Quitando el polarizado a las gafas, Melody Gardot en el Festival International de Jazz de Montréal
03 de julio de 2023
Por Erik Montenegro
Hay carteles, ahora electrónicos y brillantes, que anuncian el regreso de la cantante de las gafas y su muy sofisticado estilo.
Es el escenario de la Sala Wilfrid-Pelletier en la Place des Arts -La Plaza de las Artes para los amigos- la noche del domingo ya anunciaba varias promesas de buena música.
Abre la noche el cantante originario de Vancouver, Mathew V y su pianista en una dupla que levantó el aplauso del respetable. Mathew es un joven vocalista que está labrando el camino hacia algo superior. Son buenas noticias que existan relevos para llenar tantas vacantes que nos han dejado los últimos años.
Seguida de la pausa de unos minutos, Melody Gardot tomará las tablas para su primero de dos conciertos en el Festival Internacional de Jazz de Montreal. Estamos hablando de un escuadrón musical de elite, pocos pero asombrosos. Son nueve violines y un chelo, conformando el lado izquierdo de una sección de cuerdas, dos contrabajos, una batería, saxofones, percusiones, timbales, piano y la juguetería completa.
A las 8:45 de la noche Melody Gardot apareció con un nivel de interacción distinto. No es la primera vez que la estadounidense pisa estas tierras, la historia comenzó en 2008 era el Teatro del Nuevo Mundo, aún se leía aquella ya vieja historia de su accidente que casi le cuesta la vida y se veía entonces aún más frágil, con bastón y sus icónicas gafas obscuras. Esta vez la historia se escribe diferente. Se queda con la parte de glamour, da la impresión de que uno está en un concierto de altísima costura, aquí se habla a la perfección el inglés, el francés y se canta en portugués. Su presencia en el escenario es ahora más apasionada que en aquél lejano debut. Da gusto verla reír y moverse por el escenario.

“Es un honor estar aquí, en el que considero el mejor festival de mundo” dice en su voz de locutora de medianoche, con una perfecta dicción y sin reparar que no está hablando de festivales de jazz, simplemente festivales, porque ahora de eso se trata.
La sala está llena pero el oxígeno lo pone la dupla que hace con el pianista Philippe Powell, con quien grabó el disco Entre eux Deux hace unos meses. Cuenta que estuvo llamando insistentemente a Philippe, le dejó mensajes en su contestadora, le dijo “Quiero grabar contigo” y nos alegra a todos que lo haya logrado porque el resultado es un sonido que retoza en lo de antes, en esos vaivenes de paz y retozo que completa a la perfección con todos los músicos en escena.
Los momentos que enmarcamos, el tema Obstinada, Philippe Powell junto a Jorge Bezerra, orginario de Brasil comandan y Melody complementa con el dato. Esta obra fue compuesta a las 3 o 4 de la mañana. Piano solo, adornos de percusión, cánticos. Es el tema favorito del disco.
De la dupla: Recitativo- Coracao Vagabundo hicieron un festín de platillos desbordados, desbocados, descomunales de sonido, espíritus danzarines en suave, en elegancia, es danza, virtuosismo, Bossa que Nova, que rompe, pero se contiene. Irwin Hill está en el sax para coronar, aquí solo hay graduados con honores.
La cantante en esta nueva faceta ahora revela historias gozosas, anécdotas, como aquella donde a los 25 años viviendo en Francia escuchó súbitamente por la ventana un poco de jazz y se asomó para gritarles a sus vecinos que ella era cantante y que si podía unirse a ellos. Ya después se acordó que estaba asomada completamente desnuda. Es el preámbulo de la primera canción que compuso en francés Les Étoiles -Las Estrellas.
La interpretación colectiva de Our Love Is Easy, se mide aparte, las cuerdas, la voz, el momento alcanzó niveles astronómicos, Elegancia es el término. Puso de pie al respetable en dos ocasiones y al gran final.
Ésta entonces, es la historia de la evolución natural de quien ha ido quitándole el polarizado a las gafas, conectando con su audiencia y elevando el espíritu de quien le escucha.
Hay una segunda oportunidad de disfrutar este concierto en la noche del lunes 3 de julio, en el marco de este Festival. Mientras tanto, nos quedamos con la experiencia de vida y la comunión que dicta la música.







