Stanley Clarke N 4EVER
Casi dos horas llenas de energía, donde Clarke pasa del bajo acustico al eléctrico, requintea, toma el arco y usa el sonido del cello para viajar con el violín y luego lo manotea, lo rasga lo agita y lo pone a vibrar.
Casi dos horas llenas de energía, donde Clarke pasa del bajo acustico al eléctrico, requintea, toma el arco y usa el sonido del cello para viajar con el violín y luego lo manotea, lo rasga lo agita y lo pone a vibrar.
Si a mí me quedaba alguna duda de por qué una nueva generación encabeza la edición 44 del Festival de Jazz de Montreal, fue borrada por completo con el concierto de Julian Lage. En el jazz (o en lo que se ha transformado el jazz) el currículum es lo que menos importa.
En esta edición 44 del Festival hay más de 300 conciertos programados. Es una explosión de música completamente irreal, espectacular y extraordinaria. Montreal se anota un gol olímpico de nuevo al ser el epicentro de la fiebre del ritmo.