Las nuevas generaciones en el Festival de Jazz de Montreal
25 de julio de 2025
Por Mariana Pérez
Los Festivales de cualquier género siempre son especiales porque podemos escuchar en vivo a las grandes figuras, músicos de gran trayectoria que admiramos mucho, pero también son una gran oportunidad para escuchar proyectos jóvenes que seguramente serán los que encabecen los carteles de años venideros.
Para Maurin Auxéméryn, Director de Programación del Festival de Jazz de Montreal, una parte fundamental de su trabajo consiste precisamente en encontrar y ofrecer nuevos talentos a los asistentes.
Así que en este texto quiero compartirles algunos de los músicos emergentes que encontramos en la más reciente edición del Festival y que nos parece interesante compartirles para que les sigan la pista.
Gabi Hartmann
El pasado 4 de julio en la íntima sala “Gesú” se presentó la cantautora, guitarrista y productora parisina Gabi Hartman para compartir temas de su segundo material La Femme aux yeux de sel.
Para el público mexicano Gabi es una voz nueva, pero en su natal Francia, en Estados Unidos y en Japón es una cantante que atrapó y enamoró al público con su álbum debut epónimo.
Su sonido es ecléctico, tiene de base el jazz pero va más allá porque suena a bossa, a chanson, a pop elegante, canta en inglés, francés y portugués; música que nos narra la historia de Salinda, la habitante de una isla desconocida cuyos ojos de sal se derriten cada vez que llora y que para curarse se aventura a buscar los secretos de la sal, una historia que es pretexto para que Gabi se cuestiona sobre la identidad, emociones como el miedo, la felicidad y la belleza. Todo narrado con su suave y agradable voz.
Sus influencias son palpables en su música, son variadas y multiculturales, nos recuerda a las cantautoras latinoamericanas, de ahí el homenaje a Lhasa de Sela cuando interpretó Is anything wrong, o la música brasileña que se disfruta en el tema de su primer disco Coracao Transparente que me recuerda a la música de Gal Costa; interpretó para el gusto del público montrealense el simpático tema Maladie d’amour de Henri Salvador una de sus mayores influencias.
Esa noche Gabi fue ovacionada, el público la despidió de pie, seguramente no será la última vez que se presente en el Festival.
Isabella Hallia Quartet
El 3 de julio en el Teatro Maisuneuve la encargada de abrir el concierto de Madelaine Peyrux fue la cantante Isabella Hallia con su cuarteto, integrado por Yûr Yesli en la guitarra, Alex Le blanc en el contrabajo y Baptiste Lejeune en la batería.
Una intérprete asentada en Montreal que apenas ha lanzado unos cuantos sencillos que han sido suficientes para llevarla al Festival de Jazz de Montreal y que ya prepara un material que se espera estrene muy pronto.
Una joven cantante que se decanta por los clásicos estándares, interpretados por una voz bien educada, agradable y con buena técnica que también explora en los temas de las cantantes contemporáneas y que, como lo mencionó esa noche, sigue buscando su estilo, intentando interpretar algunos temas fuera de la norma para encontrar su voz y conseguir versiones nuevas.
A lo largo de la noche nos presentó algunos estándares clásicos como Devil moon, It ‘s always you, I didn’t know what time it is, y versiones de temas de cantantes contemporáneas como Diane Reeves y Cécile McLorin Salvant. A pesar de ser una voz joven, Hallia ha logrado llamar la atención del público, a los 17 años tuvo una actuación en el Carnegie Hall y el público montrealense la ha recibido cálidamente; presentarse en el mismo escenario que Peyroux seguramente será un buen empujón para su carrera.
Duncan Hunter Neal
Finalmente el 3 de julio se presentó en el Studio TD, Duncan Hunter Neal, un joven trompetista nacido en Ottawa que actualmente reside en Montreal, donde estudió improvisación musical y composición en la Universidad McGill para especializarse en la música afroamericana y la historia de la diáspora africana. A su corta edad ya lidera su grupo que, a pesar de tener sólo un par de meses tocando juntos, lograron una presentación que destacó por su originalidad y sonoridad experimental, rica y profunda, influenciada por sus raíces ghanesas, un sonido que combina tradición y modernidad con naturalidad y gran técnica que sorprendió al público que abarrotó el recinto para aplaudirle. Al escucharle no extraña saber que ya ha compartido escenario con destacadas personalidades del jazz, como el también trompetista Takuya Kuroda.
Cabe destacar que esa noche fue especial porque recibió el Premio Oliver-Jones, un galardón otorgado por el Festival “a jóvenes músicos universitarios que se identifican como miembros de minorías visibles o comunidades indígenas, reconociendo su talento y su conexión con la comunidad”, un honor que se volvió mayúsculo cuando fue el mismo Jones quien en propia mano le entregó el galardón y le aplaudió durante su presentación.
Claramente se vislumbra como una de las figuras emergentes más prometedoras del panorama actual y les recomiendo que le sigan la pista de cerca.







