La poesía de Alphonse de Lamartine en la música
Grandes románticos influenciados

Aunque la música y la poesía son dos planos distintos de lo artístico, hay instantes que revelan que la música desemboca en la formación de un universo poético… y otras veces la poesía propicia la creación de una gran obra musical. La disolución de estas artes nos demuestra que tanto la música como la poesía son engranes necesarios para generar otro concepto.
En el plano musical, la poesía ha estado presente desde siempre; representa la musa en la que muchos creadores se han inspirado, muchas veces es fundamental para provocar al ingenio de la composición musical, ya que es en la obra musical; donde la lírica recobra mayor importancia.
Alphonse de Lamartine fue uno de los más notables escritores románticos franceses del siglo XIX. De de Lamartine se destaca su intensa labor política, especialmente en el advenimiento y proclamación de la 2ª República francesa. Su ideario político lo lleva a convertirse en la cabeza visible de los revolucionarios en 1848.
Su primer trabajo poético data de 1820 y nace de una relación amorosa con una joven casada y enferma de tuberculosis que muere un año después de conocerse. Este hecho lo marcó profundamente y de Lamartine desemboca su dolor en un libro de poesía lírica llamado “Meditaciones poéticas”, cuyo éxito inmediato lo convirtió en un poeta famoso.
En el prefacio de su libro escribe: “… Esto no era un arte, era un alivio de mi propio corazón que sacudió sus propios sollozos”.
Más adelante, de Lamartine define la poesía como “la encarnación que tiene el hombre de lo más íntimo en su corazón, y de lo más divino en su pensamiento”.
De Lamartine destacó como hombre de letras por la musicalidad de sus versos y sus excepcionales representaciones de la naturaleza; por su poesía elegante y refinada en sus brillantes descripciones. De su abundante producción poética, con frecuencia nacidas meramente de circunstancias, inspiró a célebres músicos compositores románticos de la talla de Franz Liszt, Georges Bizet, Édouard Lalo, Héctor Berlioz y Charles Gounod.
Les Preludes es el más conocido y famoso de los poemas sinfónicos del compositor húngaro Franz Liszt. Fue concebido en 1848 como una obertura de una obra coral titulada Los Cuatro Elementos, basada en un texto de Joseph Autran. 6 años después fue estrenada con el título actual Les Preludes, que deriva de la segunda meditación del poeta Alphonse de Lamartine. Liszt no intentó interpretar las imágenes del texto literario, sino crear un poema musical paralelo.
En la partitura de Les Preludes, aparece una nota escrita por el propio Liszt indicando que su obra debe considerarse una representación musical del poema de Alphonse de Lamartine: “¿Qué es nuestra vida sino una serie de preludios a una canción desconocida, de la cual la primera nota solemne es la que hace sonar la muerte?”.
El amor, la melancolía, la naturaleza y la fe, son temas de la poesía de Alphonse de Lamartine que incorporó también el compositor francés Georges Bizet, en su legado musical.
Bizet fue un pianista virtuoso, tal vez esta sea la razón por la que sus composiciones orquestales y para teclado fueron ignoradas en su gran mayoría; tuvo que ganarse la vida realizando arreglos y transcripciones de la música de otros.
En mayo de 1861, Bizet ofreció una inusual demostración de su virtuosismo al piano en una cena en la que Franz Liszt estaba entre los presentes, tal fue el asombró de todos, cuando tocó a primera vista, de manera impecable, una de las piezas más difíciles de Liszt. El maestro comentó al respecto:” pensé que sólo había dos hombres capaces de superar tal dificultad […] hay tres, y […] el más joven es tal vez el más audaz y más brillante”, refiriéndose al joven Bizet de 22 años.
En 1871 Bizet compuso la música para un poema de Alphonse de Lamartine, “Canto de Amor” para piano y voz; que en tiempos recientes ha dejado impronta la extraordinaria versión de Cecilia Bartoli.
El compositor Édouard Lalo también se inspiró del recóndito sufrimiento de Alphonse de Lamartine y retoma sus textos para crear algunos lieder en 1879. Así mismo Héctor Berlioz y Charles Gounod influenciados por las revelaciones del alma de de Lamartine en su romanticismo lírico, escriben música en su honor.
Se dice que Berlioz había sido un romántico innato, que experimentaba intensas emociones desde la más tierna infancia. Creó un amplio bagaje musical relacionado con algunas formas poéticas.
Charles Gounod fue un músico francés, considerado el más importante del siglo XIX. De su vasta obra musical, obtuvo gran reconocimiento por su ópera Fausto y por su versión del Ave María, basada en la música del primer preludio del Clave bien temperado de Johann Sebastian Bach. La pieza consiste en una melodía del compositor romántico francés, especialmente diseñada para ser superpuesta sobre el Preludio n.º 1 en do mayor, BWV 846, del Libro de El clave bien temperado, de Johann Sebastian Bach escrito 137 años antes.
En 1853, Gounod también realizó un arreglo para violín o violonchelo con piano y Armonio, incorporándole la letra del poema de Alphonse de Lamartine titulado “El libro de la vida”.
Alphonse de Lamartine, el poeta más verdadero del periodo romántico atrapa con su lirismo a grandes músicos franceses que se miran reflejados en su propia obra musical.

Para saber más…
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