Mujeres al margen de la música

El caso de Barbara Strozzi

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por: Clodec López

Al hablar de música clásica hacen eco inmediato en nuestra memoria nombres de virtuosos músicos como Bach, Mozart y Beethoven, Liszt, Paganini, Stravinsky, Tchaikovsky o hasta Schoenberg. No es secreto: todos ellos hombres, a pesar de que muchas mujeres han escrito, realizado y creado obras sublimes.

La condición de ser mujer en la escena musical ha sido un camino difícil de transitar. En el medioevo, cuando querían crear música tenían que encerrarse en un convento para poder expresar su talento dedicando su obra a Dios. En el barroco y el clasicismo, debían pertenecer a la nobleza o haber destacado como solista y además contar con el permiso escrito de su gobernante -el cual únicamente se podía solicitar a través del padre o marido de la artista. Es hasta el romanticismo que nombres como Clara Wieck, Alma Schindler o Fanny Mendelssohn comienzan a aparecer, aunque todavía era común que se utilizaran pseudónimos masculinos para firmar obras de mujeres.[*] Pero algunos esfuerzos están ayudando a redescubrir a las mujeres intérpretes y compositoras.

Gracias a los aportes de la musicología y a la ardua labor de muchos investigadores del arte interesados en el quehacer musical de las mujeres en el pasado, se van redescubriendo a compositoras como Hildegarda von Bingen, Clara Schumann o quien es considerada la primera compositora profesional en la historia, Barbara Strozzi.

El caso de Bárbara Strozzi

La vida de Stroizzi es inusual. Nacida en 1619, hija de una sirvienta y de padre desconocido, adoptada después por el poeta y libretista Giulio Strozzi, -recordado como uno de los primeros escritores de libretos y textos utilizados específicamente en la ópera y de quien Bárbara toma el apellido-. Gracias a Giulio, Barbara gozó de una educación impensable para las mujeres en esos tiempos; estuvo rodeada por los más ilustres literatos y destacados músicos, además, recibió las enseñanzas de celebérrimo compositor Francesco Cavalli.

Con tan sólo 15 años se convirtió en una cantante y compositora asociada a la “Accademia degli Incogniti”, fundada por Giovanni Francesco Loredano y a la que pertenecía su padre adoptivo. En esta academia, Barbara ofrecía conciertos y amenizaba las tertulias de sus invitados tocando el laúd. Muy pronto fue admirada por su ingenio e intelecto, si embargo, su condición de mujer la llevó a recibir severas críticas hasta el punto de ser acusada de prostitución vinculada a la sociedad artística veneciana. Aunado a esto, comenzó a circular un retrato de ella, en el que se mostraba a una joven atractiva enseñando el pecho semidesnudo, con una mirada desafiante.

Afortunadamente para la música, la pasión de Strozzi siempre estuvo por encima de las acusaciones. Así, en 1644 editó el primero de sus ocho libros de música: un volumen de madrigales que, además firmaría con su propio nombre. Este es un hecho sin precedentes, se trata de la primera mujer en el siglo XVII que pudo firmar su propia obra sin usar el pseudónimo de un nombre masculino.

Barbara Strozzi falleció en 1677, luego de probar su excepcionalidad en el mundo de la música y romper barreras y etiquetas sociales que encerraban la creatividad artística de muchas desconocidas pero talentosas mujeres. Su ardua labor en la composición fue fundamental para que otras artistas siguieran su ejemplo y se comenzara a valorar el talento femenino, tarea que aún a la fecha sigue vigente, porque, siendo honestos, ¿en quién piensa usted cuando hablamos de música clásica?.

[*]  Fue en el romanticismo cuando las mujeres de clase media, por primera vez en la historia, tuvieron acceso a la educación musical en los conservatorios.

Foto tomada de Archivo

Para saber más...

Escucha la programación de Opus 94 y disfruta interesantes obras de Barbara Strozzi y otras mujeres compositoras.  Aquí tienes algunos enlaces.