Con tantas malas noticias, para muchos, el 2020 se nos hizo eterno, pero que pensarían si les digo que “literal” casi hubo un año “eterno”.
Así es, el año más largo de la historia fue el 46 a.C. y duró un total de 445 días. ¿La razón? El cambio de calendario.
Hasta entonces se había utilizado el calendario egipcio, que carecía de años bisiestos; esto generó un retraso con respecto al año solar que, finalmente, se resolvió añadiendo tiempo extra a aquel 46 a.C.
El encargado de esta decisión fue el político y líder militar: Julio César, este personaje implantó los bisiestos (un día extra cada cuatro años) y algunos cambios más.
Así, en el año 46 antes de Cristo, Julio César instituyó que el calendario tendría 365 días y 12 meses que llevarían los nombres de “januarius”, “februarius”, “martius”, “aprilis”, “maius”, “junius”, “quintilis”, “sextilis”, “september”, “october”, “november” y “december”.
Como “buen líder”, Julio Cesar se quiso inmortalizar, por lo que al mes en el que celebraba su cumpleaños, “quintilis”, le cambio el nombre a “julius” en su honor, además de que se encargó de que tuviera 31 días.
Más de 20 años después, Augusto (sobrino de Julio Cesar), quería tener la misma gloria que su antecesor, por lo que le pareció buena idea cambiarle el nombre al siguiente mes “sextilis” y llamarlo como él: “Augustus”.
Este nuevo calendario fue nombrado “juliano” en honor a ya saben quién… Julio Cesar
Esa fue la anécdota del año más largo de la historia.




