Desde la Antigüedad, la Luna se ha asociado a varios fenómenos que en ese entonces el hombre no entendía; por ejemplo, las mareas, la menstruación, los eclipses y las enfermedades mentales.
En ese entonces la luna llena se relacionó con el aumento de la criminalidad, los ataques epilépticos y las transformaciones de los hombres-lobo.
Paracelso, médico suizo, alquimista y astrólogo, conocido también por ser uno de los primeros científicos, clasificó a los enfermos mentales en tres categorías. En primer lugar, los lunáticos, para denominar a aquellos cuya enfermedad tenía su origen en la Luna y cuyas manifestaciones se relacionan con las fases de este astro. En segundo lugar, los insanos, enfermos de nacimiento, y en tercer lugar estaban los melancólicos, un término designaba a quienes tenían una causa interna para su locura.
Pese a que muchos estudios científicos han descartado cualquier relación de las fases lunares con los trastornos mentales, el término lunático se mantuvo vigente hasta bien entrado el siglo XX para designar tanto a los pacientes como a los establecimientos reservados para ellos De hecho, todavía hoy en día seguimos escuchando la palabra lunático.
Como dato curioso, en la Inglaterra del siglo 19, las leyes rebajaban en un grado las penas a aquellos delincuentes cuya actuación hubiera sido influida por los efectos de la Luna.






