El retrato

Concha Urquiza fue un personaje intenso y enigmático, tan interesante que hasta el autor chileno Roberto Bolaño se inspiró en ella para uno de los intrépidos personajes de su novela Los Detectives Salvajes. En esta novela la podemos encontrar bajo el nombre de Césarea Tinajero. Ahí, Bolaño la describe magistralmente como“una ausencia, un salto al abismo, un ir y venir de lo terrenal a lo divino, del exceso a la mesura, del erotismo a la inocencia”.