Stanley Clarke N 4EVER
El músico en su apogeo
28 de junio de 2024
Por Erik Montenegro
Acabó el concierto electrizante en la primera noche del Festival de Jazz de Montreal y su edición 44 en una cátedra del uso del bajo hasta sus últimas consecuencias dejando piel de gallina a cada asistente que de pie despiden al maestro como se acostumbra en estas paredes legendarias.
Es el Théâtre Maisonneuve, escenario para una variedad de artistas de renombre en múltiples géneros. Aquí estuvo Jackson Browne, “Weird Al” Yankovic, Prince y gran parte del talentoso elenco de este festival.
Aquí vi languidecer la llama de Abbey Lincoln en un concierto donde llegó con la salud ya muy mermada y no resistí ver el inequívoco final de una verdadera leyenda, que ya cansada, cantaba poco y pasaba largo rato en una silla, simplemente reposando la vida.
Stanley Clarke, es uno de los músicos más influyentes en la historia del jazz y uno de los bajistas más innovadores y virtuosos de todos los tiempos. Su carrera, que abarca más de cinco décadas, ha dejado una huella indeleble en la música, redefiniendo el papel del bajo en el jazz y mucho más allá.
El ganador de cuatro premios Grammy, está emocionado de volver a los escenarios y vaya que se nota, con su emocionante nueva banda Stanley Clarke N 4EVER.
Escuchamos piezas estelares con arreglos complicados. Fiel a la evolución del jazz fusión, se puede esperar una potente combinación de armonía de jazz e improvisación con influencias de rock, funk, R&B, hip-hop y música electrónica.

Los jóvenes miembros de la banda 4EVER aportan una energía dinámica y frescura a la música. Todos ellos son músicos y artistas extraordinariamente consumados, e incluyen a Jeremiah Collier en la batería, quien se gana el pan de verdad con el sudor de su frente, tiene una conexión especial con Stanley y hacen de la presentación una bomba atómica de ritmo. Es un milagro que no se hayan roto los parches de la batería turquesa de Jeremiah, Colin Cook en la guitarra, Emilio Modeste en el saxofón y, por supuesto, Stanley Clarke en el bajo acústico y eléctrico. Hay un violín invitado que evoca todo el Return to Forever.
Casi dos horas llenas de energía, donde Clarke pasa del bajo acústico al eléctrico, requintea, toma el arco y usa el sonido del cello para viajar con el violín y luego lo manotea, lo rasga lo agita y lo pone a vibrar. Ya son palabras mayores, ya es demasiada la maestría y el dominio del instrumento, es una gozadera poder ver a un músico veterano lleno de nueva vida por músicos jovenes que aún se asombran sobre el escenario de lo que su maestro es capaz de hacer. Es el Festival de Jazz de Montreal que comienza su andar con paso firme.







