
Ha pasado ya mucho tiempo desde que Cassandra Wilson, con tan sólo cinco años de edad, pisó por primera vez un escenario como parte del show en la graduación de su hermano del kinder. Desde ese entonces, se vislumbraban grandes habilidades que hasta hoy la han colocado como una de las grandes vocalistas de la sincopa contemporánea.
Su elegante y sensual timbre de voz ha cautivado hasta los públicos más exigentes, aunque sus talentos abarcan diversas áreas como la composición, dirección musical, producción y ejecución de la guitarra y el piano. Su trabajo vocal ha sido comparado con el de grandes jazzistas a quienes ella misma considera sus grandes influencias: Betty Carter, Nina Simone, Shirley Horn, Sarah Vaughan y Billy Holliday.

Originaria de la capital del estado de Mississipí, Cassandra Wilson es hija de una profesora retirada que le enseñó a ofrecer su mayor esfuerzo en cualquier actividad. Su padre es un bajista de jazz que la acercó al mundo de la sincopa cuando cada noche le cantaba una pieza antes de dormir.
Aunque el género no gozaba de una gran popularidad en esos tiempos, la pequeña quedó tan seducida por aquellos sonidos que de forma inmediata comenzó a organizar concursos con sus amigos del vecindario para saber quien hacia la mejor interpretación a un tema de jazz.
Con ayuda de sus padres, Cassandra obtuvo sus primeras lecciones de guitarra y piano y muy pronto comenzó a ganar diversos concursos de jóvenes talentos. Cuenta la historia que en una de esas competencias Cassandra, con guitarra en mano, interpretó un tema original asombrando a todo el público asistente. La pequeña fue más allá de la tendencia de Rhthym and blues que mostraban todos los concursantes y alcanzó un sonido muy particular.
Al tiempo que Cassandra cursaba su noveno grado, el estado de Mississipi sufría las consecuencias de una fuerte tensión racial en toda la unión amreicana. A pesar de los continuos desaires recibidos por su color de piel, la cantante nunca se vio afectada y como ejemplo tenemos su participación en el papel de Dorothy en una representación escolar en la obra “El Mago de Oz”. Al respecto Wilson recuerda: “En ese tiempo existieron muchas cosas negativas, sin embargo experiencias como esta son las que más recuerdo, ellas me ayudaron a solidificar mis bases artísticas, porque aparte de actuar también pude cantar. La música es la única forma de unir a toda la gente”
Al tiempo que formó su primer trío de jazz en compañía de dos grandes amigos con los que compartió y descubrió muchos aspectos de la sincopa, Cassandra participó como cantante y guitarrista en agrupaciones de folk y rhyhm and blues, las cuales le abrieron los ojos a las diversas posibilidades sonoras.
Aunque en su mente la música ocupaba la mayor preferencia tuvo que hacer una pausa para ingresar a la Jackson State University, donde cursó la licenciatura de Comunicación de Masas que ejerció durante unos años trabajando para un canal de televisión de Nueva Orleáns como asistente del director de publicidad, aunque su objetivo principal era en convertirse en productora.
Para fortuna de la música, Cassandra no quitó el dedo del renglón jazzistico, durante su estancia en la Universidad realiza algunas presentaciones en las que por primera vez ofrece su talento compositivo.
Finalmente en 1982 renunció a sus aspiraciones en los medios y decidió viajar a la Ciudad de Nueva York para retomar su camino en el jazz. Fue entonces cuando conoció al bajista Dave Holland y a la cantante Abbey Lincoln; dos excelentes músicos que sirvieron como sus mentores en la escena local y gracias a los cuales pudo hacer su aparición en el circuito sincopado. Al respecto Cassandra Wilson recuerda: “Fue cuando mi verdadera educación comenzó, en esos momentos yo estaba muy influenciada por el estilo de Betty Carter; en mis primeras actuaciones yo me sentía como una gran cantante de scat, pero en realidad no sabía nada, en el escenario aprendí a entablar una comunicación con los músicos y a sentir al público”
Sus siguientes trabajos fueron una serie de colaboraciones con el grupo de free jazz Air, recientemente creado por el baterista Steve McCall y el saxofonista Henry Threadgill. La cantante participó en las dos grabaciones que la banda realizó para el sello Black Saint, así como una gira por tierras europeas que le sirvió como carta de recomendación para ser contratada como cantante del M-Base Collective, del saxofonista Steve Colleman a quien conoció cuando coincidieron en el escenario durante un homenaje a Charlie Parker. Cuenta la historia que Wilson pidió a la banda interpretar una de las más difíciles piezas de Bird, “Cherokee”, con lo cual Colleman quedó muy impresionado. ¿Qué artista se atreve a pedir ese tema? Declaraba el saxofonista, quien a partir de esa noche se convirtió en otro de sus grandes guías musicales.
El M-Base Collective se caracterizó por fusionar el funk con los elementos del free jazz; un estilo en el que algunas ocasiones no requería de la participación de Cassandra, por lo que su colaboración en el grupo no le permitió desarrollar su creatividad a plenitud. Para sopesar esa falta, la cantante buscó la forma de realizar su proyecto solista bajo el sello JMT, donde grabó sus primeros materiales. “Songbook”, “Point of view”, “Blue Skies”, “Jumpworld” y “She who weeps”, cinco discos de buena calidad que muestran un jazz lúcido, dicción perfecta, magníficas composiciones y un estilo que nos trae a la mente a la gran Betty Carter.
Para el año 1993, después de haber cantando para diversos artistas neoyorquinos como el pianista Mulgrew Miller y el saxofonista Greg Osby; Cassandra Wilson buscó darle un giro a su carrera hacía un sonido más acústico. De esta forma se dio su acercamiento con la compañía Blue Note, con el que firmó un contrato para realizar “Blue Light til down”, un extraordinario disco que recibió un elogio unánime por parte de la crítica especializada. En él, la cantante demuestra a través de doce temas, uno de ellos original, que su estilo no puede ser catalogado dentro un sólo género; su creatividad rebasa las fronteras musicales para construir un mismo concepto.
Un año más tarde recibió el nombramiento como mejor cantante del año por parte de la revista “Downbeat”, publicación que también condecoró su material con el mismo honor. 1994 también simbolizó para la intérprete su aparición en la pantalla grande. Invitada por el director Ivan Reitman, Cassandra Wilson representó el papel de una cantante en la cinta “Junior”, protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Danny De Vito.
Más adelante, en ese mismo año publicó “New moon daughter”, considerada como una de sus mejores entregas y la cual fue realizada en un pequeño estudio ubicado en una granja del norte de Nueva York; un íntimo espacio en donde Wilson y su banda dieron vida a los doce temas que conforman la segunda producción para el sello azul. El repertorio en esta ocasión está más orientado a los sonidos del jazz pop con versiones a temas de U2, Neil Young y The Monkees. El álbum le otorgó a la cantante su primer premio Grammy como mejor interpretación de jazz vocal entre muchos logros más que la llevaron a realizar una gira por toda la Unión Americana.
Desde sus primeros trabajos la crítica recibió con muy buenos comentarios el talento de Cassandra. A lo largo de su carrera se ha hecho acreedora a numerosos reconocimientos siendo uno de los más significativos, a criterio de la propia cantante, el premio a la excelencia en las artes otorgado en 1997 por el entonces gobernador de su ciudad natal, Jackson, Mississipi. El dato desafortunado de esta condecoración fue el hecho que la cantante no pudo recibirlo personalmente, ya que se encontraba recorriendo el país como parte de la agrupación del trompetista Wynton Marsallis en una gira titulada “Blood on the fields”. El proyecto era una especie de musical en el cual Cassandra representaba el papel de una cantante africana traída a los Estados Unidos para ser vendida como esclava. La propuesta tuvo tan buena aceptación que pronto fue grabada, lanzada a la venta en formato de disco compacto y tiempo más tarde galardonada con un premio Pulitzer por su contenido.
Dos años después Cassandra Wilson regresó a los estudios de Blue Note para preparar su siguiente entrega. Bajo el titulo de “Traveling Miles”, la intérprete publicó un homenaje al trabajo de Miles Davis en el que retoma las melodías del trompetista para agregarles letras e interpretarlas con su profunda voz y acompañada de grandes personalidades como Steve Colleman, Pat Metheny, Dave Holland, Regina Carter y Angelique Kidjo. Este material también marcó el inicio de su travesía por el campo de la producción, en el cual Cassandra ha encontrado una posibilidad más para dar rienda a su creatividad.
Para el año 2002 Cassandra Wilson fue nombrada por la revista “Time Magazine” como la mejor cantante americana. Un mes después a esa denominación viajó a su ciudad natal para preparar su siguiente material titulado “Belly of the Sun”, en el cual predomina la idea de regresar a casa para encontrarse con sus raíces y tradiciones.
Con una banda integrada por algunos músicos locales que incluyó a su amigo de la infancia, el escritor y cantante Rhonda Richmond, Cassandra realizó una gira por toda la región Delta en la cual pudo convivir con la gente para recordar sus momentos de la infancia, mismos que le sirvieron de inspiración para la creación de los temas incluidos en el disco que planeaba realizar. Al respecto Wilson declaraba: “Mississipi es un lugar mágico, al menos en cuanto a música se refiere. Ha sido el hogar de numerosos artistas. En el pequeño pueblo puedes encontrar sorprendentes músicos, no solo de blues, si no también de funk, soul, gospel y por supuesto jazz, como lo era mi padre”
Tras encontrar el momento y los músicos adecuados, la vocalista se puso a trabajar en el álbum y rentó un viejo almacén ubicado en una estación de tren. El lugar era usado para diversas actividades de la comunidad entre ellas, la organización del Sunflower Blues Festival, que precisamente se estaba llevando a cabo en esos días, por lo que tuvieron que retrasar las fechas planeadas para la adecuación del lugar en un estudio de grabación.
Después de regresar a la ciudad de Nueva York para terminar de producir su material y darle la promoción requerida, Cassandra volvió de nueva cuenta a Mississipi para preparar: “Glamoured”, el cual está conformado por seis composiciones originales y otros seis temas de artistas como Muddy Waters, Bob Dylan, Sting, Abbey Lincoln y Willie Nelson.
Para esta ocasión la cantante decidió realizar la mitad de la producción en su ciudad natal y la otra mitad restante en Nueva York, donde tuvo la oportunidad de contar con la ayuda del productor, guitarrista y compositor Fabricio Sotti, con quien Wilson entabló una fuerte empatía musical desde su participación en las sesiones de Mississipi y que la llevaron a solicitar su ayuda para terminar su proyecto.
El resultado fue tan sorprendente que años más tarde se volverían a reunir para trabajar en la más reciente producción de la cantante: “Another Country”, para la cual se trasladaron a la misma Italia para empaparse de sus sonidos.
A lo largo de su carrera Cassandra se ha caracterizado por buscar cualquier posibilidad que le permita explotar sus ideas artísticas, en especial en el ambiente jazzistico. Ella misma declara que antes de la preparación de sus materiales trata de encontrar un nuevo elemento para sorprender a su público.
Por Obed Rojas
