Texto y Fotografía : Amiel Solís
El día más esperado del festival llegó. Un sábado de marzo con muchísimo calor, despejado y perfecto para escuchar proyectos distintos a lo que generalmente se puede encontrar en el resto de “line ups” de festivales de esta capital.
La cita fue en el frontón Bucareli, uno de los más emblemáticos del centro de la ciudad. Era la primera vez que iba, y, mi casa no es tan cerca, así que decidí usar el metro. Pésima decisión, en Tacubaya me di cuenta que la línea rosa está cerrada por mantenimiento. Una mini perdida y un RTP después, logré llegar a mi destino.
La actividad ya había empezado, me perdí los dos primeros actos, y no solo fue por no conocer la actualidad del transporte público de mi ciudad. Otra cosa que me hizo retrasar mi llegada fue la restricción para no salir del lugar durante todo el festival. Soy muy viejo ya para soportar un mismo lugar por 12 horas; sin lugar para sentarte, sin espacios lejos del escenario y sin media sombra. Mi idea fue llegar a Diles que no me maten y seguir hasta King Krule.


Es complejo hacer un análisis de cada una de las bandas que vi con tan poco espacio para hacerlo. En general las bandas lo hicieron increíble, hubo varios temas con la calidad del sonido. Aunque, al ser la primera edición me parece que todo puede ser mejorable, tanto en temas de logística como en temas de sonido, accesos y venues.
¿Qué les cuento de diles que no me maten? Amé su forma de mezclar el saxofón y la flauta trasversa con su música, ¿Corridor? Una delicia de psicodelia, además de que se les veía muy emocionados de estar tocando para nosotros. Descartes a Kant (DAK) fue, en mi opinión, el mejor acto de todo el festival, los mejores visuales, una propuesta distinta, llena de formas interesantes para retar a sus fanáticos. ¿Se acuerdan como definieron el primer disco de Afrika Bambaataa? Lo definieron más o menos así: “Como si los Aliens hubieran llegado al ghetto” bueno, lo nuevo de DAK es como si Kraftwerk hubiera llegado a los altos de Jalisco a pistearcantaritos. Cacofonía en todo lo alto, y mezclas de sonido super retadoras.
Después de DAK venían los headliners: Protomartyr y el esperadaísimo King Krule. Brutales los dos. Ambos promoviendo sus álbumes del 2023: Formal Growth in the Desert y Space Heavy respectivamente. Protomartyr es una banda que empezó en 2010 así que saben perfecto lo que hacen. Después de su actuación, por fin, todo estaba listo para disfrutar al rey. Un set muy sencillo visualmente, y enfocado únicamente en King Krule y su banda. Su forma de tocar hace que te metas en la presentación de lleno, pocas palabras, poco tiempo entre canciones, un set que mezcla ritmos y que va y viene dentro de su discografía. Su voz en vivo ¡es una belleza total! ¿Cómo un morro blanco, pelirrojo, desgarbado y tan joven puede tener esa voz? Profunda, que te lleva a lugares insospechados, con una potencia que te deja boquiabierto, por usar un adjetivo políticamente correcto, en fin. Magia pura para cerrar el día más importante del festival y hacernos desear la siguiente edición.






