Energía, estridente, masivo y emotivo, todo esto y más nos regaló Guns N’ Roses
Texto y cobertura: Moisés González
Octubre ha sido un mes plagado de conciertos en vivo, y es que hemos tenido de todo, desde bandas nacionales hasta internacionales pasando por varios géneros, aunque desde hace un par de años teníamos en la mira el ansiado regreso de Guns N’ Roses, la banda de hard rock por excelencia. Los originarios de Los Ángeles regresaron al país para dar cuatro shows, incluyendo el esperado en la Ciudad de México.
Este tipo de shows masivos de rock en la CDMX ya tienen un panorama muy establecido, se realizan en el Foro Sol o el Palacio de los Deportes, está vez la sede fue diferente, de la congestionada Río Churubusco nos pasamos a Insurgentes y la colonia Noche Buena. Desde horas antes del concierto en los alrededores del estadio Ciudad de los Deportes circulaban los fans y la venta de mercancía relacionada con el grupo estaba al tope. Se dejaban ver las playeras, sudaderas, vasos, tequileros y cuanto objeto piensen alusivo a los Guns.
El acceso al recinto estuvo un poco accidentado, mucha gente se quejó por la organización, pues algunos incluso con boleto pagado no pudieron entrar. El show inició antes de la hora establecida, las luces del estadio se apagaron y las tres pantallas proyectaron una animación que daba pauta a las guitarras distorsionadas de It´s So Easy. La gente desde que comenzó sacó su celular y gritaba de emoción al ver a sus ídolos: Slash, Axl Rose y Duff McKagan.
El nivel de energía era palpable en el público y con el grupo, Axl iba de un lado al otro con su micrófono, mientras que el icónico Slash con su estilo relajado mostraba que a pesar de la edad sigue al tope de sus habilidades como guitarrista.
La primera parte del set fue totalmente hardrockera, muchos riffs furiosos y ritmos rápidos con canciones del Appetite for Destruction, Chinese Democracy y un cover de Velvet Revolver. Luego llegó Welcome to the Jungle uno de los primeros clásicos que prendieron aún más a los presentes.
Los performances
Tanto los miembros originales como los de apoyo dieron un show genial, todos estuvieron increíbles, en nivel de interpretación y presencia escénica. Es cierto que Axl Rose no canta como lo solía hacer, claro que los años pasan factura y sería difícil mantener esos registros altos después de más de 30 años. Axl canta unas octavas abajo de lo que hacía y por ello no suena igual, sin embargo hay que reconocer su entrega y potencia en el escenario.
Para mi quien se llevó los reflectores fue Slash, solo tras solo, riffs, tocando guitarra de doble mástil ¡Fue imparable! Tocó impecable, soleando con wah-wah, licks estilo blues, en otras secciones metió más velocidad a su interpretación y lo repito, Slash se robó el show.
Los destacados
Hay canciones que evidentemente todos esperaban escuchar y corear, pero hubo algunas otras que igual destacaron, personalmente disfruté mucho la épica Estranged, un tema muy melódico con varias secciones y un solo conmovedor de Slash, por otra parte Civil War fue otro momento especial, los fans encendieron las lámparas de sus celulares e iluminaron el estadio, lo cual dejó una bella postal.
Entre los covers que ya hicieron suyos Live and let die y Knockin’ on Heaven’s Door fueron muy emotivas y si de emotividad hablamos no podía faltar November Rain con Axl en el piano y el mítico requinto del outro.
Buen show, mala organización
En general el show cumplió con creces, a pesar de que la banda debido a la mala logística tuvo que cortar su set de canciones, para quienes estaban en las gradas las pantallas ayudaron en demasía para disfrutar el concierto, el escenario no era tan espectacular pero cumplió con los estándares, gran juego de luces y en la cuestión del sonido era retumbante, traían un PA potente que incluso para la gente ubicada hasta lo último del recinto podía escuchar con mucha claridad, pero por momentos aturdía en especial en los registros altos.
El asterisco queda relacionado con lo mencionado acerca de la organización y quizás que el estadio no tiene la capacidad de albergar eventos masivos de esta magnitud por la zona, la logística e incluso por el mismo estadio. Sí, sabemos que fue casa del Cruz Azul y mucha gente lo abarrotaba pero un show de este tamaño generó más flujo de gente y por momentos se vio rebasado en ese aspecto, por lo demás fue una gran noche de Guns y rock.






