Texto: Laura Velarde
Resulta que, “Yo Maté a Charly García” es la primera novela de Juan Carlos Guerrero, alías “Juancho” o “El Warrior”, donde figurativamente, comete “rockisidio” contra el ex líder de Serú Girán. Como los casetes, toda historia tiene un lado A y un lado B; para Juancho, la historia de Charly García tiene un lado J ―su visión del rockero―, que como fan, lo llevaría a ficcionalizar al cantante.
La primera pregunta que resulta del título de su novela “Yo Maté a Charly García” es ¿el cantante habría muerto y no nos enteramos? En realidad, no. El título, al igual que la vida de Charly García, genera controversia, lo cual puede responder a la intencionalidad del autor. No obstante, el cantautor tiene 72 años y, en este 2024, estrenará su 14° disco como solista.
Pues bien, es cierto que Charly García no ha muerto; lo que también es cierto es que, Juan Carlos Guerrero lo ha matado.
“Yo Maté a Charly García es mi tributo”
Cronológicamente, los años 90 estaría marcado por diversos sucesos para la música: fue el periodo de consolidación de bandas y cantantes que cimentarían el “rock latino” o “rock en español” en Argentina, México, Ecuador, Colombia y Chile. Más tarde, el fenómeno que movería masas juveniles en América Latina tendría en su vocabulario musical a Soda Stereo, Fito Páez y, por supuesto, a Charly García. Además, para la línea temporal del libro, 1995 sería el año en que Charly debería haber muerto.
Para este momento, Charly García ya era considerado el “padre del rock argentino”. No solo sería una figura pública que incursionaría en el new wave; sino que su propio físico, característico del vitíligo, le daba un bigote negro-blanco particular. Adicionalmente, Charly García era un hombre polémico.
Precisamente las controversias que giran en torno a Charly García son tomadas como pretexto por Juancho para darle inicio a su novela: a modo de exordio, un loco sobrevive después de lanzarse desde su ventana de un cuarto de Hotel hacia la alberca. Efectivamente, ese loco era Charly García.

“El rock no acaricia”
Como si fuera un elepé o un casete, abres el libro “Yo Maté a Charly García” y le das play ―metafórico― para comenzar a escuchar la música que silba en Bogotá. El protagonista, Juancho, ya nos ha explicado que el sui generis de Charly García sonará en cada una de las 148 páginas del libro. Lo que poco a poco nos llevará de la mano es el recorrido por la música que irá en torno al rock, al punk, al postpunk y al new wave. Inmediatamente, sonará el ritmo pegajoso de Tainted Love y el bajo de Transmision; luego, The Beatles, Bauhaus, Police o Def Leppard.
Como si de un instrumento se tratara, la narración musical del autor al describir con un lenguaje propio de las partituras estará presente; particularmente, cuando se refiere a un teclado de la marca Korg. En ocasiones, como si fuera una bitácora, estaremos en el minuto a minuto de lo que acontece en la vida de un Charly García ficcional; al mismo tiempo, conoceremos historias al estilo de amor de verano, un vuelo a punto de caer, e incluso, llegaremos a conocer a Nervio Frío, la banda de Juancho.
“Demoliendo Hoteles”
Para este momento ya hemos sido testigos de algunas de las polémicas que rodearían a Charly García: el uso de estupefacientes o accidentes, no así de su muerte metafórica. A su vez, cómo es que el rockero interactúa con quienes lo rodean, desde sus amigos de la banda hasta sus creativos internos. En algunas ocasiones conoceremos distintos personajes que se cruzaron en el camino del cantautor, incluido el protagonista.
Por lo tanto, Juancho decide tomar las riendas de lo que para él sería una muerte digna del músico que “prendió y apagó la luz” del rock. Es así que, el autor recurre a contar una misma situación desde la perspectiva de distintos personajes a partir de la retrospección.
Entonces, desarrolla un símil temporal en 1995, momento en que, para Juancho, Charly debe morir para dar paso a la otra leyenda; es decir, al John Lennon latinoamericano. Por un lado, Charly García estaría cantando “Demoliendo Hoteles” en La Plaza de Toros de Bogotá. Por otro lado, Nervio Frío haría un cover de la misma canción en El Salvaje. Este momento sería icónico al ser la última presentación del rockero según el libro “Yo Maté a Charly García”.
“A él no lo mató usted, al señor García lo mató el rock”

Si bien, el mundo de la música resulta debatible a veces por responder a un contexto particular, el de Charly Garcia ha dado mucho de qué hablar, desde sus inicios como niño prodigio hasta la ruptura con la música clásica y desenvoltura en el rock. Indudablemente, Juancho toma de pretexto a Charly para rendirle tributo con la única finalidad de que su vida y muerte reflejen la manera de vivir el rock.
Claro está que Juancho nos ofrece matices de recuerdos no solo musicales o de amor; también, nos hace viajar hacia una época que marcaría las generaciones venideras. A propósito, utiliza un diálogo: “A él no lo mató usted, al señor García lo mató el rock”. En esta novela, el autor toma las riendas literarias para darle un final al estilo de Janis Joplin, Brian Jones, Sid Vicious o John Bonham; es decir, digno no solo de aparecer en las portadas de los medios sino de la forma en la que habría vivido.
Bajo esa filosofía, su tributo es este libro; un medio para homenajear lo que un Charly García significó en la vida del autor. En tal sentido, en esta novela de “El Warrior” podemos descubrir no solo la historia polémica del rockero sino algunos tintes autobiográficos. Si quieres conocer más del libro Yo Maté a Charly García puedes checar su página oficial.







