Madelaine Peyroux
05 de julio de 2025
Por Mariana Pérez
“Qué difícil es venir a representar a mi país estos días. Así que a lo largo de la noche les compartiré algunas citas que nos harán quedar un poco mejor.”
Fue lo primero que expresó la cantante estadounidense Madeleine Peyroux al entrar al escenario de la abarrotada sala del Teatro Maisonneuve en el marco de la 45° edición del Festival Internacional de Jazz de Montreal. El público, a diferencia de otros que han estado en los conciertos al aire libre, estaba formado por personas de edad madura que seguramente han seguido la carrera de la cantante desde que lanzó su primer disco, Dreamland en 1996.
Montreal siempre la ha querido, en el periódico se leen reseñas de sus presentaciones pasadas que la describen como una cantante atípica, elegante y original.
No se equivocan, hoy yo agrego a los adjetivos: una cantante comprometida con la sociedad, crítica, empática con las causas de los mexicanos a quienes considera un pueblo luchador.
Así que fue directa al iniciar su concierto, vino a compartir su más reciente producción, Let´s walk (2024) en el que escribió todas las canciones, la mayoría compuestas durante la pandemia en complicidad de su amigo Jon Herrington.
Inició con uno de sus éxitos: Don´t Wait to long, y después con esa voz que siempre le ha valido comparaciones con Billie Holiday, esa voz que ella misma nos dijo en una entrevista previa, se robó para poder llamar la atención del público, para seguir su ejemplo y protestar de manera sutil y hermosa; después vino un tema interpretado prácticamente a capella acompañado apenas con unos cuantos acordes de guitarra de la cantante y compositora Judy Collins, Dreamers:
“ This land was made by dreamers
and chidren of those dreamers.
We came here for democracy and hope,
now all we have is hope.
My name it is Maria,
my daughter is a dreamer,
she says that she is worried
that she will have to leave”
El público escuchó en silencio, con el respeto que caracteriza al público canadiense, que no saca el celular para tomar fotos, que no habla entre canciones, que escucha en toda la extensión de la palabra.
A mí por su puesto se me salieron un par de lágrimas y tenía ganas de gritarle: Thank you! por ese bello gesto de empatía para nuestros compatriotas.
Peyroux es simpática, hace bromas de humor negro, lee en inglés y en francés citas de Martin Luther King Jr, nos cuenta con indignación que en su país se han aprobado leyes que permiten excluir de las aulas contenido LGBTQ+, entonces con una sonrisa burlona nos dice: – “Bueno pues yo les voy a cantar I Kissed A Girl de Jill Sobule”
De su nuevo disco nos compartió How I wish un tema que aborda de frente los asesinatos cargados de racismo de George Floyd, Breonna Taylor y Ahmaud Arbery a principios de 2020; “Nothing Personal” que conmueve por hablar directamente sobre la violencia de género.
Temas que fusionan diversos géneros que van del jazz al folk, al pop con pinceladas de country, al blues, géneros de la cultura negra que tanto admira y respeta.
El público ama a Madelaine, pero ella se lo gana aún más cuando interpreta su muy personal versión de Dance me to the end of love del compositor y poeta de casa, el amadísimo Leonard Cohen con una voz, que sí, efectivamente me recuerda más que nunca a Lady Day.
Nos hizo reír con su tema Me and the mosquito (¿quién no ha sufrido los embistes de un mosquito nocturno? por lo visto es una lucha universal) que lleva un verso en español que, claro, me emociona por sonar sutil y coquetamente a un tema norteño mexicano.
Finalmente, Madelaine interpretó el tema que le da título a su más reciente disco, al presentarlo no dijo mucho, solo: “Ahora vamos con Let’s walk … ustedes ya saben a qué me refiero con él” y levantó su mano con el puño cerrado como señal de lucha.
Estamos viviendo tiempos difíciles, y la música de Madelaine Peyroux no los deja pasar desapercibidos, eso la volvió desde mi punto de vista una digna representante de su país.
El Teatro Maisonneuve se desbordó en aplausos y por lo que ella tuvo que regresar y tomar su guitarra para cerrar una noche llena de empatía, comunidad y belleza con uno de sus éxitos: Careless Love
“Love, oh love, oh careless love,
Night and day I weep and moan
You brought the wrong man into this life of mine
For my sins till judgment I’ll atone”







