27 de octubre 1975
Finalizada la guerra de Vietnam, el sueño americano construido bajo la idealización de una vida llena de comodidades, se desvanecía progresivamente. Aquella lucha armada en contra de oriente, había terminado como una derrota, más que una victoria, para Estados Unidos de América. Más allá de las armas, la guerra dejó un huracán de creatividad a través de la protesta social que a la par se convertía en notas musicales y de ahí, el surgimiento de nuevas voces.
En ese contexto, un tipo barbado originario de Nueva Jersey, tomaría la bandera de las barras y las estrellas para elevar el ánimo del espíritu colectivo que, a pesar de estar quebrado, se sostenía en los principios básicos que aquel ciudadano llamado Bruce Springsteen representó en su álbum “Born To Run”, lanzado por Columbia Records en octubre de la mitad de la década de los setenta.
Springsteen no era un músico que quisiera la fama e incluso detestaba que lo incluyeran en el estereotipo de rockstar. Raras veces se le reconocía por algún club de Nueva York, donde forjaba su fama en bares pequeños y de la forma más delicada y discretamente posible. Con aquella genuina forma de ver y tocar música, “Born To Run” fue publicado el 25 de agosto de 1975, con todas las pistas compuestas sobre la base de un piano y producidas por Mike Appel.
El 27 de octubre de 1975, poco después del lanzamiento de su álbum, Bruce Springsteen apareció simultáneamente en las portadas de Newsweek (“Making of a Rock Star”) y Time (“Rock´s New Sensation”), en lo que acabó resultando un arma de doble filo. Por un lado, el artista estaba recibiendo un honor normalmente reservado a políticos de renombre internacional, por lo que su imagen se afianzaba así en la mente del público. Por otro lado, desafortunadamente este hecho hizo que su nombre pasara a ser sinónimo de superioridad.
Las portadas comenzaron a hacerse visible en tales revistas, donde Bruce aparecía parado de perfil, con una actitud desinteresada, recargando su brazo derecho en el hombro el saxofonista Clarence Clemons, mientras sostenía una fender telecaster amarilla de un aspecto desgastado. La fotografía clave fue escogida de entre otras 900, de una sesión hecha por el fotógrafo Eric Meola.
El columnista del Chicago Sun-Times, Bob Greene, declaró: “¿Qué demonios hace un chico casi desconocido, que ni siquiera es una verdadera estrella, apareciendo en las portadas de Time y Newsweek a la vez?”. No obstante, los artículos presentaban perspectivas muy distintas: mientras que el de Time era un elogio incondicional, la periodista de Newsweek, Maureen Orth, expresaba su inquietud por la campaña de promoción que rodeaba al músico, pues aparentemente, Springsteen se había mostrado reacio a aparecer en revistas y aún más en ambas a la vez. En la entrevista que le hizo en su casa de Nueva Jersey, Orth descubrió que Bruce se iba a Manhattan a tomarse la foto para Time, e intentó disuadirle argumentando que aún no era lo bastante grande para aparecer en ambas portadas. Pero el talento de Springsteen era real, por lo que el artista salió victorioso del asunto; aún así, el episodio dejó huella y el recelo de Newsweek influyó en su forma de cubrir las noticias musicales durante años.







