Nacida en la Ciudad de México, Guadalupe Ritter es poseedora indiscutible de múltiples talentos desarrollados a través del tamiz de una sensibilidad refinada y una experiencia artística diversa, lo que le ha permitido explorar la escultura y pintura- está última su actividad y afan más personal- como culminación e hilo conductor de estudios previos de danza clásica y de su notable manejo de la gestión cultural y dirección de empresas culturales. Como Directora General y Co Fundadora de Novo Forte Cultura S.A de C.V, una de las empresas culturales líderes en nuestro país, ha organizado y producido más de diez CD’s con varios estrenos mundiales de los más grandes compositores de música Mexicana de Concierto y algunos de los principales solistas y agrupaciones orquestales del país. También es digno de mención su creación y organización del premio “Mujeres Novo Forte”, entregado a algunas de las principales protagonistas del quehacer cultural, político y social de nuestro país definiendo una vez más su propia e inclasificable naturaleza artística.
En sus inicios la búsqueda por el equilibrio y la convivencia de disciplinas artísticas como son el ballet y la danza clásica- forjaron su sensibilidad e instinto y ha sido también fundamento para definir su extraordinaria predilección por la línea, la figura, las resonancias y las proporciones y volúmenes como también llevarla a una meticulosa obsesión por el detalle más allá de lo evidente.
La superposición de diversos mundos y la convivencia de realidades es una constante en su creación y figura como motivo recurrente de la mayoría de sus obras. Sin embargo la simpleza nunca es evidente para el ojo que observa su obra solamente de manera inmediata y su profundidad sólo se ciñe al espectador cuya sensibilidad se vincula de manera personal, ya sea por la complejidad que define su trabajo como por su paradójica simpleza que resalta en algunas de sus obras en las que comparte la desesperación que provoca el choque entre la vida cotidiana- esa que transcurre fuera y a pesar de uno mismo y más allá y el mundo interior del espíritu y de las resonancias emocionales, el de la reflexión y el silencio, ese mundo donde habita la verdad de uno mismo…
A partir del intento de esa imposible amalgama y de esa unión de opuestos y la emoción que conlleva este anhelo es que se desarrolla la visión como artista y la pintura de Guadalupe Ritter, donde cobra identidad cada rasgo con sus trazossímbolo que invitan a la convivencia de todos los presentimientos y signos que resuenan en el espectador como diseño que surca en nuestra memoria desde el movimiento vital. El poder de su obra habita así en nuestra memoria para residir en nuestras emociones y convertirse en un ritmo obstinado, en una ” idée fixée” producto de su creatividad insumisa.
episodios de su anfitrionía en Opus 94 👇
17 -21 de octubre
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