Nicoló Amati

Su esencia en los instrumentos "Stradivarius"

Clodec López-min
por: Clodec López

Al escuchar un instrumento generalmente apreciamos a primera instancia al intérprete, después hablamos sobre el sonido, pero muy pocas veces nos preguntamos sobre la verdadera esencia y profundidad del instrumento musical y su historia. De suma importancia es saber también, cuál ha sido el origen y las manos que lo han moldeado, que sin lugar a dudas define su particularidad.

Hoy recordaremos a dos prominentes constructores de instrumentos en la historia de la lutería. Una dupla conformada por dos referentes históricos  en la construcción de los más perfectos instrumentos de cuerda: Nicoló Amati y Antonio Stradivarius, maestro y alumno respectivamente. Ambos lutiers nacieron en Cremona y dieron origen con su sagacidad a sendos instrumentos que, después de más de tres siglos, siguen encantando a muchos compositores e intérpretes  musicales.

Nicoló Amati y Antonio Stradivari marcaron un nivel sin igual en la calidad tímbrica de violines, violas, arpas, violonchelos y otros instrumentos construidos por ellos. Se sabe que los verdaderos artífices de la creación de la escuela italiana de lutiers fueron los integrantes de la familia Amati, quienes aportaron importantes innovaciones y trabajaron por más de un siglo para lograr, en cada uno de sus instrumentos, no sólo las exigencias de célebres artistas, sino también las propias de la época.

La dinastía Amati comenzó con su fundador Andrea Amati (1505-1577), considerado el padre del violín en su concepto actual; ya que marcó los principios geométricos del diseño del instrumento. Sin embargo, fue su nieto Nicoló Amati (1596- 1684) el más destacado de la familia, por lo que logró alcanzar.

Nicoló fue el último de la saga y a él le tocó diseñar un formato de violín mucho más vigoroso, como dije antes por las exigencias de la época y el nacimiento del Concerto Grosso a finales del siglo XVII. Con la música del barroco, los compositores comenzaron a escribir partituras que incluían solista, particularmente solista violín que exigía que el instrumento tuviera un sonido más potente y timbrado.

Con el paso del tiempo y sus habilidades en la fabricación de instrumentos, Nicoló Amati consiguió ese resultado y comenzó a satisfacer los encargos de múltiples artistas que gustaban de sus creaciones. Muy pronto tuvo la necesidad de un asistente que entendiera las necesidades del propio negocio. Así, en 1657, llegó a su taller un singular ayudante que se convirtió en su alumno favorito por su gran interés por la construcción de instrumentos: Antonio Stradivari, que estuvo bajo su tutela, con gran afinidad por varias décadas.  

En un principio, el joven aprendiz realizó tareas simples; pero su curiosidad por saber cada día más sobre el sonido, lo llevaron a realizar trabajos de mayor importancia en muy poco tiempo. Incluso, construyó su primer violín tres años después, demostrando así haber alcanzado la genialidad de su maestro Amati.

Antonio Stradivari gozó de un privilegiado oído que le permitió descubrir el sonido más fiel de los instrumentos que se hacían en el taller, entonces se condujo hacia la búsqueda de una nueva y perfecta sonoridad alcanzando plenitud a finales del siglo XVII. Así lo testimonia el primer instrumento que se conoce fabricado por él con notaciones en latín: Antonius Stradivarius Cremonensis Alumnus Nicolaij Amati, Faciebat Anno 1666 (Fabricado por Antonio Stradivari de Cremona, alumno de Nicola Amati, en el año 1666).

Al demostrar dichos conocimientos, Stradivari gozó de fama extraordinaria, no sólo en Italia sino en el mundo entero. Se sabe que entre 1700 y 1725 construyó sus más preciados violines, superando en calidad a los posteriores, incluso los de su grandioso maestro.

Nicoló Amati murió el murió el 12 de agosto de 1684 a la edad de 87 años, su hijo Girolamo II heredó el oficio y trató de mantener la supremacía Amati, pero con mucho menos éxito que sus antecesores. Antonio Stradivari, que ya se había dado a conocer como el mejor de sus discípulos, recibió suficientes encargos que lo señalaron como un trabajador incansable; que le proporcionó a cada instrumento un toque de magia con sus “ingredientes secretos”.

Fueron tantos argumentos sobre su método de fabricación tan perfecto; que nacieron de esto desde leyendas populares hasta investigaciones científicas.

Si bien es cierto los instrumentos creados por Antonio Stradivari rebasaron por mucho la cantidad de lo que construyó Nicoló Amati, no les resta menor calidad. Sin embargo, el nombre de este insigne fabricante quedó por siempre bajo la sombra de los Stradivarius. Aunque podríamos pensar un poco que la profunda esencia de Nicoló Amati aún resuena en el eco de cada uno de los instrumentos construidos por su genial alumno, Antonio Stradivari.

Foto tomada de Archivo

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