Jarvis Cocker visitó México para presentar su libro Pop bueno, pop malo, que respalda la editorial Sexto Piso y ha traducido Eduardo Rabasa. Jarvis se presentó en la ciudad de Querétaro y la ciudad de México gracias a los eventos organizados por el Hay Festival. Ha sido un evento inédito, pues no vino de gira como músico, vino a platicar con mucho estilo y gracia sobre algunos objetos que estuvieron por años en el desván de una casa al este de Londres donde vivió su adolescencia y hoy tienen vida en su libro.
La presentación en Querétaro el sábado 3 de septiembre estuvo a cargo de la periodista Mariana H y el domingo 4 de septiembre en el Museo de la Ciudad de México el encargado de realizar la presentación fue Rulo, periodista musical y locutor de radio. Ambas charlas fueron agradables y muy inusuales, pues no se trataron de presentaciones de pregunta-respuesta, todo fue más divertido, pues Jarvis cargó con una bolsa negra, que aquí utilizamos para la basura, llena de algunos objetos que se encontraban en el viejo y pequeño desván y ahora tomaban otro significado para él. Lo que más me impresionó fue imaginar que viajó desde Inglaterra con todos esos objetos sólo para compartirlos e interactuar de otra forma con el público.
Sabemos que Jarvis Cocker es un buen frontman, que su dominio en un escenario como músico es espectacular y que su participación en radio y en entrevistas son muy ricas por la forma de expresarse y comunicarse, así que nada podía salir mal. En sus presentaciones se levantó del asiento, mostraba de qué tamaño era el desván (que por cierto, Jarvis es muy alto), trató de narrar con simpatía cómo fue el acercamiento con los objetos y caracterizar esas historias de las cuales habla en el libro. Algo que permitió a las personas que asistieron a los eventos soltar un par de risas, pasar un rato agradable y no perder de vista para nada los gestos con los que Jarvis hipnotizó a sus fans.

Desde la adolescencia, el joven Jarvis imaginó en formar una banda famosa, así que en el libro sorprenden algunas historias, bocetos, dibujos y planes maestros para crear Pulp. Otros capítulos permiten acercarnos al lado humano del músico, cómo veía el punk, su adolescencia, su vida como padre, los cambios por los que ha pasado en las diferentes etapas de la vida y la importancia de la creatividad, que en realidad es la esencia del libro.
Pop bueno, pop malo, está lejos de ser un libro en su totalidad sobre la música, aunque sí hay buena parte de eso, pero se trata más, como Jarvis lo ha mencionado, de una buena oportunidad de darnos cuenta que todas las personas podemos ser creativas, que basta con dar un salto a aquellos objetos que guardamos y permitir que hablen, de sorprendernos por las historias que esconden y de permitirles cobrar vida, ya que son parte de nosotros y de una época esencial de cada persona. Y claro, también de aceptar que algunas cosas son simple basura aunque tengan un significado.
Este libro es una buena oportunidad para conocer de forma más íntima a Jarvis. Y así, mientras leemos, la espera por la deseada y posible visita Pulp a nuestro país será más emocionante.
Texto: Ricardo Álvarez






