Por Mario Leyva Escalante
El gran poeta mexicano Carlos Pellicer Cámara nació en San Juan Bautista, Tabasco, el 16 de enero de 1897. Estudió con los jesuitas del instituto Científico San Francisco de Borja y en 1908 emigró con su familia a Ciudad de México.
Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y posteriormente hizo estudios en Bogotá, Colombia, a donde fue enviado por el presidente Venustiano Carranza como líder de la Federación de Estudiantes Mexicanos. Regresó a México y el entonces Rector de la Universidad Nacional José Vasconcelos lo invitó a colaborar con él.
Fue profesor de Literatura y de Historia en escuelas secundarias, además de un notable periodista, crítico literario, promotor cultural y museógrafo. Ejerció la diplomacia y fue senador de la República.
Colaboró en la creación de la revista Contemporáneos, al lado de otros distinguidos intelectuales como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Gilberto Owen.
Los temas de la poesía de Pellicer tenían que ver con la exuberancia del paisaje natural y los elementos que lo integran: aire, viento y fuego. En 1921 escribió su obra: “Colores en el mar y otros poemas”, “Hora y veinte” en 1927 y “Camino”, y en 1931, la que se considera su obra cumbre el poema “Horas de junio”.
En 1933 fue nombrado Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Durante cuatro años fue director del Departamento de bellas Artes. En 1964 recibió el Premio Nacional de Literatura y en 1966 fue electo Presidente de la Asociación de Escritores de México; en 1967 de la Comunidad Latinoamericana de Escritores; en 1968 de la Sociedad Bolivariana en México y del Comité Mexicano de Solidaridad con el pueblo de Nicaragua en 1974 y desde 1975, hasta su muerte fue senador por Tabasco.
Apasionado por la museografía creó varios museos en el país como el Museo de la Cultura Olmeca en La Venta Tabasco, el Museo Arqueológico de Tabasco, en Villahermosa, el Museo Arqueológico de Hermosillo y el Museo Arqueológico de Tepoztlán, Morelos, el de Frida Kahlo en Ciudad de México y el emblemático museo Anahuacalli de Arte Prehispánico con Diego Rivera. Tras su muerte, fue reconocido como “El Poeta de América”, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres.







