Texto: Amiel Solís |Fotografías: Rosete Ros
Previo al día internacional de la mujer, y bajo el marco del primer Festival Pitchfork CDMX, el foro Indie Rocks nos abrió sus puertas el jueves 7 a las 7 pm. Dentro, dos actos liderados por mujeres, dos frontwomen que nos volaron la cabeza a todos los que estábamos ahí.
El jueves empezó normal para mí, Maye me había avisado un par de días antes que iría a cubrir el segundo día de actividades del Pitchfork, así que la emoción inicial por hacer mi primer cobertura había pasado ya, o al menos eso creía. Llegue temprano para hacer algunas stories y preguntar qué tenía que hacer para entrar. Hasta hoy, siempre había comprado tickets para entrar a los conciertos.
Una vez resueltos los temas burocráticos entré al recinto. Para ser la primera vez del festival, la logística no fue tan mala, hacer fila para recoger acreditaciones, la misma fila que para el resto del publico, pasar un filtro de seguridad y listo. Algo que no me gustó fue la restricción para salir del lugar, esto por mi adicción al tabaco, sin embargo, no estoy muy seguro que para el sábado vaya a ser tan fácil no dejar salir a nadie durante 12 horas en el frontón, aunque, ese, es problema del Satoshi del futuro.
Un poco después de las 8.40 pm. salió al escenario Debby Friday, acompañada únicamente de un DJ y un guitarrista que colaboró en pocas canciones. Cantante canadiense que pisó por primera vez escenarios mexicanos. Desde el inicio del set se sentía algo distinto en el aire, mucho poder, mucha cacofonía, beats duros, mucha sensualidad y una voz que llenaba todo el escenario.





Con una propuesta fresca nos fue ganando a todos los asistentes, Debby está iniciando gira para promocionar el álbum ganador del Polaris music Prize (2023) Good Luck. Este directo nos demostró por que se llevó este reconocimiento. Ritmos que iban desde lo más duro del industrial hasta una balada techno, pasando por momentos de trance psicodélico. Un show casi perfecto.
Desafortunadamente, al final, una de sus consolas no pudo más y estalló, lo que hizo que nos desanimáramos un poco. Ella aprovechó el tiempo para platicar con el público, respondiendo preguntas. Una, acerca de su inspiración. Ella respondió que su mayor inspiración son las emociones “I’m an emotional person, could you tell?” Fue la respuesta, después bajó a cantar con el público, eso, tengo que admitirlo, me sorprendió un poco.
Al final me llevo una sensación agridulce, por un lado fue uno de los mejores actos que he visto de una artista nueva hace mucho, y por el otro, me jodió mucho el tema técnico de su consola, un “what if…” más en la historia de los conciertos de esta ciudad.
Afortunadamente para mi, y para todos los que estábamos ahí, el descontento duró muy poco, ya que 10 minutos después tomaba el escenario la headliner del día, RUBIO, así todas con mayúsculas, multi instrumentista, productora, cantante chilena, ex líder de miss Garrison. Con una de las mejores propuestas alternativas de todo latino América. Rubio inició gira el día de ayer para promocionar Venus & Blue, en este concierto nos mostró la madurez que ha ganado a lo largo de los años dentro de su proyecto. En el escenario se ve divertida, fresca, dueña por completo de cada beat que suena en su directo. Mezcla de hip-hop, ambient, dream y synth pop delicioso.






Me llamó la atención que los ingenieros de Rubio pusieron los micrófonos más bajos que los de Debby, lo que hizo que la voz de Rubio pareciera un instrumento más, envolviéndonos a todos en las atmósferas que ella quería para cada uno de sus temas. Un concierto que duró una hora y media pero que se quedará en la historia de los actos en nuestra ciudad, tanto, que en algunos años podremos decir “yo vi a Debby y a Rubio en el Pitchfork goei”. Una maravilla total como previo al día internacional de la mujer. ¡Por más morras headliners en el mundo!







