Fuentes para la historia: el diario del alabardero José Gómez

Pasó más de veinte años a las puertas del Real Palacio Virreinal de la Nueva España. Era discreto, silencioso, eficaz y educado. Tenía una virtud: era profundamente observador. Por añadidura, un día se le ocurrió poner por escrito, a madera de diario, todo lo que le llamaba la atención, desde su posición privilegiada: desde hallazgos insólitos hasta los más impactantes castigos para los criminales del siglo XVIII. ¿Un oidor? ¿Un secretario de virreyes? ¡Para nada! Era el humilde alabardero, José Gómez.