Ahora que el Instituto Mexicano de la Radio celebra su trigésimo aniversario, es la oportunidad de reconocer la labor de algunos personajes importantes que han participado en los programas realizados durante estos primeros 30 años de vida de nuestra alma mater.
RITA REY.
Era común verla todos los días en el lobby del Instituto, esperando su llamado para algún programa donde participaría como locutora, narradora o actriz. Compartía lugar con Velia Vegar, Humberto Espinoza, Humberto Vélez, Benito Romo de Vivar y muchos otros personajes importantes de la radio mexicana, a quienes el IMER dio cabida en programas históricos, dramatizados y culturales.
Rita Rey, cuya voz dio vida a una infinidad de personajes en radioteatros, radionovelas, películas y series animadas (dobló la voz de Vilma, en Los Picapiedra), fue una actriz de radio sin comparación. Su carácter retraído se transformaba ante los micrófonos, para convertirse en la aguerrida soldadera, la amorosa dama o la inconmovible heroína.
En nuestro Instituto, diversas series como “Memorias de una nación”, “Piruetas y machincuepas” o en “La hora nacional”, contaron con la voz de Rita Rey, pieza fundamental en la historia de la radio mexicana.
JUAN S. GARRIDO.
El maestro Juan S. Garrido, fue un reconocido músico y compositor de temas “clásicos” de nuestro cancionero popular, como “Noche de luna en Jalapa”, “Corrido villista” y “Pelea de gallos”.
Nació en Chile, sin embargo, fue capaz de asimilar el espíritu mexicano para componer canciones que reflejan nuestra idiosincrasia. Llegó a México en 1932, para triunfar y quedarse. Tres años más tarde, se encontraba musicalizando películas, tocando con su orquesta en teatros de revista, salones de baile populares, y participando en programas radiofónicos matutinos.
Su vida artística fue muy intensa. Durante muchos años, fue el pianista acompañante en “La hora del aficionado”, de XEW y con sus canciones enriqueció paulatinamente el acervo de música popular, con muchas obras musicales que abarcaron diversos géneros como el bolero, el danzón, el fox trot, la canción ranchera y el corrido.
En 1977 publicó el libro “Historia de la música popular mexicana”, primera obra de estas características en nuestro país, punto de partida para una generación de investigadores. Poco después de haberse creado el Instituto Mexicano de la Radio, el maestro Garrido inició la investigación y conducción de una larga serie radiofónica titulada “Historia musical de México”, transmitida de 1984 a 1991, donde abordó diversos tópicos relacionados con nuestra cultura musical. Dejó para la posteridad un valioso acervo, que se conserva en los archivos sonoros nuestro Instituto.
BENITO ROMO DE VIVAR.
Después de dedicar toda una vida a la producción, el guionismo y la actuación radiofónica en el género de la radionovela, don Benito Romo de Vivar dirigió sus actividades a la conducción de programas para la tercera edad. El Instituto Mexicano de la Radio tuvo la oportunidad de contar con su valioso aporte en diversos proyectos radiofónicos; el último se tituló “Por la vereda”, que actualmente se mantiene en el aire a través de XEB, bajo la conducción de Julia Rodríguez, otra pionera del IMER y compañera de micrófono de don Benito.
Fueron destacadas las actividades del maestro Romo de Vivar en nuestro Instituto, sobre todo en producciones como “Reencuentros con la historia”, el programa de poesía “Voces interiores” y la radionovela “El mártir del Gólgota”, entre muchos otros.
ROSA ELVIRA CANO.
La mujer tuvo una participación fundamental en el mundo de las dramatizaciones radiofónicas. Habría que recordar en este renglón a Pura Córdoba, Carmen Manzano, Fedora Capdevilla, Emma Sanvicente y Carlota Solares, entre muchas otras.
Cuando el Instituto Mexicano de la Radio estableció sus actividades como centro productor de programas culturales, incluyó a la radionovela y el radioteatro entre los principales proyectos de realización. Entonces, llamó a las personalidades más sobresalientes de la actuación radiofónica, siendo Rosa Elvira Cano una figura importante en aquellos programa,s que identificaron el quehacer radiofónico de los primeros diez años de vida del IMER.
Los archivos sonoros nos muestran a Rosa Elvira Cano como una voz de gran prestancia, en producciones como “Panorama cultural”, “Memorias de una nación” y los cuentos de misterio de la serie “Entre tinieblas”. Trabajos de alta calidad, como todo lo que identifica al IMER en estos primeros treinta años de radio pública estructurada con gran profesionalismo.
ARMANDO MANZANERO.
En el transcurso de los últimos cuarenta años, en materia de música popular, México cuenta con una figura sobresaliente: el compositor Armando Manzanero, quien proviene de una familia de artistas.
Creador de un nuevo estilo de expresión musical, el maestro Manzanero ha dejado en el IMER su esencia de ameno comentarista, siempre compartiendo el micrófono con personajes destacados del medio artístico; sin embargo, al momento de establecer el diálogo con su piano, se crea un ambiente de gran emoción; es una experiencia muy grata que comparte el Instituto con el público radioescucha.
El programa de Armando Manzanero ha tenido distintos nombres, desde que se inició en 1988, aunque eso resulta de poca importancia, comparado con el orgullo de tener en las filas del IMER al compositor mexicano de mayor relevancia mundial.
RAQUEL TIBOL.
El IMER se precia de contar actualmente con su participación en diversas series de cápsulas. Su talento se difunde por las ondas hertzianas, para ser compartido con las y los radioescuchas. Es una leyenda viva del arte mexicano.
Doña Raquel Tibol nació hace 90 años en Argentina, en la provincia de Entre Ríos. Es una rigurosa escritora, periodista, crítica de arte y curadora, que llegó a nuestro país a instancias de Diego Rivera, para quedarse finalmente a enriquecer nuestro panorama cultural.
Sus comentarios, siempre interesantes, salen al aire rubricados con los títulos siguientes: “Capítulos para la historia del arte”, “José Chávez Morado, el modernizador de Guanajuato”, y “Las artes plásticas en los márgenes del Río de la Plata”, que demuestran un ejercicio de reflexión preciso, profesional. Al respecto, declaró durante una entrevista: “Jamás doy el maquinazo, aunque sea un tema que conozca, reviso libros para no repetir, para no equivocarme; soy periodista de investigación…”
ERNESTO DE LA PEÑA.
Es difícil hablar de manera sintética de un personaje cuya vida intelectual abarcó muchas especialidades. El maestro Ernesto de la Peña fue un erudito que dominó varios idiomas, lingüista destacado, licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, traductor, escritor de libros como “Las estratagemas de Dios”, “Mineralogía para intrusos”, “La rosa transfigurada” y “El centro sin orilla”, entre otros, que conforman una valiosa herencia escrita.
Su erudición fue compartida al público radioescucha, a través de los programas y cápsulas que transmitió la estación Opus 94.5 FM: “Música para Dios”, “Al hilo del tiempo” y “Testimonios y celebraciones”, con los que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo “José Pagés Llergo”.
Su vida fue de intenso trabajo; la muerte le llegó en plena actividad, el 10 de septiembre de 2012. De sus numerosos premios, el único que no recibió en vida fue la Medalla Belisario Domínguez, otorgada a su muerte, por el Senado de la República Mexicana.
El maestro Ernesto de la Peña es un ejemplo de ser humano que tiene el deseo de compartir con la gente, los dones que le ha dado la vida.
PEDRO DE LILLE JR.
Ostentó con orgullo la herencia de un nombre y un prestigio a toda prueba. Su padre, Pedro de Lille Aizpuru, fue uno de los locutores más notables de la radio mexicana, entre los años treinta y sesenta del siglo XX. Por su parte, Pedro de Lille Jr., también recorrió el camino de los medios de comunicación, destacando como un locutor de voz profunda y elegante.
Hombre alegre, afable y dicharachero, fue parte del grupo de voces que participó en los programas pioneros del IMER. Su voz quedó resguardada en series transmitidas entre 1984 y 1985, como “Pentagrama” y “Tiempo de recordar”; este último, su “caballito de batalla” por muchos años, ya que Pedrito de Lille era un enamorado de la música mexicana antañona. Murió joven, igual que su padre.
SEVERO MIRÓN.
El afán del compositor y periodista Severo Mirón (Julio Samuel Morales Ferrón) para dar cultura al pueblo, de manera ágil y sencilla, lo llevó a crear un concepto de comunicación que fue su identificativo por muchos años.
Su serie “Platícame un libro”, se estructuró para radio y televisión. Consistió básicamente en la síntesis y análisis de una obra literaria, con la finalidad de despertar el interés por la lectura.
El IMER transmitió esta serie de 1985 a 1988, con gran aceptación por parte del público. El prestigio de Severo Mirón y su experiencia en el medio, le permitió cumplir con las perspectivas de calidad requeridas.
Vale la pena mencionar que Severo Mirón fue autor de muchas canciones populares, como “Miel amarga”, “Ah, que familia señor”, “Como un perro” y “Estúpido cupido”.
RICARDO GARIBAY.
Ricardo Garibay, nacido en Tulancingo, Hidalgo, desarrolló desde joven una intensa actividad como escritor, periodista y guionista de cine. Entre las películas donde participó, destacan: “La sonrisa de la virgen”, “Ladrón que roba a ladrón”, “Los hermanos de hierro” y “El milusos”. Una de sus novelas más conocidas lleva por título “La casa que arde de noche”, publicada en 1971, con la que obtuvo un premio internacional.
Durante la década de los noventa, el IMER contó con la conducción del maestro Garibay en diversas producciones de gran calidad; entre otras, protagonizó una serie de cápsulas, transmitida durante los años 1992 y 1993, con el título: “Astucias literarias”, que compilaron la obra intelectual de escritores prestigiosos.
El maestro Garibay es otra de las celebridades que han forjado los treinta años de labor cultural del IMER.
EDUARDO LIZALDE.
Su obra poética lo sitúa como un gran literato; su amor por la ópera le ha dado jerarquía en el medio artístico e intelectual. El maestro Lizalde, desde hace por lo menos dos décadas, comparte estas dos pasiones con su público, a través de sus programas radiofónicos, que lanza al aire Opus 94.5 FM, del Instituto Mexicano de la Radio.
“Contrapunto” y “Memorias y presencias”, son los títulos que permiten escuchar la voz grata de Eduardo Lizalde, quien desde los 18 años, en 1948, inició la publicación de sus poemas. Estudió en la Escuela Superior de Música y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.
PERSONAJES DE LA OPERACIÓN Y PRODUCCIÓN.
Los estudios del IMER han sido testigos de grandes series radiofónicas, muchas de ellas realizadas en el Estudio B, por donde han desfilado grandes actores, productores, operadores, musicalizadores, locutores, asistentes, ingenieros y todo el personal necesario para la producción de radioteatros, radionovelas y programas de contenido.
La operación técnica del Estudio B, durante la primera década de vida del IMER, estuvo a cargo de Héctor Flores Baños y Sabino Sosa y Sosa, maestro de una generación de comunicadores que fueron testigos del nacimiento de series como “Algo más que educar”, producida por Elisa Aragonés, “En tinieblas”, a cargo de José Luis Machorro, “Centli”, con David Guerrero (quien además fue actor y locutor de los programas oficiales del IMER), “Panorama cultural”, con la producción de Javier Negrete, y “Mujer”, bajo la batuta de Gilberto Romero.
Y ésta es tan sólo una pequeña lista de muestra, que forma parte de las miles de series y programas producidos en el IMER a lo largo de 30 años.








