Desde el siglo XX el petróleo es una materia prima fundamental para la economía global, por lo que su extracción y transporte constituye una actividad vital.
Y es justamente en esos procesos cuando a menudo se producen accidentes o malas prácticas de consecuencias devastadoras por el alto poder contaminante de esta mezcla de hidrocarburos. Desafortunadamente, las principales víctimas de los derrames de petróleo son la fauna y la flora del lugar. Los peces se envenenan al consumir presas contaminadas con petróleo crudo y toda la cadena alimentaria queda dañada pudiendo afectar, incluso, al ser humano.






