El día 3 de mayo se festeja, dentro del calendario ritual católico, el Día de la Santa Cruz y esta es una conmemoración muy importante en México. Es sabido que ese es el día dedicado a los trabajadores de la construcción, celebración, ya centenaria y muy arraigada, en la que conviven y comparten alimentos, cerveza y pulque, todos los que trabajan en una obra en construcción: desde el arquitecto más renombrado hasta el peón más humilde. Sin embargo, hay otro tipo de celebraciones que tienen reflejos de costumbres ancestrales y que se explican, tal vez, por la coincidencia de los primeros días del mes de mayo con un momento especial del ciclo agrícola del maíz.
Si usted revisa en su memoria, seguramente recordará sin dificultad varias poblaciones o barrios que llevan el nombre de “Santa Cruz” unido a una palabra en lengua indígena, y en todos esos lugares para el día 3 de mayo hay fiesta solemne y bulliciosa en la que se reúnen costumbres de las que, a veces, ya no se conoce el origen. Dentro de la Ciudad de México se encuentran, por ejemplo, Santa Cruz Atoyac, ubicada a un lado de la Delegación Benito Juárez, junto a la transitadísima Ave. Cuauhtémoc; y Santa Cruz Xochitepec, en Tepepan, Xochimilco. Los dos lugares fueron antiguos pueblos que ahora son parte de la ciudad, pero en ambos el festejo tiene un fuerte arraigo y se sigue realizando como en los tiempos más remotos.
El templo de Santa Cruz Atoyac, es uno de los más antiguos de la Ciudad de México, es del siglo XVI y conserva una de las pocas fachadas platerescas que hay dentro de la capital. Hace no muchos años, formaba parte de un pueblecito de agricultores y fabricantes de ladrillos, y hoy es el corazón de una colonia muy bien ubicada y encerrada por las grandes avenidas, en la que sin embargo las mayordomías de preparación de la fiesta siguen teniendo gran importancia. El día de la Santa Cruz, en Atoyac hay feria, misas solemnes, castillo de fuegos artificiales y comida en abundancia, y por la tarde se realizan en el atrio de la iglesia diversos tipos de danzas que aturden al visitante con la variedad de los sonidos musicales simultáneos. Danzan ahí, al mismo tiempo y sin estorbarse, los chinelos con su banda de viento, los concheros con sus tambores y teponaxtles, y los ejecutantes de la Danza de Santiagueros acompañados con música de flauta y tambor.
Porsu parte, Santa Cruz Xochitepec, en Tepepan, Xochimilco, aunque también es parte de la ciudad, conserva mucho más el ambiente rural de otros tiempos. Ahí la fiesta comienza desde el día 2 de mayo con la “bajada de la cruz” desde el cerro aledaño (lugar en el que está ubicada a lo largo de todo el año). Se trata de una enorme cruz que es depositada con gran solemnidad dentro del pequeño templo del lugar, para decorarla con flores y listones. El día 3, hay mañanitas y todo el día la música y el tronido de los cuetes acompañan las actividades. A las 6 de la tarde hay una procesión por las calles con acompañamiento de mariachi, pero antes, entre las 3 y las 5, dos bandas tocan, alternándose y sin parar, en el atrio del templo que también es cementerio.
El repertorio puede incluir desde sones, cumbias, pasitos duranguenses y charleston, hasta el nacionalísimo Jarabe Tapatío. Compartimos algunas imágenes captadas en esas dos fiestas, que son sólo dos de las que en esa fecha se realizan a lo largo y ancho del territorio de México…
Fotografías de Enrique Rivera










