Dietrich Buxtehude y Johann Sebastian Bach

Dos grandes organistas del barroco

Clodec López-min
por: Clodec López

Dos grandes organistas del barroco que hermanaron sus conocimientos hasta la profundidad del alma.

Hoy hablaremos de dos prolíficos organistas que coincidieron en la misma época, y mantuvieron una fructífera relación personal a pesar de haber coincidido en vida tan sólo unos meses. Se trata de Dietrich Buxtehude y de Johann Sebastian Bach, maestro y alumno respectivamente. El destacado legado musical de Bach no hubiese sido el mismo de no haber conocido la sapiencia musical de Buxtehude a través de sus enseñanzas. Por ello; los pocos meses que duró este vínculo entre ambos músicos resulta indispensable para entender la creatividad musical de Bach orientada al órgano.

Dietrich Buxtehude  fue un prolífico organista germano danés del que poco se sabe sobre su vida personal, incluso, la fecha y el lugar de su origen. De manera irónica, su vasta obra musical fue ensombrecida precisamente por la carrera extraordinaria de Bach.  Buxtehude mucho tuvo que ver en la formación creativa de Bach para que éste llegara a ser reconocido como un referente de la escuela alemana de órgano o más aún como “el padre de la música”.

Como reza el proverbio: “detrás de un gran maestro, hubo un gran sabio”. Sin embargo, pocas veces nos interesamos en conocer sobre los personajes que estuvieron atrás y dieron origen a destacados músicos que alcanzaron la cúspide en la historia musical. Tal es el caso de Johann Sebastian Bach, cuya creatividad  en el clave, el teclado y el órgano hizo que su predecesor, mentor e inspirador Dietrich Buxtehude, quedara en el olvido varios siglos.

Buxtehude transmitió los conocimientos precisos en tan sólo unas semanas para que su querido joven pupilo de casi 20 años, llegara a escribir como ningún otro compositor en la historia del órgano.

Dietrich Bixtehude desarrolló su carrera de organista gracias a las enseñanzas de su padre Johannes; de quien aprendió composición y técnica instrumental. Fue además de un prolífico compositor, un hombre intelectual amante de la poesía, un genio a quien se le consideró en vida el mejor organista del barroco alemán.

Así comenzó el encuentro…

El encuentro personal entre Bach y Buxtehude se dio en el año de 1705, cuando el célebre organista de 68 años ocupaba desde hacía 40 años, el relevante puesto en la Iglesia de Santa María -Marienkirche- en Lübeck, ahí se encargaba de las celebraciones más importantes como las Abendmusiken o los conciertos de Adviento, un tipo de evento muy específico que se celebraron durante los siglos XVII y buena parte del XVIII. Estos conciertos protagonizados por Buxtehude atrajeron a músicos de muchos lugares que deseaban admirar la destreza y virtuosismo con los que interpretaba sus propias obras al órgano este compositor.

Por su parte, el joven Johann Sebastian Bach, con casi 20 años, ocupaba, desde hacía dos años, el puesto de organista titular de la Neuekirche, la iglesia Nueva de Arnstadt. Vidas, por tanto, paralelas a la distancia.

Bach conocía la obra del gran maestro de órgano, tal vez el mejor de Alemania, porque su hermano mayor, Christoph Johann, hacía referencias a sus pupilos sobre las obras de Buxtehude. Así que Bach no fue el primero que anheló conocer personalmente a este organista y pidió permiso a las autoridades de la Neuekirche para ausentarse cuatro semanas, solicitud que se convirtió en cuatro meses fructíferos en la sensibilidad de Bach.

Este episodio en la vida de Bach es muy conocido: tuvo que caminar más de 350 kilómetros desde Arnstadt hasta Lübeck para conocer y aprender del hombre al que posiblemente consideraba la figura máxima entre los organistas alemanes.

El hecho de que Bach haya alargado su estancia varios meses sugiere su aprecio por el arte de Buxtehude. Esto, no obstante, tuvo como consecuencia que a su regreso el consejo de la Neuekirche le diera una gran reprimenda. Desde este encuentro, la influencia de Buxtehude en la formación de Bach fue decisiva, pues por primera vez éste experimentó en los dos órganos de la Marienkirche de Lübeck otras posibilidades técnicas, y muy probablemente tuvo acceso a algunos manuscritos no conocidos del “Stylus Fantasticus” de su admirado Buxtehude. Evidentemente, el concepto de contrapunto de Buxtehude forjó la creación y el ingenio de Bach, y fue el modelo para que escribiera tanto en el arte del órgano y en general en su obra completa.

Con el profundo aprendizaje de Buxtehude una de las primeras cantatas que compuso Bach fue “Aus der Tiefen Rufe Ich zu Dir”  (Desde lo profundo clamo a ti señor),  fechada en 1707, el  mismo año que muere Buxtehude. Así, buena parte de las famosas cantatas nacen de esta inspiración, y piezas como las suites para clave marcaron el camino de las Variaciones Goldberg o los oratorios, que también retomaron el modelo “fantástico” de Buxtehude.

La magnífica labor que ejerció el organista alemán en la vida musical de Bach no sólo fue como maestro, sino como fuente de inspiración y creador de una mente genial sin comparación. Buxtehude pudo transformar la creatividad musical del joven Johann Sebastian Bach, y a él debe mucha de su factura por lograr desarrollar a la máxima potencia su capacidad, a tal grado que hoy día sus cientos de obras -cumbre de toda la historia de la música- son referencia indispensable para todo aquel que desee adentrarse en el mundo de la música.

Foto tomada de Archivo

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