El 31 de enero de 1950 falleció el compositor y director de orquesta Alfonso Esparza Oteo. Sin duda, uno de los compositores más importantes de México, ya que es autor de canciones como “La rondalla”, “Dime que sí”, “Albur de amor”, “Déjame llorar” y “Un viejo amor”, entre muchas otras.
Independientemente de su valor como creador de música que le ha dado la vuelta al mundo, Esparza Oteo se dedicó a recopilar y arreglar canciones anónimas, que a principios del siglo XX andaban de boca en boca, huérfanas y en peligro de perderse. Tuvo la primera oportunidad de difundirlas en 1926, al organizar una sesión de grabaciones en Nueva York, para la empresa Columbia, con la participación del dueto “Rubio y Martínez” (José Rubio y Juan R. Martínez). Los discos tuvieron mucha venta en todos los países hispanoparlantes.
Después, en 1928 formó la Orquesta Típica Presidencial, misma que se encontraba amenizando la comida en el Restaurante La Bombilla, en el momento que asesinaron al general Álvaro Obregón, Presidente electo de México; las notas del son “El limoncito”, arreglado por Esparza Oteo, se quedaron de pronto calladas.
Para 1933 fue designado Director Artístico de la emisora XEB y durante su gestión logró la contratación de artistas importantes como Alfonso Ortiz Tirado, Josefina “La Chacha” Aguilar, Adolfo Girón, Roy Carter y Miguel Prado, entre otros.
Gracias a su labor, perduran canciones como “El limoncito”, “Hermosas fuentes”, “Y por esa calle vive”, “Mi gusto es” y otras cuya vigencia se mantiene en el cancionero popular.







