27 de noviembre de 1970
All Things Must Pass (Todas las cosas deben pasar) es el tercer álbum de estudio del músico británico George Harrison. Publicado por la compañía discográfica Apple Records el 27 de noviembre de 1970 tras la separación de The Beatles siete meses antes. El álbum reflejó la influencia de las actividades musicales que Harrison desarrolló entre 1968 y 1970 de forma paralela a su trabajo con dicha banda y que contó con el respaldo de músicos como Eric Clapton, Delaney & Bonnie y Billy Preston. Además, reveló su auge como compositor más allá de su papel secundario al de sus compañeros de grupo John Lennon y Paul McCartney, así como la consolidación de un trasfondo espiritual implícito en toda su carrera musical posterior.
Harrison comenzó la grabación de All Things Must Pass con el productor Phil Spector en los Estudios Abbey Road de Londres en mayo de 1970, apenas dos meses después de la ruptura de The Beatles, y contó con la ayuda de una larga lista de músicos ayudantes, entre los que figuraron Eric Clapton, Ringo Starr, Gary Wright, Billy Preston, Klaus Voormann, John Barham y Pete Drake, entre otros. En su primer lanzamiento, All Things Must Pass incluyó tres discos de vinilo, dos de ellos con material original y un tercero con improvisaciones musicales bajo el título de “Apple Jam”, lo cual supuso la primera publicación triple de un artista de rock.
Tras su publicación, All Things Must Pass recibió en general buenas reseñas de la prensa musical, recibió el reconocimiento casi unánime de la crítica musical. Robert Rodríguez escribió que la atención de la crítica se centró en “un gran talento desatado que había estado oculto durante todos estos años detrás de Lennon y McCartney”. En el mismo sentido, Rodríguez continuó: “Que el Beatle tranquilo fuera capaz de ese rango, desde la alegre “What is Life” a la meditativa “Isn’t It a Pity” y a la arrolladora “Art of Dying”, fue revelador”. Una parte de los periodistas tendieron a descalificar el tercer disco con improvisaciones y lo consideraron una adición “libre” para justificar el alto precio del álbum, aunque Anthony DeCurtis reconoció que Apple Jam era una evidencia más de la “liberación creativa” del álbum. Ben Gerson consideró el álbum en su reseña para Rolling Stone “una declaración intensamente personal y un gesto grandioso, un triunfo sobre la modestia artística”, y definió el álbum como una “extravagancia de piedad, sacrificio y disfrute, cuya enorme magnitud y ambición podría apodarlo el Guerra y paz del rock and roll”. Gerson también aprobó la producción musical del álbum y lo calificó como “wagneriano, bruckneriano, la música de la cima de las montañas y los vastos horizontes”. En la revista NME, Alan Smith definió las canciones de Harrison como “música de la mente” y añadió: “Buscan y deambulan, como en los ritmos suaves de un sueño, y al final ajusta las palabras que son a la vez profundas y bellas”. El periodista Richard Williams resumió en su crónica para The Times que, de todos los trabajos de los Beatles en solitario, el álbum de Harrison “es, de lejos, la mejor escucha, quizás porque es el que más cerca está de la tradición que el grupo empezó ocho años antes”.
No obstante, algunos periodistas consideraron All Things Must Pass como un trabajo de relevancia menor. Al respecto, el crítico Robert Christgau consideró que el álbum no tenía “rasgos distintivos” y lamentó el anonimato en la voz de Harrison. En su libro The Beatles: An Illustrated Record, Carr y Tyler fuero igualmente tibios en su evaluación del álbum y criticaron la homogeneidad de la producción musical y la naturaleza lúgubre en el estilo de composición de Harrison.
En el plano comercial, All Things Must Pass alcanzó el primer puesto en la lista de discos más vendidos del Reino Unido, aunque hasta 2006 los registros indicaron incorrectamente que el álbum alcanzó el puesto cuatro. El error tuvo su origen en una huelga del servicio postal en el país entre febrero y marzo de 1971, fechas durante las cuales no se registraron las ventas del álbum en tiendas minoristas. En julio de 2006, la Compañía oficial de listas del Reino Unido modificó sus registros para demostrar que All Things Must Pass fue el disco más vendido en los meses que duró la huelga.
En Estados Unidos, el álbum estuvo siete semanas en el primer puesto de la lista Billboard 200, entre el 2 de enero y el 20 de febrero de 1971, lo cual coincidió en parte con la posición del sencillo “My Sweet Lord” en lo alto de la lista Billboard Hot 100. Harrison repitió el doble primer puesto en ambas listas estadounidenses dos años después con el sencillo “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)” y el álbum “Living in the Material World”. En Estados Unidos, la RIAA certificó por primera vez el álbum como disco de oro el 17 de diciembre de 1970: desde entonces, el álbum obtuvo seis veces la certificación de disco de platino. Por otra parte, la Asociación Canadiense de la Industria Grabada certificó el álbum como disco de oro por sus ventas en Canadá. Según John Bergstrom, All Things Must Pass había vendido mayor cantidad de copias hacia enero de 2011 más que los discos Imagine y Band on the Run, de Lennon y McCartney respectivamente, juntos.







