Esperanza Spalding cerró emotivamente el Festival Internacional de Jazz de Montreal
31 de julio de 2025
Por Gabriela Domínguez
La 45ª edición del Festival Internacional de Jazz de Montréal llegó a su fin con un concierto que quedará grabado en las mentes de los asistentes por mucho tiempo.
Acompañada de sus músicos y un par de bailarines con una coreografía perfectamente bien coordinada, con una imagen relajada, vestida con camisa blanca y pantalón negro con ligeras rayas blancas. Esperanza Spalding subió al Escenario TD (Scène TD), el principal y mas grande ubicado en el corazón del Quartier des Spectacles, al aire libre y con una multitud ávida de disfrutar de este concierto de clausura.
Spalding inició su presentación con la canción I want it now al piano y entrelazando un mensaje de solidaridad hacia la comunidad internacional a consecuencia de las decisiones que el gobierno de Estados Unidos, su país de origen, ha tomado en los últimos meses; la gente comenzó a bailar, a corear sus canciones como si todos fueran uno solo, un concierto al cual asistieron no solamente los seguidores desde sus inicios en en el 2006 cuando lanzó su álbum debut Junjo, también se encontraban jóvenes reconociendo a esta cantante, contrabajista y compositora quienes seguramente al final de su presentación se sumaron a los miles de admiradores de esta artista multipremiada.
Algunas de las canciones que también interpretó fueron Touch in Mine invitando a la
reflexión como seres humanos y a valorarnos por lo que somos, después interpretó en el
contrabajo Ponta de Areia, I know you Know, entre otras, para finalizar con una canción que resonó profundamente en el público debido a su poderoso mensaje de orgullo racial y herencia cultural, Black Gold,que al sonar la estrofa:
“Think of all strength you have in you
from the blood you carry within you
ancient men, powerful men
built us a civilization”
se creó un invisible lazo entre los espectadores creando comunidad, donde por un momento no existió diferencia de razas o color.
Esperanza Spalding ofreció un concierto excepcional, no solo destacando su virtuosismo como contrabajista y vocalista además de mostrar una nueva faceta como pianista, sino por su capacidad para entrelazar historias a través de la música y su increíble conexión con el público; su actuación fue un recordatorio del porqué el Jazz sigue siendo un género
vibrante, poderoso y capaz de conectar con audiencias de todas las edades y contextos.
Su presencia fue el toque maestro para cerrar con broche de oro el Festival Internacional
de Jazz de Montreal en su edición número 45 y confirmar por qué sigue siendo de los festivales más importantes en el mundo entero.







