Septiembre 1997: Renace Bob Dylan con su álbum “Time Out Of Mind”
A principios de la década de 1990, Bob Dylan se encontraba en medio de una renacida fase cristiana que acabó con su credibilidad. Si sus admiradores pensaron que las cosas no podrían ser peores, estaban equivocados. En 1992 y 1993 se limitó a editar álbumes con versiones de folk. A ello siguieron cuatro años de silencio al frente de los álbumes de estudio, interrumpidos únicamente por un descuidado álbum, MTV Unplugged. El artista en solitario más grande del rock se había convertido en una vergüenza.
“Time Out Of Mind” representa el mayor renacimiento artístico en la historia de la música popular. Dylan lo consiguió haciendo aquello que dominaba: la innovación. El rock llevaba andando un largo camino desde “awopbopaloobopalopbamboom”, había resumido su amplitud espiritual pero aún era percibido esencialmente como la música de la juventud. Cuando se lanzó “Time Out Of Mind” en septiembre de 1997, Dylan dio al medio su primer tratado sincero sobre mortalidad. La muerte impregna sus once temas de tonos sepia, que la voz rasgada de este hombre bordaba con líneas escalofriantes como “I got no place left to turn”, o “It´s not dark yet, but it´s getting there”. La brillante producción de Daniel Lanois llevó este sombrío pero fascinante trabajo a buen puerto. Puede que tenga problemas espirituales, pero artísticamente Dylan ha seguido adelante desde entonces.
La grabación del álbum, que tuvo lugar en los Criteria Recording Studios de Miami (Florida), fue detallada por el propio Dylan en un episodio del primer volumen de su autobiografía, Chronicles Vol. 1, en la que describió el sonido del álbum como el resultado de micrófonos estratégicamente situados en el estudio y una mezcla cuidada. A pesar de trabajar de forma complementaria con Lanois en la producción bajo el seudónimo de Jack Frost, Dylan no se mostró totalmente satisfecho con el resultado final de “Time Out of Mind” y produjo sus posteriores trabajos en solitario con el mismo seudónimo.
Tras su lanzamiento, “Time Out Of Mind” obtuvo una valoración positiva por parte de la prensa musical. Ganó tres Grammy en la 40ª edición de los premios en las categorías de álbum del año y mejor álbum de folk contemporáneo, mientras que la canción “Cold Irons Bound” se alzó con el premio a la mejor interpretación vocal de rock masculina. Además, fue votado como mejor álbum del año en la encuesta Pazz & Jop elaborada por críticos musicales para la revista Village Voice y obtuvo el puesto 408 en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone.
A nivel comercial, “Time Out Of Mind” alcanzó el puesto diez tanto en la lista estadounidense Billboard 200 como en la lista de discos más vendidos del Reino Unido y fue certificado como disco de platino por RIAA un año después de su publicación.







