“Ella despidió a su amor, él partió en un barco en el muelle de San Blas.
Él juró que volvería y empapada en llanto ella juró que esperaría…”.
Maná
Con este verso de una canción del grupo Maná, una vieja historia de amor que corría de boca en boca, hoy se conoce en todo el mundo y con ella, además, se ha difundido la enorme belleza natural del puerto de San Blas, en el estado de Nayarit, un lugar rodeado de selva y manglares y con 536 especies de aves.
El recorrido se antoja, y resulta difícil elegir un trayecto entre los diversos atractivos que ofrece este lugar del Pacífico mexicano.
Con poco más de un millón de habitantes, Nayarit ha llamado la atención de turistas que buscan la privacidad, pero también de quienes practican el avistamiento de aves y ballenas, y los que, con la intención de quitarse las “malas vibras”, acuden a “hacerse una limpia” con los curanderos de Jomulco.
La historia también tiene su sitio en Nayarit. En el municipio de Santiago Ixcuintla se encuentra la Isla de Mexcaltitlán, que algunos historiadores han señalado como la mítica Aztlán, lugar de donde habrían partido los aztecas para fundar Tenochtitlán. Conocerla es hacer un viaje al pasado. La vista se ilumina con sus casas de colores y, si es temporada de lluvias, es inevitable pasear en canoa por sus calles que suelen llenarse de agua.
En cuanto a playas, la Riviera de Nayarit es única. El Libro de Récords Guiness incluye a la playa Novillero, considerada una de las más grandes del mundo, pues cuenta con 86 kilómetros de largo y 50 metros de ancho, extensión que cada fin de semana alberga a familias y amantes de los deportes acuáticos.
Como es de imaginarse, al tener costa, Nayarit cuenta con una oferta gastronómica que se distingue por sus frescas y variadas recetas de pescados y mariscos. La más recomendada y aplaudida es el “pescado zarandeado”, que permite al comensal disfrutar de un huachinango que se baña con una preparación a base de sal, ajo, mantequilla y chiles, y se prepara a la leña.
Nayarit también ofrece opciones para quienes prefieren disfrutar de la tranquilidad de la vida “de provincia”: pasear junto a sus habitantes que viven sin prisa, a veces sin reloj y a los pies de un volcán en el poblado de Jala.
La calidez del ambiente no sólo se refleja en el clima, sino en la actitud de los nayaritas que, en cada palabra, reflejan el amor que tienen a su tierra. Una muestra de ello es la conversación que sostuvimos con Evaristo Guzmán Cortés, Jefe del Departamento de Desarrollo de Productos Turísticos de la Secretaría de Turismo del Estado de Nayarit. Te invitamos a escucharla:
Para más informes puedes consultar la página www.visitnayarit.com o llamar al 01800 5230160








