24 de octubre 1962
James Brown fue elegido, por primera vez, estrella número uno del R&B de Estados Unidos en 1962. Dispuesto a demostrar que los elogios eran merecidos, el 24 de octubre de ese mismo año, el artista saltó al escenario del Teatro Apollo, en Harlem y supo ganarse hábilmente al público, demostrándole que en un concierto es tan importante como el artista y que no es necesario que este sea un ídolo de masas para dejarse la piel en el escenario.
Optó por intensificar sus gritos de soul antes de caer en los alaridos aterciopelados y llevaba continuamente al público al éxtasis, sobre todo a las mujeres, quienes estallaban en gritos y respondían frenéticas a las llamadas del cantante. La interpretación de 11 minutos de “Lost Someone” fue aumentando gradualmente la temperatura del espectáculo y, acto seguido, la banda de Brown, The Famous Flames, sonó atronadora en el suplicante hit “Please, Please, Please”, desatando el delirio descontrolado del público.
Fue la cúspide del espectáculo teatral del góspel en el soul sureño, realizado en un recinto secular. Por suerte para los que no estábamos allí, el acontecimiento se grabó para la posteridad. Pocos artistas habían realizado antes álbumes en vivo y mucho menos de R&B, género del que ni siquiera se vendían demasiados álbumes de estudio. Las limitaciones tecnológicas y la percepción de falta de demanda hicieron que Brown tuviera que financiarse él mismo la grabación.
El hecho de que “James Brown Live At The Apollo” alcanzara el número dos de la lista de Billboard y se mantuviera durante 14 meses en la lista de éxitos del pop, convenció a la industria de que los álbumes en vivo y los LP de R&B sí tenían futuro.







