Ha fallecido René Clemencic, uno de los pioneros del movimiento historicista

Según están informado algunos diarios austríacos y alemanes, el director, clavecinista, flautista y musicólogo austríaco René Clemencic falleció el pasado 8 de marzo, a la edad de noventa y cuatro años. Se trata de una de las figuras fundamentales y pioneras en el desarrollo del movimiento historicista, ese que persigue la interpretación de la música del pasado con instrumentos históricos y un acercamiento lo más fidedigno posible a la sonoridad original. Nacido en Viena el 27 de febrero de 1928, Clemenic estudió filosofía y musicología en la Universidad de Viena y en la Sorbonne de París, doctorándose en 1956 en la Universidad de Viena. Clemencic mantuvo, además, una formación musical muy extenso, tanto en la flauta dulce como en el clave, pero también en teoría musical, composición y otros ámbitos en países como Austria, Holanda y Alemania. Fue en 1957 cuando fundó un conjunto llamado Capella Musica Antiqua o Drama Musicum, que posteriormente se convirtió en el Clemencic Consort, un ensemble con el que interpretó y grabó música antigua con instrumentos originales desde repertorios medievales hasta de pleno Barroco. Entre 1996 y 2005 Clemencic estuvo al frente del ciclo Musica Antiqua de la Musikverein vienesa. Su preocupación por la música medieval le llevó a realizar reconstrucciones de piezas de enorme relevancia. Sus grabaciones se cuentan por decenas, para algunos de los sellos más relevantes del panorama.

En su vertiente como compositor destacan algunas bandas sonoras para filmes como Molière, de Ariane Mnouchkine, aunque también compuso oratorios [Kabbala y Apokalypsis] y óperas [Der Berg y Gilgamesch]. Clemencic era, además, un importante coleccionista de arte, especializado en esculturas.

Las Montoneras participarán en el festival Ella es música, organizado por el IMER

Ella es música es un festival organizado por el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) que promete un marzo espectacular con conciertos diarios de música de mujeres.

La saxofonista Alma A. Rodríguez, quien forma parte del colectivo Las Montoneras, explicó sobre los conciertos que se transmitirán a las 16 horas por Opus 94: Todos los días habrá música de mexicanas y extranjeras radicadas en México, entre otros invitados; además se escucharán todos los géneros como clásica, jazz, antigua, tradicional y contemporánea.

Los conciertos, agregó, serán en vivo desde los estudios A y B del IMER, con el enorme talento de mujeres intérpretes y compositoras por el 94.5 de FM.

La brecha de género es un realidad, se necesita más equidad en las oportunidades. No es un asunto nuevo, son tiempos de cambio, es la premisa del festival que comenzará el 1º de marzo con el Cuarteto Aurora (piano y cuerdas), agrupación que se ha presentado en varios festivales; en sus producciones discográficas destacan obras de José Rolón, Eduardo Gamboa, Eduardo Angulo y Francisco Ladrón de Guevara, entre otros.

Las Montoneras, explicó Rodríguez, ofrecerán un concierto el 8 de marzo, con un programa que consta de En el exilio, con Nubia Jaime Donjuán (saxofón tenor solo); Ave Fénix, con Jimena Contreras (saxofón tenor y soporte fijo), Alma A. Rodríguez (saxofón tenor); Iridiscencias Acuáticas, con Aleyda Moreno (electroacústica), e Improvisaciones Montoneras.

Tendrán como artistas invitadas a Adriana Camacho (contrabajo), Erika Flores (flauta traversa) y Colectiva Tsunami (Maribel Suárez en el fagot, y en los violonchelos Mariana Sánchez y Belén Ruiz).

Las Montoneras, explicó la saxofonista, surgen a raíz de la escasa presencia de mujeres en la música mexicana y su papel en la sociedad y en el medio artístico. En la colectiva se entreteje y fomenta la colaboración entre artistas e investigadoras con el objetivo de que tanto su labor creativa como la de otras mujeres sea visibilizada, difundida y apreciada.

Actualmente preparan su primera producción, además de que están enfocadas en la creación e interpretación de música original, así como en la investigación musical académica en torno a la contemporaneidad de la mujer en el ámbito artístico.

La colectiva está integrada por Aleyda Moreno (piano, voz y copas de cristal), Alma A. Rodríguez (saxofón tenor), Gabriela Maravilla (sintetizador), Guadalupe Perales (guitarra eléctrica), Lorena Ruiz (percusiones), Lucía Esnaurrízar (bajo eléctrico), así como Jimena Contreras y Maglog Orozco, en la producción.

En el Festival Ella es música –que está sujeto a cambios de último momento– participarán también: el Trío Divini Accenti (voces, guitarra barroca y archilaúd), la violinista Mariana Andrade, la soprano Dhyana Arom, Xochicanela (Son huasteco), la pianista María Hanneman, Paax-Kan (cuarteto de clarinetes), la flautista María Vakórina, la guitarrista Marina Tomei y Lorena Peugnet (clavecín).

Además, los pianistas Bárbara Minchaca y Calio Alonso, el ensamble vocal Las Billies, la flautista Mariana Chávez-Lara, la soprano Eugenia Ramírez acompañada en la viola de gamba por Paulina Cerna Huici, así como Musas Ensamble de Arpas, la soprano Laura Cuevas, el dúo Cirión-Flores (piano y flauta), el Trío Barra Libre, (percusiones) y la violinista Aura Hernández acompañada por Domina Strings (cuarteto de cuerdas), entre otros artistas.

Desde 1984 Opus 94 es referente de la música de concierto en la Ciudad de México. Comenzó como Opus 710 en la banda de amplitud modulada, y a partir del 5 de junio de 1986, empezó a transmitir en su espacio actual. Desde entonces, “la diversidad de su público, tanto en edad como en ocupación, ha permitido desmitificar el hecho de que la música que transmite es ‘culta, elitista’ y sólo apreciada por unos cuantos”, de acuerdo con la página del IMER. Más información sobre el Festival Ella es música: https://www.imer.mx/opus/festival-ella-es-musica-2022/

El Carnegie Hall de Nueva York cancela los conciertos de Valery Gergiev por su apoyo a Putin

La carrera internacional del célebre director de orquesta ruso Valery Gergiev está en una encrucijada tras la invasión de Ucrania. El Carnegie Hall de Nueva York ha decidido cancelar las actuaciones del músico este fin de semana, cuando tenía previsto dirigir tres conciertos con la Filarmónica de Viena en esta prestigiosa sala a partir de este viernes. Gergiev, figura emblemática de la música rusa a nivel internacional y amigo del presidente Vladímir Putin, no ha querido aclarar públicamente su postura respecto a la guerra. Eso también le puede costar otro disgusto en La Scala, que amenaza con suspender su participación en una producción si no condena el ataque a Ucrania, como anunció este jueves el alcalde de Milán, Giuseppe Sala.

También corre peligro el puesto de Gergiev como director de la Filarmónica de Múnich, que ocupa desde 2015. El regidor de la ciudad alemana, Dieter Reiter, le ha dado de plazo hasta el lunes para condenar la invasión de Ucrania, de lo contrario amenaza con rescindir su contrato, según ha informado Robert Braunmüller en Abendzeitung.

El célebre artista, de 68 años, director del Teatro Mariinski de San Petersburgo, se ha mostrado muy cercano a Putin últimamente. Su relación viene de cuando el presidente de la Federación Rusa era alcalde de San Petersburgo (1990-1996). El director siempre ha admirado la predisposición de Putin hacia la música clásica y ha apoyado públicamente todas sus decisiones. Alega que existen particularidades culturales entre la sociedad rusa que no son entendidas en Occidente. Nunca ha temido las consecuencias que esta postura pudiera acarrear. Fue uno de los primeros artistas en apoyar la invasión de Crimea, la ley contra la propaganda homosexual o la condena a las integrantes del grupo Pussy Riot. También dirigió el polémico concierto que Rusia organizó en Palmira, con el acuerdo del régimen sirio de Bachar el Asad, después de liberar la zona arqueológica de la presencia del Estado Islámico. Por su influencia y prestigio ha sido premiado por Putin con varias condecoraciones, como la de Héroe del Trabajo de la Federación Rusa en mayo de 2013.

En La Scala, Gergiev dirige La dama de picas de Chaikovski, cuyo estreno se celebró el miércoles sin grandes protestas, pero sí con algún abucheo desde el patio de butacas, según el diario La Stampa. El alcalde, que también es presidente del patronato de La Scala, declaró este jueves a los medios que le había hecho llegar al director una petición explícita para que “asumiera una postura clara en contra de la invasión”. En caso de no recibir una respuesta, el teatro podría “contratar a otro maestro” para las próximas funciones, según Giuseppe Sala.

El Carnegie Hall tampoco recibirá al pianista ruso Denis Matsuev, que iba a actuar junto a Gergiev y que también apoyó la anexión de Crimea. El maestro será sustituido por Yannick Nézet-Séguin, director musical de la Metropolitan Opera de Nueva York.

Frente al silencio de Gergiev, otros directores de orquesta han expresado su rechazo a la invasión de Ucrania. El director ruso Semión Bychkov ha condenado el ataque sin paliativos en su página web: “El silencio frente al mal se convierte en su cómplice y termina convirtiéndose en su igual. La agresión rusa en Ucrania nos lleva a lo que mi generación esperaba que nunca volviera a suceder: la guerra”. También lo ha hecho Vladímir Yúrovski, director musical de la Ópera Estatal de Baviera y titular de la Orquesta Sinfónica de Radio Berlín, que ha reconocido su perplejidad ante el ataque militar de la Federación Rusa contra Ucrania: “Estoy profundamente indignado por ello, pero también extremadamente triste, pues estoy conectado a ambos países a través de mi historia familiar”. Cabe destacar, además, el comunicado difundido por la directora ucrania Oksana Lyniv, recientemente nombrada directora musical del Teatro Comunale de Bolonia, donde afirma: “A todos los amigos, simpatizantes, artistas internacionales, festivales, organizaciones: ¿Cómo pueden apoyarnos ahora? ¡Por favor, compartan sus declaraciones y sus pensamientos públicamente! (…) ¡Necesitamos su apoyo activo ahora mismo!”.

Elena Kovalskaya, directora del teatro Meyerhold de Moscú, financiado por el Estado, dejó muy clara su opinión este jueves en la red social Facebook: anunció su dimisión, calificó a Putin de “asesino” y manifestó que no quiere “cobrar de él”, según recogieron la agencia AP y el Business Insider.

“Vivimos en un mundo en el que hay mucha falsa autenticidad”

En sus dos últimos álbumes para Alia Vox, Jordi Savall presenta su primer registro de ‘La creación’ de Haydn y completa su ciclo de sinfonías de Beethoven, que frenó la pandemia.

El próximo 15 de marzo estará, junto al guitarrista Xavier Díaz Latorre, colaborador habitual, en el Espacio Turina de Sevilla en un concierto que en principio estaba previsto para mayo, pero que ha terminado por adelantarse para servir de gran pórtico al Festival de Música Antigua de la ciudad. El sábado 5 de febrero ofrecía en su Igualada natal una interpretación del Llivre Vermell para inaugurar la elección de la localidad como capital de la cultura catalana en 2022 y entre el 8 y el 10 participó en el Festival de Música de Canarias con tres interpretaciones de la versión orquestal de Las 7 últimas palabras de Cristo en la Cruz de Haydn. Aunque ha cumplido ya 80 años, la actividad de Jordi Savall sigue siendo incansable. En las últimas semanas, su sello Alia Vox ha publicado dos grandes proyectos, La creación de Haydn y las cuatro últimas sinfonías de Beethoven, segunda mitad de un ciclo que quedó frenado en seco por la pandemia en marzo de 2020, justo cuando grababa el último movimiento de la última sinfonía, y que sólo pudo retomar en el otoño de 2021.

–Sí. Ha sido una época muy difícil, para viajar, para reunir a la gente, teniendo que hacer controles cada día, para que todo el mundo estuviese seguro. Pero al mismo tiempo fue maravilloso que en una época en que era tan difícil moverse y hacer conciertos, pudiéramos estar trabajando esta música tan extraordinaria y tan enriquecedora; eso nos dio muchísima energía positiva.

–El virus entró directamente en el coro y le afectó a usted mismo en marzo de 2020, cuando estaban grabando el último movimiento de la 9ª ¿Volvieron a grabar la sinfonía entera?

–Sí. La volvimos a grabar entera. Durante el verano habíamos hecho tres conciertos con la obra, la habíamos madurado y decidí volver a grabarla entera, para tenerla más fresca y más reciente.

–¿Qué aporta su visión a la cantidad de grabaciones que hay de las Sinfonías de Beethoven?

–Estimo que una imagen verdadera de lo que Beethoven imaginó con su orquesta. Porque Beethoven no conoció la orquesta que tenemos ahora. Él conocía los instrumentos de su época, flautas de madera, oboes de madera, fagotes de madera, cornos naturales, trompetas naturales, instrumentos afinados con cuerdas de tripa y arcos muy concretos, y esto es un sonido radicalmente distinto del actual. Otra cosa es que en aquella época la orquesta que podía imaginar Beethoven era de 50 o 60 músicos, el equilibrio que se produce en una orquesta de ese tamaño entre los vientos y las cuerdas es mucho más contrastado, porque los vientos guardan un protagonismo mucho más importante, mientras que en una orquesta sinfónica actual las cuerdas son como el triple de los vientos y eso provoca un empaste diferente, y también diferencias muy notables en el color.

Además hemos tratado de recuperar la calidad de los tempi. Beethoven estaba obsesionado con esta cuestión e indicó los tiempos metronómicos para cada movimiento de sus sinfonías, y curiosamente la mayoría de los directores nunca han respetado estos tiempos. Los directores habituales que dirigen Brahms, Chaikovski, Bruckner están habituados a tempi mucho más lentos y adecuados para las grandes orquestas sinfónicas. Muchas veces esos directores, grandes directores, se negaban a aceptar las indicaciones de Beethoven, argumentando que seguramente Beethoven se había equivocado. Es un argumento que pienso que no es válido. Se pueden hacer eso tempi y la música funciona maravillosamente bien.

–En su comentario al disco afirma que grabando estas obras se sintió como si hiciera música de cámara, ¿puede profundizar en esa idea?

–Hay una diferencia fundamental entre una orquesta sinfónica que trabaja diariamente y está en esquema casi rutinario con los músicos que trabajan en una orquesta como la nuestra, y que no están acostumbrados a ese ritmo de trabajo, son independientes y con ellos puedes abordar este tipo de cuestiones. En la orquesta somos 50, pero esto solo funciona si tú actúas como si estuvieses en un cuarteto de cuerda o de viento. La implicación de cada músico es fundamental. Incluso me ha sorprendido ver hasta qué punto la ilusión, la pasión de cada instrumentista genera resultados fabulosos. En los tiempos que hemos vivido poder disfrutar haciendo música juntos, después de meses encerrados en casa, ha sido maravilloso y eso ha sido una explosión de alegría que se ha sentido también la interpretación.

–Usted grabó una Eroica hace casi 30 años (en 1994) y luego dejó pasar muchos años hasta la integral, ¿fueron cuestiones prácticas o un deseo de madurar su visión del compositor?

–Muy prácticas, absolutamente prácticas. Pude hacer aquel Beethoven porque entonces estaba vendiendo cada mes cien mil discos de Todas las mañanas del mundo, tenía dinero de sobra y pude financiar yo mismo los ensayos y todo. Después se me terminó el dinero y no pude. Era difícil financiar el trabajo de una orquesta tantos días. Pero yo seguí con la idea del proyecto en mi cabeza, lo fui madurando. Cuando se acercaba el año del aniversario de Beethoven pensé que era la ocasión. Me decidí. Empecé por ir a ver al presidente Macron, al que había conocido unos años antes. Le presenté mi proyecto, fue muy amable y me ayudó y gracias a eso pude lanzarme.

–Recuerdo unas declaraciones de Frans Brüggen cuando grabó su integral de Beethoven en las que reconocía que le costaba lograr el equilibrio en la 9ª por la entrada de las voces solistas y el coro al final. ¿A usted también le ha pasado o su gran experiencia en la música coral se lo facilita?

–Llevo muchos años combinando la música coral con la instrumental. Muchos años trabajando la polifonía. Una de las características de la música de Beethoven es que es un gran maestro de la polifonía, su riqueza de contrapuntos es fundamental para la comprensión de esta música. Mi trabajo ha sido también poner de relieve de la forma más bella posible toda la estructura polifónica y contrapuntística que hay en estas sinfonías, y no sólo en el aspecto de masa de sonido, de impacto vertical, sino en la manera en que las voces siguen sus líneas, su contrapunto. El tratamiento que hace Beethoven en sus sinfonías es muy intenso. Y en la 9ª pide a las voces una energía y una fuerza expresiva extrema y esto siempre es un reto. Los cantantes tienen que estar equilibrados con una orquesta de más de 60 músicos que pueden tocar fuerte, y esto los obliga a cantar con una gran energía, pero sin perder la transparencia, el control del vibrato, que hace que esta música se ajuste a su estilo, porque hay tantas versiones de esta sinfonía con voces con vibrato excesivo que pierden la transparencia y la viveza del sonido…

–Por seguir con la música vocal, La creación de Haydn es una de las grandes obras corales que le faltaban por grabar…

–Soy un apasionado de Haydn desde joven. Las dos partituras que llevaba siempre en mi bolsillo cuando era un adolescente eran El arte de la fuga de Bach y Las siete últimas palabras de Haydn. Mi centro de interés cuando tenía 15 o 16 años era ese. Cuando pude, grabé Las siete últimas palabras, una de mis primeras obras sinfónicas que llevé al disco, y luego la grabé otra vez [en Cádiz, hay registro en formato DVD]. La semana que viene [esta entrevista se hizo vía telefónica el 3 de febrero] la haré en Canarias tres días seguidos incluidos los textos de José Saramago que yo mismo le encargué. Llevaba muchos años con ganas de grabar La creación, pero quería un coro preparado verdaderamente para hacerlo.

Después de muchos años trabajando con otras obras importantes, como El Mesías de Haendel, o las grandes obras de Bach entendí que tenía el coro a punto para hacer esto,  y pude hacerlo aprovechando que tenía invitaciones en Barcelona y en París, para programarla y poderla trabajar. Tenía además la orquesta muy a punto, porque estábamos trabajando a Beethoven. Fue maravilloso poder darle a esta música todo su simbolismo, toda su fuerza, profundizando con el lenguaje instrumental y vocal, y realmente ha sido para mí una experiencia maravillosa. Y ahora estoy preparando para dentro de uno o dos años el otro gran oratorio de Haydn, Las estaciones.

–¿Influyó La creación de algún modo en Beethoven?

–Beethoven era un músico que estaba al corriente de todo lo que estaba pasando musicalmente a su alrededor. Tenía una gran admiración por Haydn, Mozart, Cherubini… Estaba muy al tanto. Pero a la vez era muy consciente de que tenía sus propias ideas, y él seguía sus criterios, pero tenía un gran respeto por Haydn.

–Después de Beethoven viene Schubert…

–Sí. La continuación de la última Academia Beethoven fue con Schubert. Grabamos la Inacabada y la Grande, que saldrán este año. Hemos hecho el mismo trabajo que hicimos con Beethoven.

–Acaba de cumplir 80 años y mantiene una actividad de conciertos, viajes, grabaciones que, aunque la pandemia ha frenado un poco, sigue siendo extraordinaria. ¿Qué lo mueve a mantener ese ritmo?

–Primero, la suerte de que estoy bien de salud. Y me siento feliz trabajando con la música. Para mí la música, al lado de la relación humana con mi esposa, mis hijos y mis amigos, es lo fundamental de mi vida. Mientras tenga la suerte de estar bien de salud no veo razón para renunciar a esto. De todas formas he reducido algo la carga de conciertos y procuro no hacer las cosas demasiado juntas. Antes de la pandemia estaba haciendo en torno a 130-140 conciertos anuales y en 2021 hice un centenar. Estoy disminuyendo un poco el ritmo, pero soy tan feliz cuando estoy trabajando con mis músicos que mientras el cuerpo responda y la mente esté clara no encuentro ningún motivo para parar y hacer otra cosa. Es un momento además de madurez, de gran experiencia, que me permite abordar cosas quizás con una inteligencia y una sensibilidad mucho mayores que las que tenía hace quince o veinte años; hay que aprovechar este momento que te da la experiencia de la vida no sólo para crear cosas nuevas sino también para transmitir mi forma de ver la música, y ver que los músicos entienden lo que quiero expresar, que la forma de hacer música es algo importante. Deseo transmitir de la forma más clara y veraz mi forma de abordar la música, el respeto a las fuentes, a las indicaciones de cada compositor y la convicción de que solo si somos auténticos y respetuosos con las partituras podemos realmente transmitir toda la belleza de estas músicas. Necesitamos esta autenticidad, porque vivimos en un mundo donde hay mucha falsa autenticidad, hay mucha cosa espectacular pero falta a veces la veracidad, la belleza, la sinceridad.

–En medio de la pandemia, promovió una asociación europea de grupos de música antigua, ¿en qué punto está ese proyecto?

–Está avanzando. Tenemos ya muchos grupos que forman parte de esta Federación. Hemos conseguido que el Parlamento Europeo presente una serie de medidas para favorecer a los grupos independientes, sobre todo esos que no tienen soporte estatal, y estamos ahora intentando que se acepte el estatuto de artista europeo, que se reconozca a los músicos que se están moviendo en el ámbito de la cultura europea y puedan beneficiarse de medios y facilidades para viajar por Europa, de tener asegurados subsidios de paro cuando no tienen trabajo, de tener seguro médico y más facilidades en cuestiones tributarias, que son complicadísimas siempre. Tenemos un equipo en Bruselas que está trabajando directamente con la Comisión Europea sobre estas cuestiones y esperamos presentar pronto algunos logros.

Fallece José Luis Romanillos, figura clave de la guitarrería española

Hoy, sábado 12 de febrero, ha fallecido el eminente violero e investigador José Luis Romanillos. Nacido en Madrid en 1932, comenzó a trabajar la madera como aprendiz de ebanista a los trece años. En 1956 se trasladaría a Inglaterra con el propósito de aprender inglés, en lo que sería una estancia que se prolongaría cerca de cuarenta años. En 1961 construyó su primera guitarra, comenzando una labor en la que volcó el resto de su vida gracias a, entre otros, el apoyo del guitarrista Julian Bream, vecino, amigo personal y principal valedor del trabajo de Romanillos a partir de los años 70. Permaneció en Semley, Wiltshire, hasta 1995, año de su jubilación como violero profesional y de su retorno a España, afincándose en la pedanía seguntina de Guijosa, en la provincia de Guadalajara.

La gran reputación de Romanillos residió no solamente en la construcción de instrumentos, que lo convirtió en uno de los constructores más afamados y codiciados del ámbito internacional, sino también en una incansable labor investigadora. Figura clave de la organología española contemporánea, publicó junto con su esposa Marian Harris tres trabajos convertidos hoy en imprescindibles de la bibliografía guitarrera: Antonio de Torres: Guitar maker- His Life & Work en 1987, The Vihuela de Mano and the Spanish guitar: A Dictionary of the Makers of Plucked and Bowed Musical Instruments of Spain (1200-2002) en 2002; y Making a Spanish Guitar, en 2013.

Su profunda labor de investigación y construcción fue siempre pareja a la de difusión del arte de los violeros españoles, impartiendo numerosos cursos y clases desde 1984 por todo el globo, y dejando un sinfín de alumnos, tanto nacionales como internacionales, que han bebido directamente de su magisterio y se han consolidado como grandes profesionales. En 2009 se creó, bajo su nombre, empleando material de su archivo y con el apoyo del Ayuntamiento de Sigüenza, el primer Centro de la Vihuela de Mano y la Guitarra Española, colocando la ciudad del Doncel, que lo nombró Hijo Adoptivo en 2020, en el mapa de la guitarra mundial.

Con la muerte de Romanillos se pierde un luchador implacable del patrimonio organológico general y del de la guitarra en particular. Sólo queda ya el llanto agradecido de su familia y amigos, y de los guitarristas, guitarreros y musicólogos que han podido trabajar gracias a él.

Muere a los 86 años el tenor Nigel Rogers, uno de los pioneros del canto barroco

El pasado 19 de enero, falleció a la edad de 86 años el tenor británico Nigel Rogers, uno de los pioneros en el estudio del canto barroco. Nacido en la localidad inglesa de Wellington en 1935, se formó en el King’s College de Cambridge de 1953 a 1956, luego en Roma (1957), Milán (1958-1959) y posteriormente en la Hochschule für Musik de Múnich (1959-1961). Durante su estancia en Múnich, fundó, junto con Thomas Binkley, el conjunto Studio der Frühen Musik, especializado en el repertorio medieval.

Rogers es conocido sobre todo por sus interpretaciones barrocas, cuyos principios de fraseo y ornamentación estudió a partir de los tratados vocales de la época. Su papel fetiche fue el Orfeo monteverdiano, que grabó en 1973 bajo la batuta de Jürgen Jürgens (Archiv) y en 1983 con Charles Medlam (Emi), después de haber sido uno de los Pastores en el histórico registro de Harnoncourt en 1969. También destacó en otro título monteverdiano, Il combattimento di Tancredi e Clorinda, del que ha dejado testimonio discográfico en el sello Archiv con Musica Antiqua Köln y Reinhard Goebel.

Fue asimismo un notable intérprete de John Dowland. Su discografía (que suma unos 70 álbumes) incluye también a autores como Haendel, Purcell y Bach. Rogers trasladó sus conocimientos a las jóvenes generaciones como profesor de canto en el Royal College of Music de Londres y en la Schola Cantorum de Basilea.

Alpha publica la primera grabación de la zarzuela barroca ‘Coronis’

Después de haber permanecido en olvido durante casi tres siglos, la zarzuela barroca Coronis, atribuida al compositor Sebastián Durón (Brihuega, 1660-Cambo-les-Bains, 1716),  y al dramaturgo José de Cañizares (Madrid, 1676-ibídem, 1750), fue recuperada paralelamente hace dos años por dos grupos: Le Poème Harmonique, del que es director Vincent Dumestre [en la foto], y los Músicos de Su Alteza, cuyo titular es Luis Antonio González.

Fue precisamente la formación española la que estrenó Coronis en tiempos modernos, el 27 de octubre de 2019, en una función que tuvo lugar en el Auditorio Nacional de Madrid, dentro de la programación del ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Música (CNDM). El 17 de diciembre de ese mismo año se repetiría en el Auditorio de Zaragoza.

Más suerte corrió el Coronis de Le Poème Harmonique, que había cerrado casi una veintena de funciones por toda Francia, algunas de las cuales tuvieron que ser canceladas provisionalmente cuando estalló la pandemia de la Covid-19. Dichas funciones se han ido recuperando a lo largo de los últimos meses. Las tres primeras funciones del Coronis de Dumestre tuvieron lugar los días 6, 7 y 9 de noviembre de 2019, en el Théâtre de Caen.

Para que quienes no tuvieron la fortuna de poder escuchar, en un caso o en otro, Coronis, el sello discográfico Alpha presenta ahora un doble CD con esta obra, en la versión de Dumestre. Las notas informativas del álbum corren a cargo del musicólogo riojano Raúl Angulo Díaz, pieza clave en la recuperación de este título y autor del libro Coronis, una zarzuela en tiempos de guerra, editado por Ars Hispana. El libro de Angulo zanjaba la cuestión sobre la titularidad de la zarzuela, pues hasta ese momento había varias atribuciones. “Coronis es una de las mejores obras escénicas españolas de los siglos XVII y XVIII. A pesar de su importancia, tan solo ha llegado a nosotros una partitura anónima, sin que podamos acudir a documentos o a testimonios directos de la época a fin de aclarar quién es el poeta, quién es el compositor, cuándo se interpretó y quiénes fueron los encargados de su representación. A dilucidar, en la medida de lo posible, algunas de estas incógnitas está dedicado el presente libro. Se argumentará, entre otras cosas, que Coronis es una composición de Sebastián Durón (1660-1716), un autor clave en el tránsito de la España de los Austrias a la España de los Borbones, y que se trata de una zarzuela totalmente cantada”, se lee en el preámbulo del libro.

Por su parte, Luis Antonio González, que además de director y especialista en tecla histórica es también musicólogo, señalaba en los días anteriores a la función de Madrid lo siguiente: “La pieza que hoy llamamos Coronis es una obra llena de misterios, a pesar de la erudición de algunos estudios realizados. […] Los procedimientos constructivos, las líneas melódicas, la reiteración de ciertos intervalos con valor simbólico, el idiomatismo de las partes instrumentales, etcétera, señalan a Durón como autor —o principal autor— de la música. El hecho de que convivan maneras arcaizantes con elementos de rabiosa modernidad es, por otro lado, característico de Durón y de los buenos músicos de su generación, que están en activo en las últimas décadas del siglo XVII y principios del XVIII, una época en que los compositores españoles intentan, con mayor o menor fortuna, asimilar y hacer suyas las formas y técnicas que vienen de Italia —y también de Francia, no hay que olvidarlo—, sin renunciar a la tradición de composición hispánica”.

Vincent Dumestre declaraba antes del estreno de su recuperación que “Coronis, alejada tanto de la tragedia francesa como de la ópera italiana, irradia una teatralidad musical típica de la España de los Habsburgo. La variedad de las influencias es prodigiosa. Se escuchan aquí coros fastuosos; lamenti intensos según la moda italiana; tonadas, canciones populares típicas del teatro español; grandes arias anunciando la ópera seria; coplas, con sus refranes iluminando los diálogos. Todo un universo propicio para la mezcla de registros, con un argumento en donde están presentes el elemento burlesco y el trágico”.

En el reparto vocal de esta grabación discográfica del sello Alpha figuran Ana Quintans (Coronis), Isabelle Druet (Tritón), Cyril Auvity (Proteo), Anthéa Pichanick (Menandro), Victoire Bunel (Sirene), Marielou Jacquard (Apolo), Caroline Meng (Neptuno), Brenda Poupard (Iris) y Olivier Fichet (Un cantante del coro).

Manuel Vilas y el Compendio Numeroso de Diego Fernández de Huete

El 21 de julio de 1713 nace en Navalmoral el arpista, teórico, compositor y profesor Diego Fernández de Huete.

Durante casi treinta años desarrolló su carrera en la Catedral de Toledo, espacio en el que destacó por su importante labor. Pero, sin duda, Fernández de Huete se ha inmortalizado gracias a su Compendio numeroso de zifras armonicas, con theorica, y practica, para harpa de vna orden, de dos ordenes, y de organo, que marca, según resalta Alice Lawson Aber-Count, ‘el clímax de una época dorada para los dos tipos de arpa (diatónica de una cuerda y cromática de dos cuerdas) predominantes en España entre 1500 y 1700’. Así, Fernández de Huete se convierte en un referente no solo para los arpistas, sino para los musicólogos que se han dedicado al estudio de este instrumento, las prácticas musicales de la época y las nuevas teorizaciones sobre el arpa.

Cuenta la musicóloga Cristina Bordas que ‘hacia mediados del siglo XVI, la creciente cromatización de la música y la progresiva emancipación del lenguaje específicamente instrumental’, tuvieron su manifiesto en los cambios que se llevaron a cabo en la estructura de los instrumentos, especialmente, en el arpa. Este proceso de cromatización, explica Bordas, se ‘patentiza en la búsqueda de soluciones’ y aunque se manifiesta en distintos países, es en España donde se vive un proceso casi único en la creación de un sistema donde se le añade ‘al arpa un orden de cuerdas cromáticas cruzadas con las diatónicas’.

Este instrumento ‘genuinamente español, o ampliamente, ibérico’, acaparó especial atención en la música religiosa y secular entre los siglos XVI al XVIII, siendo, según indica Bordas, en 1602 cuando se refrieren a este como de ‘dos órdenes’. El testimonio lo recoge la musicóloga en su texto ‘Origen y evolución del arpa de dos órdenes’, donde podemos leer que el violero Juan de Rojas Carrión adjudica la paternidad de este tipo de arpas a su abuelo Juan de Carrión, quien ‘fue el primero que inventó las harpas de dos órdenes y se las había enseñado él y que ansi las ha hecho y hace de presente sin haber otra persona que las sepa haçer…’.

Bordas añade que este no es el único testimonio en el que se habla del arpa de dos órdenes. Juan Bermudo en su Declaración de instrumentos musicales también hace alusión a ella, así como Bartolomé Jobernardi en el Tratado de la música donde el autor escribe ‘aquí en España las arpas con las cuerdas encruciadas que llaman de dos órdenes…’, aludiendo al arpa peninsular.

Debemos aclarar que el término ‘dos órdenes’ corresponde a las dos filas de cuerdas cruzadas. Citaremos una vez más a Bordas para entender mejor el sistema: ‘el cruzamiento es producido por estar las cuerdas anudadas en la parte izquierda del clavijero, en dos filas de clavijas colocadas una encima de la otra, la de arriba para las cromáticas y la de abajo para las diatónicas y, a su vez, sujetas a la tabla armónica por una fila central de botoncillos para las diatónicas y otra a su derecha, desde el punto de vista del tañedor, para las cuerdas cromáticas’.

Si de tañedor hablamos, centremos nuestra atención en Manuel Vilas, uno de los arpistas más representativos del panorama nacional, quien se topó con este instrumento casi por casualidad, y dedica su vida a su estudio y ejecución.

Oriundo de Santiago de Compostela, Manuel inicia sus estudios musicales en su ciudad natal. Pronto descubre su interés por la música antigua y la musicología, rama de la música que lo lleva a participar activamente en diferentes cursos, encontrándose entre ellos el de Daroca. En este lugar Vilas tiene su primer contacto con el arpa de dos órdenes ‘que se cruzó en su camino’ gracias a la que será su maestra, Nuria Llopis. Tras seis años de estudios con esta especialista, Vilas es becado en Milán, donde se traslada para estudiar arpa italiana con Mara Galassi.

Desde su debut en 1995 en Valencia, el compostelano recorre el mundo con sus arpas antiguas, que abarcan desde el siglo XII al XVIII. Tiene en su haber aproximadamente sesenta discos y es colaborador asiduo de algunos grupos nacionales, así como de solistas como Raquel Andueza, Mariví Blasco o Marta Infante. Sus conocimientos gracias a la profundización que ha hecho en el arpa de dos órdenes lo han llevado a ofrecer conferencias en Chile, Cuba y Estados Unidos, además de en múltiples ciudades de España. Asimismo, ostenta el mérito de ser el primer intérprete en ofrecer un recital del arpa española en el Festival Mundial de Arpa de la Asunción, Paraguay.

Guiado por su interés en la investigación, Vilas se propone profundizar en los aportes del maestro toledano Diego Fernández de Huete, acercándose a su figura, sin pensar que años más tarde se convertiría en uno de sus principales motores, difundiendo su música a través de sus conciertos y, especialmente, en la culminación de lo que él mismo ha denominado ‘su proyecto de vida’, que no es otro que la primera grabación monográfica del compositor y teórico español.

Según relata el mismo Manuel ‘el nombre de Diego Fernández de Huete sonó ya en mi primera lección de arpa de dos órdenes de boca de mi maestra Nuria Llopis allá por inicios de los años 90 del pasado siglo’, siendo La Gaita la primera obra que interpretó del compositor y que hoy forma parte del disco.

Si nos remitimos al Compendio Numeroso, Vilas expone que se trata de la ‘quintaesencia del arpa antigua además de un fiel reflejo de la música instrumental del siglo XVII europeo’, en el que se encuentran ‘todos los aspectos teóricos y técnicos de este instrumento, desde cómo abordar la digitación, los tempi, hasta los problemas que acarrea este instrumento en cuanto a limpieza sonora, fraseo, dinámicas, reglas para acompañar, etc.’. Manuel lo considera ‘la Biblia del arpista barroco’ ya que su ‘estudio pormenorizado da muchas claves al intérprete y cuya nueva lectura da siempre renovadas ideas y respuestas’.

El compendio abarca dos publicaciones (la primera de 1702 y la segunda de 1704). En el prólogo, el mismo Fernández de Huete hace una descripción de sus volúmenes: ‘todo el trabajo se reduce a tres cuerpos o tomos y cada uno de ellos se subdivide en tres libros’, en el que se indica que el contenido del primero se reconocerá por el índice y los otros, aunque para ese entonces estaban concluidos pero no habían salido a la luz, ‘se componen de sones de palacio, canciones de clarines, pasacalles por diversos términos, reglas de acompañar y obras que pertenecen al culto divino’. Destaca Vilas que ‘este tratado es un método de clara intención pedagógica que nos muestra el camino que debe tomar toda persona para aprender el noble arte de tañer el arpa’.

Si de tañer se trata, el toledano y autor del compendio explica que este libro es una ‘guía para los aficionados y despertador para los profesores de tan celestial ejercicio que tanto sirve para desterrar el ocio, que es el más pernicioso contagio de las buenas costumbres’. Por ello, si alguno desea acercarse al arpa de dos órdenes a través de Diego Fernández de Huete, solo bastará con consultar los dos facsímiles digitalizados con los que cuenta la Biblioteca Nacional de España y puestos a disposición del lector en la Biblioteca Digital Hispánica.

Pero más allá del ‘dato’ para los curiosos, finalmente el arpista resalta que todas las obras incluidas en el disco proceden en su totalidad del compendio, en las que ha respetado ‘todas las digitaciones originales, utilizando la técnica antigua de tres dedos de cada mano, tal como hacían los arpistas españoles de los siglos XVI al XVIII’. Además, continúa, ‘he seguido a pies juntillas todas las indicaciones de Huete, interpretando sus obras siempre desde la cifra original, nunca desde transcripciones que en cierta manera desvirtúan el texto musical original, en el que el intérprete en mayor o menor medida se ve obligado a tomar sus propias decisiones’.

Os invito a deleitaros con este disco, que exhibe a uno de los autores más representativos para el estudio del arpa de dos órdenes y que llega de la mano de uno de los principales intérpretes españoles de este instrumento.

Estudio de la Ópera de Bellas Artes, ocho años formando jóvenes músicos con excelencia internacional

Más de 100 artistas han sido beneficiarios con el programa del INBAL, el cual contribuye al perfeccionamiento profesional de cantantes y pianistas

El 7 de enero el Estudio de la Ópera de Bellas Artes (EOBA) cumple ocho años de actividades, durante los cuales ha contribuido a la formación de 96 cantantes y 16 pianistas mediante un programa de perfeccionamiento para promover niveles profesionales de calidad internacional.

En 2014 el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, fundó el Estudio de la Ópera de Bellas Artes, con la finalidad de brindar un programa de especialización operística anual a través de talleres, clases magistrales y presentaciones artísticas para impulsar la excelencia profesional de sus residentes en el entorno mundial.

Durante los ocho años del EOBA sus beneficiarios han participado en numerosas producciones de ópera nacional, como Così fan tutte, Don Giovanni y La Finta Semplice, de Wolfgang Amadeus Mozart; Carmen, de Georges Bizet; Filemón y Baucis, de Joseph Haydn; La Bohème, de Giacomo Puccini; El elíxir de amor, de Gaetano Donizetti; Mefistófeles, de Arrigo Boito; Rigoletto y La Traviata, de Giuseppe Verdi, así como en los estrenos de El viaje a Reims, de Gioachino Rossini; La Güera, de Carlos Jiménez Mabarak; y Las bodas de Camacho, de Felix Mendelssohn.

Además han contribuido a los estrenos mundiales de cinco óperas de compositores nacionales: Viaje, de Javier Torres Maldonado; Ana y su sombra, de Gabriela Ortiz; La creciente, de Georgina Derbez; Bufadero, de Hebert Vázquez y Anacleto Morones, de Víctor Rasgado.

En la actualidad, diferentes egresados del programa han sido premiados en concursos y desarrollan carreras internacionales. Es el caso de la soprano Karen Gardeazabal, quien se ha presentado en importantes foros, como la Arena di Verona, en Italia, o el New Opera Theatre, en Dubai. El bajo Alejandro López ha sido invitado a recintos en España, como el Palau de les Arts Reina Sofía, en Valencia; el Teatro de la Zarzuela, en Madrid y la Ópera de Las Palmas, en Gran Canaria.

El tenor Enrique Guzmán ha actuado en espacios artísticos de América, Europa y Oceanía, como la Miami Lyric Opera, en Estados Unidos, y la Gertrude Opera, en Melbourne, Australia. La soprano María Caballero ha participado en producciones de ópera en el Palau de les Arts Reina Sofía, en España, y en el Teatro Comunale di Bologna, en Italia, entre otros. 

El barítono Omar Lara ha sido invitado a tres títulos operísticos en el Palau de les Arts Reina Sofía y la soprano Yunuet Laguna recientemente se presentó con la Wolf Trap Opera Company, en Estados Unidos. La mezzosoprano Isabel Stüber ha cantado en el Mozart Theater Magdeburg, de Suiza, y en el Staatstheater Braunschweig, de Alemania. El Staatsoper Stuttgart, también de Alemania, ha recibido al tenor Ángel Macías, en tanto que el barítono Jorge Ruvalcaba ha participado en cuatro producciones de la Opernhaus Zürich, en Suiza, y los tenores Alejandro del Ángel y Leonardo Sánchez, así como la soprano Angélica Alejandre han llevado su canto al Theater Dortmund, en Alemania, por mencionar algunos de ellos.

El Estudio de la Ópera de Bellas Artes continuará con la formación profesional de alta calidad para jóvenes cantantes y músicos de México. En la actualidad, la mayor parte de sus actividades se llevan a cabo de manera virtual y las presenciales se realizan bajo un estricto protocolo de protección sanitaria, en el marco de las campañas “Contigo en la distancia” y #VolverAVerte de la Secretaría de Cultura federal y el INBAL.

Posponen entrega de los Grammy 2022 por expansión de ómicron

LOS ANGELES (AP) — La ceremonia de los Grammy se pospuso el miércoles ante lo que los organizadores calificaron como “demasiados riesgos” por la variante ómicron sin que anunciaran una nueva fecha para la gala.

La entrega de los premios estaba programada para el 31 de enero en Los Angeles con público y actuaciones en vivo.

La Academia de la Grabación dijo que tomó la decisión de posponer la ceremonia “tras una consideración cuidadosa y análisis con autoridades de la ciudad y el estado, expertos en salud y seguridad, así como la comunidad artística y nuestros múltiples socios”.

“Ante la incertidumbre que rodea a la variante ómicron, realizar la ceremonia el 31 de enero implica sencillamente demasiados riesgos”, señaló la Academia de la Grabación en un comunicado.

El multitalentoso Jon Batiste es el principal nominado para los honores de este año, con 11 nominaciones en una variedad de géneros que incluyen R&B, jazz, música tradicional estadounidense, música clásica y videos musicales.

Justin Bieber, Doja Cat y H.E.R. están empatados como los segundos más nominados con ocho menciones cada uno.