Por Mario Leyva Escalante
“Tiene la noche un árbol
con frutos de ambar;
tiene una tez la tierra,
ay, de esmeraldas…”
El 10 de noviembre, de 1901, nació en San Juan Bautista, hoy Villahermosa, el reconocido intelectual, poeta y diplomático José Gorostiza. Su primer encargo en el Servicio Exterior Mexicano, a los 26 años, fue como Canciller de primera en la ciudad de Londres, capital del Reino Unido; de ahí pasó a la capital de Dinamarca, Copenhague, donde se desempeñó como segundo secretario de la embajada y al término de su gestión se trasladó a Roma, capital de Italia, como primer secretario de la legación. Fue también representante de México ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y le tocó encabezar la Comisión de Energía Nuclear.
Gran parte de su vida la dedicó a la actividad diplomática, en la que llegó a ser Subsecretario de Relaciones Exteriores y poco después Secretario, motivo por el cual siendo un extraordinario poeta, fue autor de sólo 4 libros. En el ámbito literario Gorostiza formó parte del influyente grupo de intelectuales “Los Contemporáneos”. Su corta bibliografía contiene sólo dos títulos de poesía: “Canciones para cantar en las barcas” y su obra cumbre, reconocida mundialmente “Muerte sin fin”, apreciada como uno de los poemas más profundos e importantes de la lírica en español, un poema formalmente complejo, integrado por 10 secciones que, a decir de la crítica literaria: “tienen una estrecha cohesión interior, una interdependencia, no por sutil menos válida, con metáforas deslumbrantes”.
El 14 de mayo de 1954 fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, ocupando la silla número XXXV. Alfonso Reyes dio la respuesta a su discurso de ingreso llamado “Notas sobre poesía”. El gran poeta Hugo Gutiérrez Vega escribió acerca del celebrado autor: “Amaba todas las artes y gustaba de encontrar paralelos entre la pintura del Beato Angélico y las estrofas del “Cántico Espiritual” de San Juan de la Cruz, Alfa y Omega de nuestra poesía. Su pasión por la música lo llevó a afirmar que la poesía es música y, de un modo más preciso, canto”.
José Gorostiza murió en Ciudad de México, el 16 de marzo de 1973.






