En una entrevista realizada en 1962, que se transmitió por la XEB, Javier Solís afirmó que su incursión en el bolero ranchero se debía a un afán por modernizar a la música mexicana. Fue además el primer cantor de “baladas rancheras”; quedan como ejemplos “Más allá” y “El pecador”, entre otras. Desafortunadamente, Javier falleció el 19 de abril de 1966, cuando aún no cumplía los 35 años de edad. Sin embargo, su legado artístico fue tan abundante, que permite evaluar su importancia como un innovador de la canción popular.
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