piazzolla toma clases de piano con Alberto Ginastera para perfeccionar sus estudios en composición.
Piazzola fue un músico inquieto, le gustaba innovar, hacía arreglos, improvisaba, y escribía versiones distintas a los tangos tradicionales. A decir verdad, a Piazzola no le gustaba el tango porque le parecía monótono, aburrido y triste; él “quería estar alegre y disfrutar el momento de tocar”; pero con la orquesta típica, jamás disfrutó los tangos que interpretaba.
Así que impulsado por sus inquietudes musicales y el disgusto que le provocaba tan sólo interpretar, comenzó a escribir sus propias obras; cada vez más alejadas del conocido tango de Buenos Aires. Dijo al respecto: “Yo escribía solamente música, pero a la gente no le gustaba y cada día tenía menos trabajo y menos dinero”.
En la búsqueda de un estilo diferente, Piazzola profundizó sus estudios musicales y dejó a un lado su bandoneón para acercarse al jazz. En 1946 compuso El desbande, considerado por él mismo su primer tango; con una estructura formal diferente.
Piazzolla comenzó a escribir definiendo su propio estilo; era música distinta al Tango del momento. Escribió también piezas de música culta como la Rapsodia Porteña de 1951 y Buenos Aires, tres movimientos sinfónicos de 1953. Estos movimientos sinfónicos le dieron el triunfo de un concurso organizado por el director de orquesta ruso-americano Fabien Sevitzky. El premio consistió en que el gobierno francés le otorgara una beca para formalizar sus estudios en París, nada menos que con Nadia Boulanger, la mejor maestra de maestros.
Piazzola dice al respecto: “Nadia Boulanger fue mi Dios, mi segunda madre… Era la mejor maestra de música del mundo… Me sentó al piano y me dijo ‘toca un tango’… Vestida de negro, recargada con su mano derecha al piano y la izquierda a la cintura, me escuchó fijamente y me dijo: Astor, sus obras eruditas están bien escritas, pero aquí está el verdadero Piazzolla, no lo abandone nunca”.
Fue a partir de ese momento que Astor Piazzola comienza a creer en sí mismo, Nadia Boulanger le había ayudado a encontrar su propio lenguaje musical, ese que hoy en día lo distingue de todo el Tango.
Las clases tomadas con Boulanger fueron decisivas en la evolución musical de Astor Piazzola y marcaron para siempre al tango argentino. Piazzolla pasó de negar el tango y alejarse del bandoneón a ser el músico tanguero más reconocido a nivel mundial gracias a sus aportes que revolucionaron la música porteña. Pero sin Nadia Boulanger, Astor Piazzola hubiera sido otro, quizá ninguno.

Para saber más…
Si quieres conocer más de la interesante vida y obra de Astor Piazzolla y su bandoneón, escucha la programación de Opus 94.
De cualquier forma, aquí te dejamos unas referencias sonoras-visuales:








