Por Mario Leyva Escalante
El eminente arquitecto mexicano Luis Barragán, murió a los 86 años de edad en Ciudad de México el 22 de noviembre de 1988. Nació en el seno de una familia de hacendados en el barrio de Santa Mónica de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el 9 de marzo de 1902. Su padre fue Juan José Barragán y su madre Ángela Morfín. Tuvo seis hermanos. Cursó estudios en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, y se recibió en 1923 como ingeniero especializado en hidráulica.
Desde muy joven definió su estilo influido por la arquitectura vernácula de la hacienda familiar “Corrales” en la Sierra del Tigre, cercana a los límites de Michoacán, donde pasó largos periodos de su infancia y juventud. Se identificó sobre todo con el mundo rural, los caballos, la arquitectura y las tradiciones populares.
Entre 1924 y 25 viajó por Francia y España, entró en contacto con el arte europeo e hizo un descubrimiento que definiría su vocación de diseñador de espacios al aire libre: los jardines de Ferdinand Bac en Les Colombiers y algunos trabajos del reconocido arquitecto Le Corbusier. Su primera obra la realizó en 1926 en su estado natal. Después de ésta siguieron varios proyectos en Guadalajara.
En 1930 viajó a Estados Unidos con su padre quien falleció durante la visita. En 1931 conoció en Nueva York al notable arquitecto austro-húngaro Frederick John Kiesler, quien ejerció una fuerte influencia en él. En 1936 se asoció con su hermano Juan José y ganaron el concurso para la construcción del Parque de la Revolución. Ese año se estableció en la Ciudad de México, y comenzó una intensa actividad creativa. Los grandes proyectos se sucedieron uno a otro y su obra comenzó a alcanzar niveles inconmensurables en México y en el extranjero. Fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1975. En 1980 recibió el codiciado Premio Pritzker, considerado como el Nobel de la arquitectura. Realizó varias casas particulares que son reconocidas como obras maestras, al igual que la discreta y hermosísima Capilla de las Capuchinas Sacramentarias en Tlalpan y el parque de Los Bebederos en Las Arboledas. Pero su obra más emblemática fue su propia casa, en la que ensayó algunos de los espacios que después marcarían la singularidad de su trabajo. Es conocida como Casa Luis Barragán, se encuentra en Tacubaya, fue edificada en 1948 y la UNESCO la inscribió en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad.












