Tenencias vehiculares: disparidad en los criterios de las entidades federativas

Por Juan Pablo Aguirre Quezada
Investigador del Instituto Belisario Domínguez
del Senado de la República
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(El siguiente, es un artículo de opinión ciudadana. Las afirmaciones vertidas son responsabilidad de quien las emite y no expresan necesariamente la postura del IMER)
Las tenencias vehiculares es un impuesto por la posesión de un automóvil. Su implementación data de 1962, y ha sido una fuente importante para los ingresos de los gobiernos estatales y Federal. Si bien ha tenido cambios en el tipo de recaudación, actualmente las entidades federativas cuentan con diferentes criterios para este tipo de cobros de obligaciones. Cabe destacar que eliminar o reducir esta contribución ha sido una propuesta utilizada en campañas de candidatas y candidatos que buscan un cargo público durante los últimos 20 años, factor que también contribuye a la diversidad de disposiciones en los estados de la República.
Si bien en los primeros meses del año las y los propietarios tienen que realizar este pago a las tesorerías de las entidades federativas, también se observa que en algunas demarcaciones existen exenciones a este tipo de impuesto. En otros estados el monto para el cobro tiene algún descuento en caso de que el vehículo presente un valor similar o menor al limite aprobado por el Congreso Local. Ejemplo de estos últimos es la Ciudad de México y el Estado de México, cuyos montos de referencia para obtener un subsidio de este derecho son 250 mil pesos I.V.A. incluido para la capital; frente a 550 mil para vehículos y 115 mil pesos para motos, sin IVA para las y los mexiquenses.
Esta disparidad ha contribuido a que miles de propietarias y propietarios de los vehículos utilicen matriculas de otras entidades federativas distintas, a fin de pagar menos o realizar de una forma más sencilla este pago de contribuciones. No obstante, estos actos representan acciones de elusión fiscal, lo que daña las finanzas públicas, o bien ayuda a aumentar la captación de otras, que aprovechan esta situación.
La falta de coordinación entre secretarias de finanzas y congresos locales han contribuido a que se den este tipo de sucesos en las contribuciones por tenencias automotrices, además de afectar otras políticas públicas en materia de vialidad tales como el respeto a los límites de velocidad o diferentes tipos de infracciones en el ámbito local. Pese a existir voluntad de gestión para ordenar esta situación, no existen criterios homogéneos en las entidades federativas para el cobro de este impuesto.
Ejemplo de esta preocupación han sido las recientes propuestas de la administración de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México encabezada por la licenciada Clara Brugada Molina, que ha realizado propuestas para homologar la tenencia y contar con un mejor registro de automotores en la región metropolitana en la zona centro, y así evitar los problemas existentes por multas o pago de tenencias en distintas entidades federativas.
Los primeros meses de cada año son los indicados para que las tesorerías de los gobiernos de los estados reciban dichas contribuciones. En la gran mayoría de las demarcaciones se proponen ciertos descuentos por pago oportuno, o bien y facilidades de cobro mediante el uso de meses sin intereses mediante una tarjeta de crédito. Cabe destacar que el pago oportuno por parte de las y los propietarios es una forma importante de captación de recursos públicos para las acciones gubernamentales programadas desde cada una de las entidades federativas.
La falta de coordinación en los derechos por el uso de automotores es un problema que afecta a 5.6 millones de automóviles y 716 mil motocicletas sólo en la Ciudad de México. Pero esta cifra aumenta a más de 20 millones de unidades si se toma en cuenta la movilidad de esta categoría en los estados cercanos a la capital de la República.
Si bien la tenencia es un impuesto importante para las entidades federativas, por otra parte están los usuarios que se quejan de los baches presentes en las calles y avenidas, el robo de vehículos y de autopartes, sumado a la pérdida de horas-persona en el tráfico de las urbes. Lo que en conjunto son áreas de oportunidad para la aplicación de políticas públicas que permitan una mejor movilidad en la región.
X: @realjpaguirre
LinkedIn: Juan Pablo Aguirre Quezada