Mientras que en nuestro país los donantes de órganos portan una credencial que autoriza el uso de sus partes en caso de fallecer, en Francia es todo lo contrario, allá todos son donantes por defecto.
Desde el 2017, los Galos tienen una ley que convierte a todos los ciudadanos en donantes de órganos y tejidos, a menos que los individuos se registren específicamente para retirarse del programa de donaciones.
Antes de 2017, los órganos y los tejidos eran consideraron para su donación solamente si la persona fallecida había expresado claramente su deseo de donar sus órganos. Si no había hecho explícito su deseo de ser donante, los médicos preguntaban entonces a sus familiares.
Ahora en caso de muerte, los médicos se asegurarán de que la persona fallecida no figure en el Registro Nacional de Rechazo y si no está, ocuparán sus órganos para quien más los necesite.
¿Qué le parece esta ley? El gobierno francés demostrando que la solidaridad se mide con hecho no palabras. Por eso se llaman países de PRIMER MUNDO.




