Malestares y enfermedades de los personajes históricos

¿Qué tienen en común personajes históricos tan distintos entre sí como Francisco Zarco y Guadalupe Victoria? ¿Maximiliano e Ignacio Manuel Altamirano? Que, aparte de su vida política e intelectual, muy conocida, padecieron diversos quebrantos de salud y lo dejaron consignado. Mirar esas enfermedades y padecimientos humaniza a los personajes de la historia y les devuelve textura. Historia en Vivo se asoma a algunos de esos casos.

Fuentes para la historia: el diario del alabardero José Gómez

Pasó más de veinte años a las puertas del Real Palacio Virreinal de la Nueva España. Era discreto, silencioso, eficaz y educado. Tenía una virtud: era profundamente observador. Por añadidura, un día se le ocurrió poner por escrito, a madera de diario, todo lo que le llamaba la atención, desde su posición privilegiada: desde hallazgos insólitos hasta los más impactantes castigos para los criminales del siglo XVIII. ¿Un oidor? ¿Un secretario de virreyes? ¡Para nada! Era el humilde alabardero, José Gómez.

Carlos Sigüenza y el motín de 1692

Muy duro fue junio de 1692, cuando estalló un motín en la Ciudad de México. Fueron las sequías, el hambre, la desesperación y la furia contenida los factores que detonaron el muy famoso tumulto, en el que se incendiaron las casas del Ayuntamiento y parte del Real Palacio. Un hombre, sabio y talentoso, decidió arriesgarse y entró al palacio en llamas, para rescatar el archivo de la administración virreinal: se trataba de uno de los mayores talentos de la historia mexicana, Carlos de Sigüenza y Góngora.

Pedro Ángel Palou y la Ciudad de México: Historia y novela

¿Puede una novela contar 500 años de historia? ¿Puede el novelista acometer la empresa de contar los cinco siglos de vida de una de las ciudades más grandes del mundo? El escritor Pedro Ángel Palou intenta abarcar ese medio milenio en “México: la novela”, donde la megalópolis muestra sus secretos, sus fantasías, sus dramas y sus momentos de gloria: en suma, una historia llena de realidades, pero también de invenciones.

México en guerra: la mirada hacia el futuro

En 1944, había en México quien miraba hacia el futuro: Jaime Torres Bodet, recién nombrado Secretario de Educación Pública por Manuel Ávila Camacho, avizoraba una nueva situación geopolítica y económica en el mundo de la posguerra. ¿Dónde debería estar México en ese orden novedoso? ¿Qué papel debería jugar? Con dos leyes que llamó emergentes, empezó a trabajar: así nacieron dos importantes proyectos que luego se volvieron políticas públicas con permanencia y presupuesto. Serían pilares del sistema educativo que conocemos hoy.

1942, el año que vivimos en guerra: las primeras encuestas de opinión

El hundimiento de los petroleros “Potrero del llano” y “Faja de Oro”, de bandera mexicana, cometido por submarinos alemanes, provocó un estallido de indignación teñida de patriotismo entre los mexicanos de a pie. Era mayo de 1942 y el periodismo mexicano emprendió numerosas aventuras de gran interés. Un semanario recién llegado al mundo periodístico, Tiempo, Semanario de la Vida y la Verdad, comenzó a publicar, y a partir de la coyuntura de la inminente entrada en guerra, las que fueron las primeras encuestas de opinión en este país.

Mi nombre es Broni

Al paso del tiempo, sobrevivientes el Holocausto se establecieron en México; aquí echaron raíces y reconstruyeron sus vidas. Muchos años después, el que fue un pequeño niño judío, encerrado en el gueto de la ciudad polaca de Lodz, Bronislaw Zajbert, se resolvió a participar en un proyecto de historia oral y compartir, más allá de los muros de su hogar mexicano, la memoria de aquellos días inciertos, donde lo único sólido era el amor de sus padres.