
Clare Fischer
Obed Rojas
“Mi interés en la música refleja mi interés en las lenguas extranjeras. La música es el idioma que habla todo el mundo. Yo relaciono todo; no solo jazz, latina, bossa nova, orquestal y clásica. Yo hago una mezcla de todos esos elementos. No es una simple fusión. Es, mi fusión”.
Estas son las palabras de un hombre que a lo largo de más de cinco décadas de trayectoria se ha convertido en una especie de brujo musical. Más que un talentoso músico Clare Fischer es un dotado pintor de notas y un ágil orquestador de colores; todo lo que él toca, compone o arregla, contiene una particular fusión de géneros, estilos y lenguajes.
Nacido el 22 de octubre de 1928 en la ciudad de Durand, Michigan; Clare Fischer comenzó su vida musical a los cuatro años de edad tocando la tuba y el violín. Más tarde experimentó con el piano, el violonchelo, el clarinete y el saxofón, además de que hizo sus primeras composiciones de música clásica y arreglos para bandas de salón.
La familia Fischer era de pocos recursos y no podía costear los estudios musicales de Clare, fue su gran talento el que le permitió seguir en el camino. Impactado por las habilidades del pequeño Clare, Glenn Litton, su instructor del colegio, decidió darle lecciones gratuitas de teoría y armonía. Fischer regresó el favor copiando música para Litton y sustituyendo a cualquier miembro de su banda cuando alguno no podía asistir.
Para 1947 Clare logró ingresar a la Michigan State University, donde se graduaría con honores en Composición y Teoría Musical. Un poco antes de terminar sus estudios fue llamado para cumplir su servicio militar y pronto se unió a la banda de la armada tocando el saxofón y escribiendo los arreglos.
Después del ejército Fischer regresó a Michigan para concluir sus estudios y recibir una Maestría en música. Su estancia en la universidad le permitió desarrollar un particular estilo fuertemente influenciado por el trabajo de maestros como Stravinsky, Shostakovich, Duke Ellington, Earl Hines, Art Tatum, y Bud Powell.
“Mi música es una manifestación de aprendizajes; por una parte esta la formación académica y por el otro, está el entrenamiento callejero…con mis amigos”
Fue a través de sus compañeros que Fischer aprendió a hablar español y se fascinó con los sonidos latinos que interpretó en California como parte del grupo de charanga del conguero Modesto Durán.
El siguiente paso en la carrera de Fischer fue en la ciudad de Detroit. Ahí, después de presenciar un concierto del cuarteto vocal “Hi-Lo´s”, se acercó y les ofreció sus servicios. Por cinco años, Clare se desenvolvió como pianista, director musical y arreglista del grupo participando en la grabación de algunos discos publicados por los sellos “Columbia Records” y “Reprise”.
Durante ese periodo el trompetista Donald Byrd lo invitó a realizar los arreglos para su disco “September Afternoon”, en el cual a través del uso de secciones de cuerdas y harpas los músicos dieron nueva vida a diversos standards del jazz.
Tras el buen resultado de este material Fischer fue llamado por Dizzy Gillespie para colaborar en el exitoso material “Portrait of Duke Ellington”. Aunque los arreglos y la orquestación fueron blanco de buenos comentarios por parte de la crítica especializada, el álbum no incluyó el crédito de Clare. No obstante a esa omisión, el trabajo de Fischer gradualmente fue requerido por los más destacados productores de la ciudad de Los Ángeles, colaborando en discos de artistas como Bud Shank, Joe Pass, Jazz Crusaders, Cal Tjader, y George Shearing.
A inicios de la década de los sesenta la música brasileña comenzaba causar un alto impacto a la escena musical de los Estados Unidos y Fischer no escapó a ese fenómeno. El pianista quedó fascinado con la música de Elizete Cardoso en quien se inspiró para la creación del tema “Elizete”, que se incluyó en el primer disco de bossa nova del vibrafonista Cal Tjader.
“Un amigo me comentó que en Brasil se estaba gestando un nuevo género llamado Bossa Nova, que significaba algo así como “nuevo estilo”. Los
ritmos eran tan contagiosos que a pesar de que no me gustaba bailar, cuando escuché esos sonidos me sentí obligado a mover mi cuerpo por horas”.
Para 1962, después de trabajar un largo periodo como músico de estudio y escritor de temas para comerciales, Fischer firmó un contrato con la compañía “Pacific Jazz Records” para publicar sus primeros materiales discográficos: “First time out”, “Surfing Ahead”, “Manteca” y “Extensión”, los cuales presentaban un meticuloso estudio de los elementos del jazz, bossa nova y mambo. Aunque fueron muy bien recibidos por la crítica, lamentablemente estos materiales no contaron con el éxito comercial esperado.
En 1967 Fischer realizó una gira en territorios mexicanos. Durante esa travesía el pianista visitó con regularidad el club “Chips Jazz” de la Zona Rosa. Ahí, participó en jam sessions con músicos nacionales como Tommy Rodríguez, Chucho Zarzosa y Félix Agüeros. Una noche Clare invitó a un ejecutivo de la “RCA Victor” y lo convenció de grabar un material con esos músicos. El resultado fue titulado simplemente “Jazz”, y en poco tiempo se convirtió en un clásico del género. En el proyecto también participaron Chilo Moran, el bajista Víctor Ruiz Pasos, los saxofonistas Juan Ravelo y Fernando “el Gato” Díaz; el trombonista Jesús Aguirre y el trompetista Nacho Rosales.
De regreso a los Estados Unidos Fischer comenzó a experimentar con los sonidos del órgano, el cual había estudiado en su adolescencia. Ejecutando un Hammond B3 realizó algunas grabaciones para el sello “Pacific” y participó en el disco “Soña Libré” (Sona Libre) de Cal Tjader. Más tarde publicó el álbum “T´DA-A-A”, en donde mostró sus habilidades en el “Yamaha EX -42”, el primer órgano eléctrico que esta compañía lanzó al mercado y el cual estaba inspirado en la tecnología del Hammond B3.
A principios de los setenta Gene Puerling, el productor del cuarteto “Hi – Lo´s” con el que Fischer trabajó por cinco años, encontró de nuevo el éxito con ”Singers Unlimited”, otro conjunto vocal que fue creado para realizar jingles de radio y televisión. La fama del proyecto creció a tal grado que pronto recibió un contrato de la disquera alemana “MPS” para grabar varios materiales. Uno de esos discos fue “A Special Bend”, para el que Clare realizó los arreglos y la orquestación que respaldaron al grupo. A raíz del gran éxito del álbum Hans Georg Brunner, multimillonario y dueño de la compañía, entabló una fuerte empatía musical con el pianista que dio como resultado el disco “Alone Together”. Para la grabación de este álbum, que se llevó a cabo en la ciudad alemana de Black Forest, Fischer tuvo la oportunidad de tocar con el legendario piano Steinway de Brunner, que anteriormente había sido ejecutado por artistas como Oscar Peterson y Monty Alexander.
Durante los seis días que pasó en los estudios de la “MPS”, el pianista pudo grabar otro disco en solitario titulado “Clare Declares”, en el que presenta un concepto audaz con el uso de un histórico órgano localizado en la casa de verano de Brunner en las orillas del Lago Konstanz.
A su regreso a los Estados Unidos Clare formó una banda con músicos latinos llamada “Salsa Picante”, la cual mostraba un gran eclecticismo en los estilos musicales. Con esta agrupación grabó los materiales “Machaca” y “Salsa Picante”, en este último donde aparece uno de sus grandes standards, “Morning”.
Más tarde aumentó su proyecto de Salsa Picante con un grupo vocal llamado “2+2”. Bajo esta propuesta publicó los materiales “And sometimos voices” y “Clare Fischer & Salsa Picante Present 2+2”, con el que ganó su primer Grammy en la categoría de mejor álbum latino.
“Desde que organicé Salsa Picante había estado pensando usar cuatro cantantes pero en un principio esa posibilidad no se concretó. Quería a músicos con buenos oídos y con un alto rango vocal para interpretar conceptos latinos”.
En 1983, por encargo del músico clásico Richard Stoltzman, Fischer escribió un trabajo sinfónico usando los temas de Duke Ellington y Billy Strayhorn. El resultado fueron las composiciones “The Duke”, “Swee´pea and Me” y once minutos de música que fueron interpretados por todo el mundo con una orquesta sinfónica y el clarinete de Stoltzman.
Ya con una buena fama como arreglista y orquestador, Fischer fue llamado para trabajar con artistas populares como Paul McCartney, Celine Dion, Robert Palmer y Prince, este último con quien desde 1985 escribió arreglos orquestales que no sólo han sido incluidos en sus materiales discográficos, también en la cintas dirigidas por este multifacético músico como “Under the Cherry Moon” y “Graffiti Bridge”.
“Contrario a lo que pudiera pensarse nunca he conocido a Prince, yo sólo recibo su pieza y se la regreso terminada. La única vez que lo vi fue cuando participó en la ceremonia de los premios Grammy en el 2004, en esa ocasión presentó un tema que incluía uno de mis arreglos.”
Para 1986 Fischer recibió su segundo premio Grammy. Esta vez por su álbum “Free Fall” en el que presentó a un sexteto de jazz latino con una sección de coros. En ese mismo año Clare dedicó más tiempo a sus actividades como docente ofreciendo clínicas y clases magistrales en diversas universidades y conservatorios de Europa y los Estados Unidos.
En su faceta como arreglista Fischer continúa realizando trabajos para Prince y otros renombrados artistas como Michael Jackson, Amy Grant, el brasileño Joao Gilberto, Paula Abdul, Natalie Cole, Chaka Kahn y Branford Marsalis.
Con su exitoso trabajo comercial Clare ha logrado financiar una costosa big band integrada por 20 instrumentos de aliento más una sección rítmica. El proyecto, que lleva por nombre “Clare Fischer´s Jazz Corps”, grabó un material homónimo que fue publicado de forma independiente bajo el sello del pianista.
Con más de 45 discos como líder, varios libros educativos y más de 100 colaboraciones como orquestador, arreglista, compositor, e instrumentista; el nombre de Clare Fischer sin lugar a dudas ocupa un lugar especial dentro de los Personajes de la Música.
