Opus 94, 94.5 FM

Archivo de programas de la serie

Artículos recomendados

La otra versión programa radiofónico de Opus 94.5 de FM, cumple 23 años al aire

AUTOR: Cynthia Mileva
FECHA: 23 de febrero, 2021
TEXTO Y GRÁFICOS ORIGINALES: El Capitalino

De manteles largos y con mole de guajolote virtual, el programa radiofónico La otra versión 94.5 de FM celebra este martes 23 de febrero, su aniversario número 23.

Una propuesta creativa con un ejercicio musical aparentemente sencillo, el de escuchar “la otra versión” de una obra, pero que conlleva una potente fuerza de apertura de posibilidades. Abrir los oídos a otras interpretaciones, al intercambio cultural y al acercamiento con invitados especiales que congregan cada semana a un nutrido grupo de amantes de la música, es solo una parte de lo que lo ha mantenido vigente en estas más de dos décadas.   

La luz del programa es Javier Platas Jaramillo, un hombre con la preparación y la experiencia de toda una vida profesional, pero sobre todo un apasionado de la música y del placer de compartirla, que lo han posicionado como un educador musical. Chelista, compositor, profesor, locutor, conductor y un gran divulgador de la cultura, ha sabido transmitir sus conocimientos de una manera fresca y amable (mucho más, de lo que en ocasiones pudiera ser el gremio). La prueba es que cada vez más gana nuevos radioescuchas y ha construido un grupo de amigos que se reúne cada emisión en una tertulia junto a Bach, Mozart, Vivaldi…

Festejar 23 años de vida de un programa de música académica en la radio, es el triunfo de dos batallas: por una un lado, su permanencia ante los cambios políticos, administrativos y de trabajo interno. Por otro lado, la batalla que se libra todos los días por preservar los espacios de una radio pública de calidad, los cuales no superan el número de los dedos de la mano.

Programas como La otra versión a través de Opus 94, son el aliciente en tiempos de pobreza espiritual, de carencias académicas y de sanas distancias. Desde el pequeño espacio que nos corresponde, les deseamos larga vida a la buena radio mexicana, larga vida al programa La otra versión y por supuesto larga vida al Maestro Javier Platas, una de las mejores cuerdas instrumentales y vocales que pueden estar al frente de un micrófono.

La música clásica en el 2020, AC-DC, (antes y después del COVID)

Para sorpresa de todos ese “antes” y “después” llegó dos décadas más tarde con la irrupción de la pandemia del COVID 19 causando estragos en varios frentes, a los que tampoco pudo escapar el ámbito de la música clásica.
POR SEBASTIAN SPRENG ARTBURST MIAMI 11 DE ENERO DE 2021

En años venideros este 2020 se verá como aquel “antes” y “después” que se creyó llegaría con el año 2000, entonces flamante siglo XXI. Para sorpresa de todos ese “antes” y “después” llegó dos décadas más tarde con la irrupción de la pandemia del COVID 19 causando estragos en varios frentes, a los que tampoco pudo escapar el ámbito de la música clásica.

Nunca antes las artes sintieron que eran tan vulnerables, nunca antes sucedió semejante acelerada decantación. Si se hace casi imposible resumir una temporada que quedó trunca en plenitud a principios de marzo; vale la pena en cambio recordar los hitos de aquellos primeros dos meses y días que hoy semejan demasiado lejanos, desdibujándose en el tiempo de un año que acaba tan diferente de cómo empezó.

El regreso del director español Juanjo Mena en la New World Symphony reconfirmó la magnífica impronta dejada en el 2017 con una excepcional lectura de “Cuadros de una exposición” de Mussorsky, velada que asimismo contó con el impecable Jean-Yves Thibaudet en el “Concierto Egipcio” de Saint-Säens donde el pianista francés volvió a brillar con luz propia.

Lea el artículo completo en: www.elnuevoherald.com

Claude Bolling unió jazz y música clásica

El compositor y pianista francés, quien murió en el hospital de Saint Claude, en París a los 90 años, innovó con sus propuestas híbridas

Foto: AFP/ Arte: Jesús Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO (excelsior.com.mx).- “Mezclar el jazz con lo clásico, eso lo hizo tan famoso. Fue algo único, original, que no se ha repetido. Esa fue su gran aportación”, comenta el pianista y director de orquesta Gustavo Rivero Weber sobre el músico francés Claude Bolling (1930-2020), quien murió la noche del martes a los 90 años en el hospital de Saint-Cloud, al oeste
de París.

El pianista, compositor y arreglista galo, quien compuso la banda sonora de películas como Lucky Luke, Borsalino y California Suite, y tuvo como maestro al reconocido compositor de jazz Duke Ellington, padecía varias enfermedades y esta vez no salió bien librado.

Nacido en Cannes, Bolling estudió en el Conservatorio Nice, y luego en París. Era un niño prodigio, a los 14 años ya tocaba jazz profesionalmente. Escribió obras para más de cien películas, la mayoría de ellas francesas. Su Suite para flauta y piano Trio Jazz, con Jean-Pierre Rampal, ha sido una de las piezas más vendidas.

Trabajó además con músicos de distintos géneros, entre ellos Alexandre Lagoya, Pinchas Zukerman, Maurice André y Yo-Yo Ma.

Quien era considerado en Francia como un referente en el mundo del jazz conoció en los años 50, a través de la intermediación de Boris Vian, a estrellas como Brigitte Bardot, Juliette Gréco o Henri Salvador, para las que compuso canciones.

Lea el artículo completo en: www.excelsior.com.mx

Los mejores discos de Beethoven (Segunda parte)

Continuamos con las mejores grabaciones de Ludwig van Beethoven contenidas en el volumen "1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir"

La Chicago Symphony Orchestra. Foto: YouTube / proceso.com.mx

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Continuamos para nuestros lectores las mejores grabaciones de Ludwig van Beethoven contenidas en el volumen 1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir (Grijalbo/ Random House Mondadori (2008), con 11 obras del Genio de Bonn en su 250 aniversario, mismas que comprenden los años de 1808 a 1820.

Agregamos algunas recomendaciones de los propios autores, así como de las favoritas de la Casa Proceso.

“Fantasma” (1808)

Beethoven no llamó “Fantasma” a su Trío con piano en re mayor, opus 70, número 1. Como tantos sobrenombres, se le aplicó posteriormente; pudo deberse a que en la misma página en la que se hallaban los bocetos del primer movimiento espectral se encontraban los bocetos de ópera sobre Macbeth.

El trío dirigido por Henryk Szerying fue el que mejor consiguió una experiencia totalmente coherente. Pero el trío Florestan (Susan Tomes, Anthony Marwood, Richard Lester), asentado en el estilo clásico, aporta una transparencia, una precisión de articulación, una gama dinámica y una viveza rítmica que iluminan toda la obra grabada en 2001 para Hyperion. Otras son:

The Beaux Arts (“Una interpretación diestra y elegante”), Phillips; Itzhak Perlman, Lynn Harrell, Vladimir Ashkenazy (“Tempos muy naturales, dos instrumentistas de cuerdas viscerales, cálidos y perfectamente conjuntados”), EMI, y también el citado Henryk Szeryng, con Peter Fourdler y William Kempff, en discos Deutsche Grammophon.

Lea el artículo completo en: www.proceso.com.mx

Lo mejor del 2020 en música clásica

También de Beethoven nos deja una extraordinaria integral Igor Levit (Sony), en este caso de sonatas para piano, con las que ofrece otra perspectiva del visionario compositor.

22 de Diciembre de 2020

Dejamos atrás el que iba a ser el increíble año Beethoven –ahora se prolonga seis meses más– y que en cierto sentido cumplió su cometido, pues justo antes del confinamiento de marzo se pudo asistir en Barcelona a ese corpus único musical que forma la integral de las sinfonías del compositor alemán, interpretadas en tan solo cinco días por el maestro sir John Eliot Gardiner y sus Orchestre Révolutionnaire et Romantique & Monteverdi Choir.

El plus diferencial que aportó la batuta inglesa en el marco de las lecturas historicistas quedó inmortalizado en un documental para el que finalmente se recurrió a imágenes de los conciertos en el Palau de la Música, pues el confinamiento dio al traste con la última de las cinco paradas del proyecto, Londres, en donde tenía previsto hacer a su vez un CD.

También de Beethoven nos deja una extraordinaria integral Igor Levit (Sony), en este caso de sonatas para piano, con las que ofrece otra perspectiva del visionario compositor. Y entre las creaciones nuevas motivadas por el 250.º aniversario prevalece acaso la de Max Richter, esta Opus 2020 que en el fondo es un paso más allá de Opus 1970 que Stockhausen compuso con múltiples radios para el 200 cumpleaños. Ahora Richter va más allá: música electrónica e instrumental en una suerte de loop que es un viaje en la memoria.

Lea el artículo completo en: www.lavanguardia.com/

La huella de Beethoven en México: a 250 años de su natalicio

En 1867 la Sociedad Filarmónica Mexicana organizó el primer concierto con música de compositor alemán

El compositor con nueve sinfonías dejó un legado que marcó una pauta en la historia de la música clásica. Imagen: snl.no
Fuente: www.infobae.com

16 de Diciembre de 2020

El compositor alemán Ludwig van Beethoven cumple 250 años de su natalicio. Nacido el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, Alemania. Beethoven fue educado desde temprana edad en la formación musical lo cual lo llevó a convertirse en un gran exponente y prodigio musical. El legado que dejó en todo el mundo marcó un momento único en la historia de la música clásica. No fue hasta después de su muerte en 1827 que fue reconocido fuera de Europa.

Su música rompió fronteras hasta llegar a México a principios del siglo XIX, de acuerdo con Fernando de Jesús Serrano Arias, maestro en musicología, señala que su música empezó a escucharse en 1865. Dos años después en 1867 sus obras empezaron a ser de relevancia y dejaron de ser interpretaciones esporádicas.

El 27 de julio de 1867 la Sociedad Filarmónica Mexicana organizó el primer concierto privado, interpretaron el andante de la Segunda Sinfonía de Beethoven, la dirección fue a cargo de Tomás León y Agustín Balderas.

De acuerdo con Serrado Arias en 1870, el primer centenario de Beethoven, la Sociedad Filarmónica organizó un “Gran Festival Mexicano” que reunía dos conciertos consecutivos donde asistiría el presidente de aquel momento, Benito Juárez y Margarita Maza, su esposa. El programa tenía contemplado el Concierto para violín y el estreno de la Segunda Sinfonía de Beethoven dirigida por Melesio Morales, las fechas programadas fueron el 16 y 17 de diciembre, mismos días en donde otros países celebrarían el natalicio. Sin embargo, los conciertos tuvieron que posponerse por problemas de salud de Margarita Maza.

Lea el artículo completo en: www.infobae.com

250 años del nacimiento del genio

“Príncipes hay miles, Beethoven solo hay uno”, le dice a su mecenas

Uno de los grafitis dedicados este año a Beethoven en Bonn. Imagen: www.pinterest.com

El compositor está aceptando su sordera cuando escribe la 2a Sinfonía que paradójicamente es puro júbilo y esperanza.

Maricel Chavarría / Barcelona - 09/12/2020

“Usted es príncipe por azar, por nacimiento; en cuanto a mí, yo soy por mí mismo. Hay miles de príncipes y los habrá, pero Beethoven solo hay uno.” Es la respuesta del genio a su mecenas, el príncipe Lichnowsky, cuando éste le ordena que se siente al piano. A él le dedica su Segunda Sinfonía, que compone en su mayor parte en el verano de 1802, habiéndose trasladado a las afueras de Viena, en Heiligenstadt, en un vano intento de preservar parte de su oído que se deteriora rápidamente.

Beethoven está en el proceso de aceptación. Meses después, en octubre, escribe su Testamento de Heiligenstadt, que guardará entre sus cosas el resto de su vida. Y en medio de tan desesperado momento de su vida, cuando se está convirtiendo en el paradójico creador que no puede oír su propia obra, compone este fogonazo de esperanza artística que desborda ensoñación.

[dt_quote background="fancy"]“Pasa de un momento de contemplación árido a otro muy vital. Y el último tiempo te atrapa, es una fiesta luminosa" dice De Gomar.[/dt_quote]

“Es una paradoja. Me resulta fascinante cómo en el primer tiempo encadena un adagio con un allegro vivace jubiloso, es decir, pasa del momento de contemplación árido al más vital. Y la vivacidad del último tiempo te atrapa, es una fiesta luminosa”.

Lo explica Víctor Garcia de Gomar, responsable artístico del Palau de la Música durante una década y actualmente del Gran Teatre del Liceu.

“Beethoven aún tiene como modelos a Haydn y Mozart, la herencia sonora del clasicismo. Eso de empezar lento y construir un universo de gozo –afirma- es un clásico ejemplo de Haydn. Pero de alguna manera es la despedida de un mundo, el del siglo XVIII y la peluca rococó. El compositor da carpetazo al Antiguo Régimen. Salda deudas con el pasado, rinde tributo y decide seguir caminando, se da cuenta de que no puede contentarse con ser una copia, quiere investigar un nuevo universo. De manera que en el suspiro de esta Segunda anticipa la Tercera, la Heróica. Una es el respeto al padre, en la siguiente lo mata. Así de Freudiano”.

Características

"Como siempre en él, se da esta urgencia por expresar ideas, esta angustia sonora por explicar y exponer"

Con todo hay un sello beethoveniano en esta Segunda y aún clásica sinfonía. A saber... elementos extraordinarios para sorprender, refinamiento formal y arquitecturas nuevas, originalidad, especialmente en el tratamiento de los vientos... Y este sello propio de tensión-relax en la dinámica general de la sinfonía, apunta De Gomar. “Y como siempre, esta urgencia por expresar ideas, esta angustia sonora por explicar y exponer”.

Víctor Garcia de Gomar, director artístico del Liceu. Imagen: www.lavaguardia.com

La frase que le espeta a su príncipe es un resumen testamentario en el que compendia la esencia de la revolución francesa. Cuestiona las clases desde la creación de la propia persona. “Es el arte como pregunta y como negación de un statu quo. Beethoven es el primero en cuestionarlo, hace tambalear ciertos binomio, entre ellos el de mecenas-creador. El no quiere esa dependencia, no desea estar bajo su manto, quiere ser libre. Beethoven es el primero en hacer audiciones públicas o clases particulares, el primero en querer legar al corazón con emociones no descritas. Y en demostrar con la fealdad un impacto para el oyente que hasta el momento no se había descrito en música”.

Desde su muerte

Cualquier intento de revolución musical será una copia, porque al final responde a esa misma actitud

¿Por qué seguimos afirmando que después de Beethoven no se ha inventado nada en música?

“Porque se trata del espíritu, de la actitud... es todo eso lo que significa Beethoven. La actitud rompedora y revolucionaria que mostrará más adelante con la Tercera Sinfonía, que fue una auténtica bomba atómica. Cualquier intento de revolución musical será una copia, porque al final responde a esa misma actitud. Cambiarán las notas, el lenguaje evolucionará... pero la actitud sigue siendo la misma”.

Se hará la orquesta más grande (Mahler), más denso el sonido (Brahms), más espiritual (Bruckner), pero Beethoven generó una sombra de la que todo el mundo quedó prendado, dice De Gomar concluyendo este segundo episodio de La Vanguardia en la cuenta atrás del 250º aniversario del genio de Bonn que se celebra el 16 (o 17) de diciembre. “En el siglo XX, viendo la imposibilidad de no quedar atrapado por la sombra beethoveniana, todo el mundo se inventa nuevos nombres para no utilizar el de sinfonía, los llaman poemas sinfónicos, incluso ballets... Quieren huir formalmente del concepto Sinfonía, pues él prácticamente es quien patenta el género y también una actitud”.

Beethoven, un individuo sordo, un personaje ácido y cínico, aislado, huraño, herido, miserable... Ese es el personaje que sigue llenando las salas de música. El personaje que lo abarca todo, también la escena pop... no hay otro.

Lea el artículo original en: www.lavanguardia.com

El piano de Keith Jarrett se queda en silencio

Keith Jarrett agradece la ovación de los espectadores en un concierto a piano solo en Venecia en julio de 2006.MICHELE CROSERA / AFP - elpais.com

El músico desvela en ‘The New York Times’ que ha sufrido dos derrames cerebrales y que solo aspira con su mano izquierda “a coger una taza”

Fuente: elpais.com
Yahvé M. de la Cavada / Bilbao - 22 oct 2020

En 1996 Keith Jarrett (Pensilvania, Estados Unidos, 75 años) pensó que quizá no podría volver a tocar el piano. La aparición de una extraña enfermedad, que más adelante se diagnosticaría como síndrome de fatiga crónica, puso ante él la pesadilla de cualquier músico que vive su arte con particular intensidad, que vive por y para tocar música: no poder hacerlo más.

Jarrett se retiró durante dos años y tuvo que aprender a vivir con la enfermedad, con cómo afectaba a su relación con el piano y con la improvisación: quizá habría que olvidar las hercúleas improvisaciones que dieron lugar a álbumes tan importantes como The Köln Concert o Solo Concerts: Bremen/Lausanne. Pero en 1998 Jarrett volvió a los escenarios, y durante veinte años más tocó incansablemente y produjo un buen puñado de álbumes de gran calidad. Aunque no era como antes, seguía comportándose como un pianista sobresaliente.

En los últimos tiempos la reducción de su actividad iba inevitablemente unida a rumores sobre su salud. En 2014 dijo adiós su legendario trío junto a Jack DeJohnette y Gary Peacock. En febrero de 2017, al final del que sería ya su último concierto, en el Carnegie Hall de Nueva York, se despidió emocionado de los asistentes diciendo: “Sois el primer público que me ha hecho llorar”. Poco después, su breve agenda fue cancelada sin más explicaciones que un genérico “por motivos de salud”.

El miércoles pasado, en una entrevista exclusiva para The New York Times, Jarrett puso fin a su silencio, explicando la dolorosa situación: el pianista sufrió un derrame cerebral a finales de febrero de 2018, y otro en mayo de ese mismo año. Y la más trágica consecuencia: con casi total seguridad, no volverá a tocar en público.

Así lo cuenta a The New York Times: “Quedé paralizado. Mi lado izquierdo aún lo está parcialmente. Ahora puedo intentar caminar con un bastón, pero tardé mucho en llegar a este punto, más de un año”. Esta situación choca frontalmente con su capacidad para tocar. A medida que iba recuperando parte de la movilidad hizo pequeños acercamientos al piano, sin éxito: “Intentaba imaginar que era Bach con una sola mano, pero era como juguetear”. Y añade en la entrevista: “Solo puedo tocar con mi mano derecha, y ni eso me convence”.

El deterioro no es solo físico: cuando recientemente intentó tocar algunas viejas melodías de be-bop en el estudio de su casa descubrió que había olvidado muchas por las secuelas de los derrames. “Cuando escucho piano tocado con dos manos es muy frustrante, de una forma física. Incluso escuchando Schubert, o algo interpretado con suavidad, porque sé que no podría hacer eso. Y no es esperable que vaya a recuperarme de ello. Lo más a lo que aspiro con mi mano izquierda es a recuperar la capacidad de sostener una taza con ella”.

El más importante improvisador vivo

Se trata de la pérdida para la música de uno de los más grandes del siglo XX, uno de los pocos que uno podía señalar como el más importante improvisador vivo del mundo: incluso sus detractores tienen complicado discutir semejante afirmación. Sin entrar en competiciones sobre quién es mejor o peor, y sabiendo que en el jazz siguen vivos colosos como Sonny Rollins o Wayne Shorter (este último en activo y en forma), la importancia de Jarrett radica, entre otras cosas, en que su música ha trascendido el ámbito del jazz, llegando a una gran audiencia heterogénea.

Escuchándolo en directo uno podía asistir a una auténtica epifanía, a una experiencia que iba más allá de un simple recital. Son muy conocidas las idiosincrasias y manías del pianista, desde sus audibles canturreos mientras toca (prolongando una tradición de intérpretes geniales, desde Glenn Gould a Bud Powell), a su concepto, casi litúrgico, de la experiencia en directo.

Todo ello formaba parte de la inmersión total en el proceso creativo: lo que surge de sus dedos es una comunión entre la inspiración de Jarrett y su relación con el espacio y la audiencia. Así lo atestigua una discografía tan abultada que en cualquier otro músico sería difícil de sostener: una veintena de discos publicados solo en formato de él con su piano, algunos de varias horas de duración, la mayoría de ellos basados en la improvisación pura, con poca o ninguna preparación previa, y prácticamente todos ellos de una calidad excelsa.

Testamento creativo

Jarrett, músico personal y encerrado en sus propios universos, siempre jugó en otra liga: la de quienes, incluso en sus momentos bajos, tienen una estatura creativa fuera de lo común. Su último concierto grabado, publicado el año pasado como Munich 2016, daba muestra de ese nivel, a pesar de las limitaciones que el tiempo y la enfermedad habían puesto en su camino. Aquel era el último concierto de su última gira europea, un álbum que automáticamente se convirtió en la segunda parte del testamento creativo del pianista.

La primera sería la grabación del primer concierto de aquella gira, que el sello ECM publica el próximo 30 de octubre con el título Budapest Concert. La coincidencia del anuncio del retiro de Jarrett con la salida de este álbum no es casual: el pianista afirma que es lo mejor que ha grabado nunca a piano solo, por encima de todos sus clásicos, y eso es decir mucho. Por lo pronto, es la despedida que ha elegido él.

Lea el artículo original en: elpais.com

El Liceu cancela el concierto de Jordi Savall al dar positivo de Covid-19 varios miembros de Le Concert des Nations

Fuente: scherzo.es

14/10/2020

El Liceu se ha visto obligado a cancelar el concierto Savall y el Don Juan de Gluck previsto para el domingo 25 de octubre debido a que la orquestra Le Concert des Nations ha informado de varios miembros de la misma están contagiados de la Covid-19. En el comunicado oficial, la compañía de Jordi Savall afirma que “a raíz de una estadía en Polonia, se han descubierto varios casos de Covid-19 dentro de la orquesta”.

Jordi Savall y Le Concert des Nations venían a Barcelona a presentar una atractiva propuesta del Don Juan de Christoph Willibald Gluck. En este concierto el Liceu quería poner en diálogo esta pieza de ballet compuesta por Gluck con el Don Giovanni de Mozart. Se debía interpretar junto a Les Éléments de Rebel (que incluye el fascinante y audaz Chaos) y a la primera suite de la conocida Música Acuática de Handel.

Lea el artículo original en: scherzo.es

Amor sin Barreras, su homosexualidad, la lealtad de su esposa y un beso a Michael Jackson: la agitada vida de Leonard Bernstein

"Yo no quiero ser como Toscanini que se pasó la vida estudiando y perfeccionando 50 obras. Me moriría del aburrimiento. Yo quiero dirigir. Tocar el piano. Escribir para Hollywood", decía Leonard Bernstein (The Grosby Group).

Hace 30 años, en Nueva York, moría el gran compositor, director de orquesta, activista político y personaje ineludible del Siglo XX. Su apasionante historia entre la Filarmónica de Nueva York, los musicales en Broadway, los terribles tratamientos a los que se sometió para “revertir su inclinación”, las fiestas chic en su penthouse, los Panteras Negras y su agitada vida sexual

Fuente: www.infobae.com

Por Matías Bauso / 14 de Octubre de 2020

Treinta años atrás, moría, en Nueva York, Leonard Bernstein. Compositor, director de orquesta, divulgador, activista político, personaje ineludible del Siglo XX. Capaz de dirigir las más conmovedoras sinfonías de Beethoven, crear Amor sin Barreras, homenajear a los Panteras Negras y tener una profusa vida sexual.

Era prolífico e inquieto. Por ese transitó los más diversos campos. De las sinfonías a los musicales, de las bandas de sonido (Nido de Ratas por ejemplo) a los programas de televisión educativos. “Yo no quiero ser como Toscanini que se pasó la vida estudiando y perfeccionando 50 obras. Me moriría del aburrimiento. Yo quiero dirigir. Tocar el piano. Escribir para Hollywood. Seguir siendo un músico en el más maravilloso de su significado. También quiero enseñar. Y escribir libros y poesía. Y creo, de verdad, que puedo hacer todo eso bien”. Razón no le faltaba. Se destacó en casi todos esos campos.

Alex Ross, el crítico musical del New Yorker, en su libro El Ruido Eterno compara a Bernstein con John Kennedy. Ambos de la misma generación, ambos salidos de Harvard, ambos superaron orígenes étnicos históricamente marginales, ambos se destacaron en televisión y los dos también tuvieron una extendida y oculta vida sexual.

Pero Ross agrega sobre Lenny: “Bernstein vivió hasta una edad avanzada con un aura de desilusión instalándose a su alrededor. Los expertos coincidían en que había malgastado su talento entre glamorosos conciertos como director, apariciones en los medios y fiestas chics radicales en su penthouse. Pero los fracasos de Bernstein tuvieron más peso que los éxitos de muchos otros”.

Lea el artículo completo en: www.infobae.com