La gratuidad del Festival Internacional de Jazz de Montreal
04 de julio de 2023
Por Mariana Pérez Viveros
Es lunes en Montreal, hace mucho calor, pero aun así las calles aledañas a la Plaza de las Artes de Montreal están con un gran afluencia. Jóvenes con ropa veraniega: shorts, bermudas, sandalias, cabellos de colores llamativos; familias que llevan a lo bebés en carreola, otras que llevan a los niños y niñas a la zona destinada al juego musical, personas mayores que llevan sus sillas plegables frente a los escenarios ubicados en diversas zonas de la plaza para ver uno de los tantos conciertos gratuitos que el Festival ofrece.
Desde las 5 de la tarde la música empieza a sonar, hay diversas ofertas musicales que van desde las clásicas big bands estudiantiles pasando por la world music, pop, jazz, blues, fusiones…hay para todos, todas y todes, porque la diversidad se siente en Montreal en todos los sentidos, no solo en lo musical.
Solo ayer tuvimos la oportunidad de ver en el escenario ubicado en la calle Maisonneuve a la McGill Jazz Orchestra 1 de la Universidad del mismo nombre, dirigida por Marianne Trudel. Un conjunto que lleva años formando a jóvenes músicos y que ha tenido como invitados a prestigiosos jazzistas como Joe Lovano o Danilo Pérez. Su repertorio incluye temas clásicos, pero también se va al lado contemporáneo, incluyendo temas de compositores canadienses, hay que recalcar que sorprenden los solos de los jóvenes estudiantes que tocan si timidez.
Una hora después en el escenario Loto-Quebec dedicado a la música del mundo escuchamos a la cantante franco marroquí Nora Toutain, quien ya se había presentado antes en el Festival con el colectivo Kalmunity. Esta vez, con su trabajo solista, nos llevó por una sesión que suena a pop, soul, y por supuesto a Marruecos. Al público le encantó el momento en el que invitó al escenario a un grupo de hombres vestidos con trajes tradicionales a acompañarla con instrumentos de su tierra, con cantos que nos llevan al desierto, con bailes alegres que nos contagiaron a los que les escuchábamos acalorados, pero felices.

La noche cerró con broche de oro en el íntimo y abarrotado escenario del Studio TD con la presentación del pianista, bien querido en México, Emmet Cohen quien echó fuego, swing, blues y energía a lo largo de su presentación acompañado de otros dos bárbaros: Kyle Poole en la batería y Philip Norris en el bajo.
Una mujer a lado mío me comentó que pasó horas formada para poder entrar al club, pero sus exclamaciones al escuchar sus temas favoritos y sus aplausos dejaron en claro que valió la pena la espera a pesar de que no encontró un lugar un una mesa obligándonos a escuchar de pie.
Emmet ya lo ha dicho antes “Tocar jazz se trata de comunicar los niveles más profundos de la humanidad …se trata esencialmente de conexiones” Y anoche además agregó, se trata de estar integrados, disfrutando de la diversidad la cual, recalco, se vive plenamente en esta ciudad . Para cerrar, les repito, todo lo que aquí les cuento, lo escuchamos gratis.







