Texto: Adri Villar | Fotografías: Dark Impala
Dentro de los sonidos alternativos, muchas bandas tienen compromiso con diferentes causas sociales. Sin embargo, a muy pocas se les ha ocurrido (o les ha interesado) llevar su música a las personas privadas de la libertad en un formato que, lejos del interés lucrativo, funcionó para capturar y llevar al espacio público las experiencias de quienes están tras las rejas con la música de S7N como pretexto para unir diferentes historias.
Esa es la premisa principal del documental Sin Barreras, mismo que fue premiado en el festival de Cannes y fue presentado en México por primera vez el pasado domingo 13 de octubre en el Lunario del Auditorio Nacional. Sin duda un evento bastante peculiar, pues los conciertos de bandas de metal suelen seguir un mismo formato: comienza con algunas bandas teloneras que tienen propuestas sonoras más o menos afines entre sí, representados en sets de entre media hora y cuarenta y cinco minutos, para dar paso a algún headliner que ocupa ese lugar con motivo de algún disco lanzado recientemente, alguna gira nacional, o simplemente porque convocan más audiencia que los actos abridores.
El caso fue muy distinto con S7N, pues tras la proyección de su documental toureando los principales reclusorios de la CDMX y el área metropolitana, su presentación en vivo abarcó hora y media de repertorio que fácilmente abarcaba diferentes vertientes del metal: desde voces agudas y coros multitudinarios acompañados de solos de guitarra al estilo Heavy, pasando por el clásico ritmo de batería a doble tempo para incitar al circle pit como en cualquier concierto de Thrash, hasta los breakdowns al estilo Metalcore acompañados de juegos de voces limpias y gritos. Todo esto siendo interpretada por una sola banda que ofreció un repaso por su discografía, misma que tiene su origen en el año 2009.
Aunque hay muchos estereotipos asociados al metal, entre los que destaca la supuesta intolerancia y estrechez de mente de su público para apreciar cualquier sonido ligeramente melódico, S7N cuestionó esta narrativa al representar mediante covers de Caifanes y de la Maldita Vecindad la flexibilidad y diversidad existente en el metal para adoptar (y adaptar) otros sonidos que en el Setlist se sienten bastante naturales, siendo los temas con los que concluían la noche entre luces con tonos láser azules y rojas, confeti, un poco de humo y un moshpit incansable que se convirtió en abrazos multitudinarios, aplausos y ovaciones, creando esa magia de borrar las diferencias individuales (ya sea por género, edad, vestimenta, entre otras, pues el público también era bastante heterogéneo) y confundirlas en un solo ente que, al final, como el mismo documental lo menciona, es de lo que se trata el metal: de romper las barreras.












