La famosa Ouija es un tablero con letras mediante el cual, se dice, que se establece conexión con los espíritus que, según están atrapados en nuestra dimensión. Se juega con un grupo de personas que sitúan los dedos encima de un vaso que se va moviendo según las respuestas de los espíritus.
Antes de ser temida, esta tabla fue un juguete comercializado en Estados Unidos en 1880, bajo la premisa de ser un tablero mágico que respondía preguntas.
La Ouija se popularizó de la mano de la moda espiritista que se extendió por todo Occidente hacia finales del siglo 19. Adquirió tal fama que muchas personas comenzaron a celebrar sesiones grupales de espiritismo, Se cuenta, por ejemplo, que Mary Todd Lincoln, esposa del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, celebró sesiones en la mismísima Casa Blanca para comunicarse con sus hijos fallecidos.
Después de las dos guerras mundiales, la demanda de las tablas Ouija aumentó considerablemente debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate.
Por supuesto que no todo fue felicidad, hubo varios reportes de crímenes donde los autores aseguraban que la ouija les había indicado cometer asesinatos. Poco a poco esta tabla se fue convirtiendo en un objeto diabólico, pero fue hasta 1973 con el estreno de El Exorcista, que la gente comenzó a verla como una puerta al infierno. Y gracias a grupos extremistas religiosos, esta leyenda creció.
Aunque muchas personas tengan miedo, la ciencia ha respondido la interrogante de la oiuja, y es que según los científicos, el movimiento involuntario del objeto utilizado como indicador de respuestas en el tablero, no representa ninguna conexión con espíritus. Los investigadores admiten que es posible hacer movimientos sin darse cuenta de que es uno quien los está realizando.
Por lo tanto, en la tabla de Ouija, no son los espíritus los que están moviendo el objeto, son las propias personas las que se sugestionan y lo mueven. Este fenómeno se conoce como el efecto ideomotor. Que consiste en la influencia de la sugestión sobre los movimientos corporales involuntarios e inconscientes.
¿Y usted se atrevería a jugarla?






