Una ausencia más, otra pérdida sensible… Murió Luis Villoro, filósofo, hombre de letras y de reflexiones inquietantes. Nació en Barcelona en 1922, sus padres eran mexicanos. Se doctoró en Filosofía en la UNAM y comenzó a trabajar como docente en esa institución en el año 1948 y desde 1971 formó parte del Instituto de Investigaciones Filosóficas. Muchos libros y textos suyos son y seguirán siendo fundamentales para entender las cosas más importantes: “Creer, saber, conocer”, “Páginas filosóficas”, “Los grandes momentos del indigenismo en México”, “El proceso ideológico de la Revolución de Independencia”… Fue un hombre que nos enseñó a pensar, que le sonrió a la vida y aceptó sus retos. Dejemos por siempre en la memoria lo que hoy Adolfo Gilly apunta en el diario La Jornada: su responsabilidad, su compromiso con las causas más urgentes, “su sonrisa abierta y su afán de enseñar y razonar”.







